April 5, 2002

Encienda Una Vela
Mons. Jim Lisante
Director, The Christophers

Alguien que vale la pena conocer

¿Pensó alguna vez en alguien del pasado que le hubiera gustado conocer? El otro día leí un artículo de Bill Gallo, reconocido dibujante deportivo y columnista del periódico Daily News de Nueva York, sobre uno de sus héroes. Se llamaba Thomas Aloysius Dorgan, y también había sido dibujante deportivo y escritor. En las primeras décadas del 1900 sus iniciales “Tad” llegaron a ser famosas, y es así como se le conoció. Dorgan poseía un verdadero arte en el uso de la ilustración y el lenguaje.

Bill Gallo menciona también una serie de expresiones idiomáticas e inglés creadas por Tad que se incorporaron al lenguaje diario norteamericano, y hoy día cualquiera en Estados Unidos las usa sin saber de dónde vinieron. Pero Tad fue más que divertido e inteligente. Después de perder los dedos de la mano derecha en un accidente durante su niñez, aprendió a dibujar con la mano izquierda. Y quizás el enfrentarse con esta dificultad fue lo que lo hizo, como afirma Bill Gallo, estar siempre del lado del más débil.

Pero la principal razón por la que me hubiera gustado conocer a Tad es la actitud positiva que tuvo sobre la vida y el éxito. Tad aconsejaba a los jóvenes: “Acuérdense que la envidia nunca da a nadie nada que valga la pena poseer. Si ustedes comparan sus cualidades con sus limitaciones, y no cuentan con que la suerte les dé nada, entonces tendrán éxito”.

Es lamentable que muchos seres humanos permitan que la envidia interfiera en sus oportunidades de felicidad y éxito. Se comparan con los demás constantemente. La riqueza, las posesiones materiales, la popularidad pueden ser algo de desear. Pueden ser cosas buenas, pero hasta cierto punto.

Otro hombre que también admiro dijo algo valioso al respecto. “Querer vivir mejor no tiene nada de malo. Lo malo es llevar una vida en la cual se presuma que lo mejor significa tener, en lugar de ser, queriendo siempre tener más...” Esto lo dijo el Papa Juan Pablo II.

Pensemos en ésto. ¿Cuáles son nuestros objetivos personales más importantes? ¿Tener o ser? ¿Vencer un obstáculo? ¿Alcanzar un logro en especial? Y sus objetivos, ¿en qué forma sirven a Dios, al mundo que le rodea, a la gente de Dios?

Dios le ha dado una misión especial en este mundo. Es una tarea única, encomendada a usted y nadie más. Tad sabía su misión, y usaba sus talentos para informar y entretener. Si usted encuentra lo que es verdaderamente importante para usted —no lo que los demás digan que es importante— pues comenzará bien. Luego, concentrándose en las cualidades que Dios le dió y, tratando de hacer las cosas lo mejor posible, encontrará la verdadera felicidad.

Cuanto mejor nos conocemos a sí mismos, lo que queremos hacer, ser, y ofrecer a la vida, menos envidiaremos a los demás. Y más seremos esa pesona que los demás quieran conocer y valorar.

Para obtener una copia gratis de ECOS S-221 “Qué hacer con la envidia”, escri-ba a The Christophers, 12 East 48th Street, New York, NY 10017. spanish-dept.@christophers.org.

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