April 4, 2003

Regresa a Tijuana el Ritual de Jaguares

La banda de rock mexicana se presentó en el Auditorio Municipal de Tijuana, evento al que asistieron alrededor de 4,000 rockeros.

Por: Pablo De Sainz

Eran las 6:30 de la tarde cuando llegué al Auditorio Municipal de Tijuana, creyendo que la fila no iba a estar muy pesada. Pero, por error, olvidé que era un concierto de Jaguares, la banda de rock con más seguidores en el rock mexicano. Y también olvidé que la raza de Tijuana es muy fanática de rolas como “Mátenme porque me muero” y “Afuera”.

Entonces, al llegar, que sorpresa me llevé: la fila para entrar era una espiral, con cientos y cientos de aliados con boleto en mano esperando a que abrieran las puertas cerca de las 8 p.m. No niego que lo pensé dos veces. A pesar que soy “caifanero” de hueso colorado, les juro que dudé en entrar. Me daba una flojera enorme hacer la larga fila. Pero luego recapacité y me dí cuenta de la realidad: había esperado casi tres meses para esa tocada y nada ni nadie –ni siquiera una fila de más de 3000 personas hambrientas de la música de Jaguares— me podía detener.

Lo que siempre me ha gustado de los conciertos es la variedad de artículos con el logotipo de la banda. Esta vez me compré un llavero y una camiseta desmangada, con la letra de “La vida no es igual” escrita en la parte de atrás.

Después de esperar un par de horas, abrieron las puertas del Auditorio a las 8:30 p.m. Desgraciadamente, y en un tono muy mala onda, me prohibieron entrar al concierto con mi cámara fotográfica. Adentro se sentía el calor de la raza, todos con una energía enorme, listos para entonar rolitas como “Fin” y “Ayer me dijo un ave”.

No sé si sea necesario mencionar que estaba lejísimos del escenario. Unos minutos después, cuando por fin apareció Saúl Hernández junto con Alfonso André y el Vampiro, estos parecían unos monitos a lo lejos, allá casi llegando a la 5 y 10.

Los gritos de la gente no se hacen esperar. La primera rola de la noche, si mal no recuerdo, fue “Quisiera ser alcohol”, una rolita bien lenta pero que toda la raza se la sabía:

“Si mis plegarías no fueran a la virgen, sino a ti. ¿Qué pensarías, qué dirías si de la noche soy un pedazo? De eso lo que flota entre tus sueños, como una lágrima que corre por tu cuerpo. Lamiéndote toda la piel...” (Este tema, una composición de Saúl Hernández, está incluiído en el último disco de Caifanes, “El nervio del volcán” (BMG, 1994). También se incluye en versión acústica en el más reciente disco de Jaguares, “El primer instinto” (BMG, 2002).)

Sin dudarlo, la multitud, cerca de 4,000 caifaneros, empezó a corear la rola, al mismo tiempo que se empujaban unos a otros. Pobre de mí, me tocó en el segundo piso del auditorio, y por eso no me pudo tocar el slam que se inició desde la primera canción.

A “Quisiera ser alcohol” le siguieron muchos éxitos, desde las más nuevas como “Te lo pido por favor” hasta la clásica “La célula que explota”, rola que, por supuesto, fue de las más aclamadas por la raza rockera. Antes de entonar “Cuando la sangre galopa”, Saúl Hernández dijo lo siguiente: “En México debería de haber más hombres y menos machos”. La gente, al escuchar esto, soltó un gran rugido, parecido a los del jaguar.

Otras rolas que se incluyeron en la tocada fueron “Afuera”, “La vida no es igual”, “Así como tú”, “Miedo”, la clásica “Perdí mi ojo de venado”, entre otras. Al final del concierto yo estaba todo sudado, con la garganta ronca de tanto cantar.

Un poco de historia de Jaguares: bajo el liderazgo de Saúl Hernández, Caifanes grabaron su primer disco en 1988, con el título homónimo.

De esta producción se desprendieron temas como “Mátenme porque me muero”, “La negra Tomasa”, “Viento”, “Amanece” y “Será por eso”. A este le siguieron tres discos más como Caifanes: “El diablito” (1990), “El silencio” (1992), y “El nervio del volcán” (1994).

En 1995 sale Alejandro Malcovich, el guitarrista del trío, y con él, se pierde el nombre de Caifanes. Es entonces cuando Saúl Hernández, en 1996, decide armar una nueva agrupación con el nombre de Jaguares, como tributo al felino de gran importancia en el México pre-colombino.

Desde entonces Jaguares ha grabado cuatro discos: “El equilibrio de los Jaguares” (1996), “Bajo el azul de tu misterio” (1999), “Cuando la sangre galopa” (2001), y “El primer instinto” (2002). Este último incluye versiones acústicas de temas anteriores.

La tocada del 29 de marzo en el Auditorio de Tijuana fue, sin duda, un ritual para todos los tijuanenses que entran en la ceremonia de Saúl Hernández y Jaguares.

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