April 01, 2005

Las Niñas No Poseen Otra Cosa Que Un Velo y Una Tumba

Por Carmen G. Kcomt

Dice Lucía Etxebarria que; “A juzgar por el torrente de reportajes informativos sobre Violencia Doméstica en los casados, bien parece que el matrimonio fuera camino a convertirse en una de las instituciones más peligrosas”...

Y hoy, mes de marzo del 2005, al oir las noticias por la televisión, casi sin querer tuve que aceptar que puede ser que Lucía tenga razón; he visto durante muchos años de trabajo una gran cantidad de mujeres golpeadas, maltratadas, agredidas por sus esposos.

Yo agregaría a lo de Lucia Etxebarria que éstas agre-siones no solo suceden entre casados, aun cuando considero que el contexto en que ella afirma lo señalado está referido a decir que el matrimonio como institución crea un espacio de tolerancia en el que el marido o esposo se permite ciertos exabruptos y la mujer se siente acorralada por esas cadenas invisibles que para muchas nacen a partir de que estampan su firma en el registro civil, y esto porque muchas mujeres no consideran justificada su existencia en tanto no tengan un hombre al lado, sea cual fuera el precio que tienen que pagar por su compañía.

Entonces es allí cuando muchas parejas terminan viviendo una situación de terrorismo íntimo constante en el que cada uno, el que agrede y el que se deja agredir, va minando inexorablemente la felicidad, la autoestima y hasta la salud del otro; como diria mi admirable amigo Dr. Julio Castro Castro… Hay personas que tienen vocación de víctimas…

Volviendo a la noticia que mencioné, ésta decía que en Estados Unidos de Norteamerica, los homicidios son la segunda causa de muerte de las mujeres embarazadas, que entre los años 1991 y 1999 de un 100% de mujeres embarazadas, el 17% de ellas fueron atacadas con arma blanca, el 57% con arma de fuego, el 31% fueron asesinadas por sus propios maridos. Además se decía en el reportaje que se había llegado a la conclusión que una de las causas de muerte en mujeres emba-razadas era porque estando ellas en estado grávido se ponen más lentas y ésto no les permite defenderse a tiempo, y otra de las razones es porque muchas de ellas cuando son atacadas no se defienden porque con su cuerpo cubren al hijo que llevan en su vientre.

Me quedé estática pensando nuevamente en el tema de nunca acabar; “Violencia contra la mujer”… Aquí en California, por lo menos una vez al mes, los titulares de las noticias hablan de un grave asesinato cometido contra una mujer por su propio marido. Será por eso que por todas partes se encuentra mucha información ofreciendo ayuda y en todos los idiomas para las mujeres, se les informa en donde se encuentran situados los albergues o casas de refugio, donde pueden acudir para conseguir ayuda legal gratuita. Hasta en los omnibús de servicio público, van impresos en letras grandes los números telefónicos donde se puede llamar en caso de emergencia las 24 horas del día. Sin embargo, la violencia y las agresiones contra mujeres continuan acá, allá en Perú y en todas partes.

En Arabia Saudita la subyugación y la degradación de la mujer constituyen una práctica corriente. Ultimamente los tribunales han anulado la ley que les permitía divorciarse de sus maridos que tomaban segundas esposas; en Nigeria aun mueren apedreadas o lapidadas; en Filipinas y en otros países asiáticos las venden como esclavas sexuales; a nivel mundial siguen siendo más pobres que los varones, con menos acceso a la educación y sus niveles remunerativos también están por debajo que los de los varones.

Entonces, ante éste panorama me puse a averiguar qué pasó con las recomendaciones de Beijing y encontré que según documentos especializados en el tema, las acciones concertadas y la asignación de los recursos necesarios para efectivamente reducir y poner fin a las violaciones de derechos humanos de las mujeres no han sido comprometidos.

Que si bien la Plataforma de Beijing expuso varios de los pasos específicos con los que gobiernos podrían hacer frente a éste grave problema de violencia contra la mujer, tal como el aspecto de la legislación nacional. Sin embargo, aunque un gran número de gobiernos adoptó legislación conveniente el factor crucial es la implementación, o sea en otras palabras la ley existe pero no sirve porque en la práctica no cumple sus objetivos, ya sea porque el gobierno no proporcionó los fondos para los servicios directos de las víctimas o porque no se han dispuesto recursos para financiar la capacitación respecto del tema de la violencia con base de género para la judicatura, la policía, los trabajadores de la salud y educación. Es decir pues lamentablemente todavía hay muchísimo por hacer.

Carmen G. Kcomt abogada peruana

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