April 01, 2005

Comentario:

La Negatividad como Estrategia Política

Por el Dr. Humberto Caspa

La recta final del proceso electoral de la ciudad más importante de California está en marcha. Entre hoy y el 17 de mayo los programas y planes gubernamentales, aunque son fundamentales, importan poco para decidir al ganador de las elecciones. Las estrategias, por muy negativas que sean, cuenta más. Ante el presagio de una derrota inminente, el alcalde James K. Hahn esta optando por su última carta: ataques personales contra su contrincante Antonio Villaraigosa.

Después de la contienda electoral preliminar, el drama político se inclinó al campo de Hahn. Sólo 48% de los encuestados por una oficina de estadística calificó al alcalde con voto favorable, mientras 71% demostraron apoyo hacia Villaraigosa. Esto, por supuesto, es una diferencia abismal entre uno y otro candidato, especialmente si se toma en cuenta la proximidad de las elecciones.

En consecuencia, a Hahn le hace falta una propuesta política eficaz —que a mi juicio es inexistente— o simplemente encargarse de disminuir la popularidad de Villaraigosa. Por lo visto antes y durante el debate de esta semana entre los dos candidatos, Hahn se decidió por la segunda opción.

La nueva estrategia de Hahn es negativa y nociva, al mismo tiempo de ser destructiva que constructiva. Es el resultado de la desesperación. El ex presidente George Bush (padre), y el actual presidente de la nación (su hijo), son facundos exponentes de la negatividad electoral.

Inicialmente, el equipo electoral de Bush (padre) hizo trizas a su contrincante Michael Dukakis en la contienda presidencial de 1988. A través de tiras televisivas, Dukakis fue ridiculizado por su “ingenuidad” en torno a cuestiones militares y de seguridad nacional. A menudo lo mostraron sentado en un tanque de la segunda guerra mundial para hacer notar su aparente inocencia y lo “obsoleto” de sus ideas. Aunque no fue cierto, tuvo un efecto eficaz en los electores. Lo mismo quiso hacer con Bill Clinton en las elecciones del 2002, incluso al extremo de llamarlo “payaso”, pero el tiro le salió por la culata. Los resultados de su gestión simplemente no convencieron a la mayoría de los votantes.

Por otra parte, el actual presidente George W. Bush utilizó la crítica personal contra John Kerry con resultados más “halagadores”. Desde un principio, el equipo de Bush (hijo) calificó a Kerry como un individuo que no tenía sobriedad política y cambiaba de opiniones por conveniencia. La maniobra funcionó y todavía se mantiene en la Casa Blanca.

Asimismo, la nueva estrategia de James Hahn está centrada en ridiculizar la personalidad de Villaraigosa. ¿Le funcionará? Lo más probable es que no.

Los condicionantes políticos de Los Ángeles son comparables más a la situación encontrada en la contienda de Bush (padre)-Clinton que a la de Bush (hijo)-Kerry. En el segundo caso, el actual presidente tuvo el argumento del terrorismo, que jugó un papel importante en el electorado nacional. Mientras que en el primer caso, el ex presidente Bush tuvo muy poco o casi ningún argumento a su favor. La economía estaba por los suelos y el favoritismo de la Guerra del Golfo Pérsico había entrado en decadencia. Bush (padre) nunca reubicó la brújula.

Del mismo modo, Hahn tiene muy poco que rescatar de su actual gobierno para lanzar una estrategia coherente. Los angelinos encuentran una ciudad enfrascada con problemas de todo tipo, mismas que el gobierno local no supo corregir en su momento. Las pandillas se incrementaron, la corrupción gubernamental está en su punto, el sistema educativo continúa en crisis, las carreteras están más congestio-nadas que antes; en fin, casi todo anda mal.

A Hahn le hace falta la gracia de un todopoderoso, pero a la divinidad no le interesa las elecciones. Cuenta más la decisión material de las personas que se aproximan a los recintos electorales, quienes normalmente votan por vínculos político-ideológico o de partido, o porque quieren reivindicar sus derechos. Un porcentaje de estas personas, de acuerdo a los últimos datos estadísticos, no están contentos con el actual gobierno. En consecuencia, los días de Hahn están contados. Como van las cosas, el regreso del Zorro parece estar a la vuelta de la esquina.

Dr. Humberto Caspa, Profesor de economía política en la Universidad Estatal de California San Marcos. E-mail: hcletters@yahoo.com

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