April 5, 2002

LA COLUMNA VERTEBRAL
El Soporte Informativo Para Millones de Hispanos
Por Diego Alvarez

El Papa del cambio de siglo

Recientemente el Cardenal Norberto Rivera, Arzobispo Primado de México, desmintió versiones difundidas que aseguraban que el Papa Juan Pablo Segundo pensaba renunciar al trono de primer jerarca de la iglesia Católica y representante de Cristo en la tierra. “Quizá haya gente interesada en que el Papa se muera” añadió el Cardenal.

Quizá, pero también es cierto que el Papa, después de casi 24 años de papado, no es el mismo Karol Józef Wojtyla que la iglesia eligió en 1978 para que tomara el mando de los millones de fieles católicos que pusieron en él todas sus esperanzas.

No, el Papa no renunciará. Los Papas no renuncian, y menos este Papa que ha sido el pontífice de la era moderna, de la globalización, de las guerras, y de la injusticia social. Por supuesto que habrá quienes deseen su pronto deceso. Cómo no. Si ha sido un personaje que ha expresado sus opiniones acerca de la inequidad del sistema mundial actual -así sea desde el punto de vista religioso- y que ha enumerado los grandes males que aquejan a las naciones. Pero por otro lado, ha sido un Papa que no ha querido ver que la iglesia también debe evolucionar junto con la sociedad.

Desde el comienzo de su pontificado, el 16 de octubre de 1978, el Papa Juan Pablo Segundo ha realizado 95 viajes pastorales fuera de Italia, y 141 dentro de ese país. Se ha entrevistado con mandatarios de gobierno durante 38 visitas oficiales a diferentes países del mundo, además de haber presidido 650 audiencias o encuentros con jefes de Estado, y 212 audiencias y encuentros con primeros ministros.

Hoy, a pesar de verse reducido a ser transportado en silla de ruedas y a verse obligado a cancelar algunas de las actividades dentro de la semana mayor -Semana Santa- el Papa Juan Pablo Segundo tiene aun fuerzas para hacer un llamado por la paz de Medio Oriente. En su mensaje de Pascua, el Papa pidió a todos los responsables políticos y religiosos que se movilicen porque nadie puede quedarse callado e inerte ante la guerra que nada resuelve. “Parece como si se hubiese declarado la guerra a la paz!” exclamó el Papa en su mensaje Urbi et Orbi -a la ciudad y al mundo-, el cual leyó al finalizar la misa de Pascua frente a la Basílica de San Pedro ante unos cincuenta mil peregrinos de todo el mundo.

“La Tierra Santa está sumida de nuevo, en estos últimos días, en el horror y la desesperación” dijo el Papa, refiriéndose a la guerra sin fin entre palestinos y judíos, la cual se había recrudecido hasta el punto de que los combates se presentaban entre soldados israelíes y guardaespaldas del presidente palestino Yasser Araft dentro de su cuartel general en Ramala, Cisjordania.

El pontífice también se refirió a los sufrimientos que padecen otros pueblos, como el de Afganistán, “sometido a una dura prueba en los últimos meses y afectado ahora por un terremoto desastroso”.

“En cuántos rincones del planeta resuena el grito que implora auxilio, porque se sufre y muere” y añadió, “Los países del planeta, donde desequilibrios sociales y ambiciones contrapuestas golpean a innumerables hermanas y hermanos”.

Su mensaje de Pascua fue el final de una serie de ceremonias de Semana Santa en las cuales el Papa mostró que a sus 81 años, aun tiene fuerzas para llegar al final de su pontificado, a pesar de sufrir ciertas dolencias y del estado delicado en el que se encuentra.

Por primera vez en 23 años, el Papa tuvo que reducir su participación en diferentes ceremonias religiosas, las cuales solo presenció.

El Papa del cambio de milenio sigue en pie. En el mes de febrero los médicos del Vaticano le recomendaron reducir sus actividades debido a una persistente artrosis, enfermedad que sufre en la coyuntura de una de sus rodillas; además del Mal de Parkinson que sufre desde hace aproximadamente 10 años.

Tal vez muchos esperan la muerte pronta del Papa, así como esperan que la religión Católica despierte a los cambios que sufre el mundo, y a la realidad de que la iglesia, así como los hombres y las sociedades deben evolucionar. Este es el Papa del cambio de milenio, y aunque su interacción con mandatarios del mundo fue muy activa, muchos se preguntan si Juan Pablo Segundo hubiera podido hacer algunos cambios que piden los fieles a la religión.

El Papa se dirigió a la multitud antes de bendecir en 62 idiomas, como lo hace cada año en esta época. Según sus colaboradores, el Papa no cancelará la cita que tiene con los jóvenes católicos de Toronto, Canadá; ni su quinta visita a México, país donde presidirá la santificación del indígena Juan Diego.

Dirija sus preguntas o comentarios sobre La Columna Vertebral a: columnavertebral@hrn.org

Return to the Frontpage