April 6, 2001

Encienda Una Vela
Mons. Jim Lisante
Director de The Christophers

Usted Es Quien Elige

El comienzo de cada año parece ser el tiempo indicado para mirar hacia adelante. Pero muchas veces la gente mira también hacia atrás —hacia recuerdos felices y también experiencias no tan felices.

Pesares. Todos tenemos nuestros pesares, por una razón y otra. Pero hay algunas personas que tienen la habilidad de ver las cosas con una perspectiva positiva, y de mantenerlas en esa perspectiva.

Una vez un amigo me habló de una de esas personas. Se llamaba Hugo Alexander y falleció no hace mucho tiempo atrás. Conocido por jugadores y ejecutivos del béisbol como "El Tío Hugo", era el mejor descubridor de nuevos talentos. Tenía un ojo infalible para detectar buena calidad en deportistas jóvenes, y en sus viajes por todo Estados Unidos estuvo a cargo del reclutamiento de jugadores que luego se destacarían en las grandes ligas.

Hugo Alexander era un verdadero experto del béisbol, y con el correr de los años compartió ese conocimiento incomparable con nuevos reclutadores a quienes entrenó. Pero Alexander también era conocido por sus cuentos. Le encantaba contar cuentos, y uno de sus favoritos estaba basado en una experiencia personal.

Una vez, visitando los pequeños pueblos de Estados Unidos —buscando constantemente atletas que un día serían estrellas del béisbol —fue en busca de un muchachito que le habían mencionado. Pero cuando llegó a la escuela secundaria, en un pueblito de Oklahoma, el director le informó que el niño se había lastimado jugando al fútbol; y ahora tenía artritis en las piernas. Y fue así que Alexander volvió a su auto y tiró el papel con el nombre del niño y se olvidó del asunto.

Pero algunos años después se dió cuenta de su gran error, pues el niño que Alexander consideró "caso cerrado" resultó ser Mickey Mantle, la estrella del béisbol norteamericano que hizo historia.

Hugo Alexander siguió adelante con su carrera y con su vida. Pero estoy seguro de que aprendió la lección de no depender de la opinión de los demás sin verificar los hechos. Y quizás aprendió también que no debemos apresurarnos a juzgar la habilidad que tiene el ser humano para vencer las dificultades.

Precisamente, esto último es algo que le tocó vivir al mismo Alexander. En su juventud él también había sido un atleta con un futuro muy prometedor, y llegó a jugar en el equipo de los Indios de Cleveland en 1937, cuando sólo tenía 20 años. Pero durante la temporada de receso mientras trabajaba en un yacimiento de petróleo, tuvo un serio accidente por el cual le tuvieron que amputar una mano. Alexander podía haberse llenado de amargura por el resto de su vida. Pero el mundo del béisbol le presentó una oportunidad nueva, una oportunidad distinta, a la que se dedicó plenamente, llegando así a afectar la vida de tantos atletas jóvenes.

Todo esto me hace pensar en esos seres humanos —hombres y mujeres— que mantienen viva una mala experiencia del pasado, y se sumergen en la amargura por el resto de sus vidas. Una decisión equivocada, una oportunidad que se perdió, algo significativo que puede llegar a destruir la esperanza y todo lo hace de la vida digna de vivirse. Sea que se sienta "culpable" por algo que hizo, o algo que debió hacer pero no lo hizo, o quizás una tragedia que le tomó totalmente de sorpresa, no se olvida que siempre podemos elegir.

Podemos elegir cuál va a ser nuestra actitud, con respecto a sí mismos al mundo que nos rodea.

No dejemos que la vida "se nos escape" por distraernos, mirando hacia una pena del pasado. Eso no es lo que nuestro Creador espera de nosotros.

Para obtener una copia gratis de ECOS S-215 "Alcance el máximo de su potencial" escriba a The Christophers, 12 East 48th Street, New York, NY 10017.

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