April 01, 2005

Reseña:

Idolos Mexicanos que se Despidieron Durante el Mes de Abril

Por Paco Zavala

El mes de abril marca en la historia del espectáculo, arte, cultura y tradición de México un periodo luctuoso. En este mes de abril se fueron para nunca retornar, un gran número de luminarias del mundo del celuloide, la radio, la televisión y el teatro, dejando una estela de recuerdos imborrables, sobre todo el reflejo de su trabajo, su talento y un anecdotario conteniendo historias de su vida, interminable.

Pero este periodo se inicia el 24 de marzo de 1996, fecha en que fallece de una embolia pulmonar que desencadena un infarto masivo, una de las voces más privilegiadas del ámbito artístico mexicano Lola Beltrán, de nombre artístico “Lola La Grande”, originaria del Rosario, Sinaloa, su debut artístico lo realiza en la estación de radio XEW, de la ciudad de México, al sustituir a otra reina de la canción mexicana Matilde Sánchez “La Torcasita”, en aquel famoso programa “Así es mi tierra”.

El día 8 de abril de 2002, al iniciar las transmisiones noticiosas del día, lo primero que escuchamos fue la nota lamentable del sensible deceso de la diva del cine nacional mexicano María Félix, la que había fallecido durante la madrugada de ese día, de un paro cardiaco de acuerdo con el parte médico; éste evento como se recordará acaeció en la capital mexicana.

El legado cinematográfico de ésta extraordinaria mujer, actríz, presencia viva de la mujer mexicana, es de un valor incalculable. Compartió la escena con extraordinarios actores tales, como Pedro Armendariz, Jorge Mistral, Pedro Infante, Victor Junco, Tito Junco, Jorge Negrete, Arturo de Córdova entre los muchos que la acompañaron. Participó en infinidad de películas, dentro de las que destacan: El Peñon de las Animas, Enamorada, Doña Bárbara entre tantas.

María Félix, vivió como sólo ella podía y quiso vivir; rompió muchos corazones masculinos, impuso su indomable carácter en sus deciciones y fue ejemplo de valor, coraje y ambición. Es una digna representante de la mujer mexicana.

Otro día triste para el pueblo mexicano fue aquel 15 de abril de 1957, en que recibe la infausta noticia de la trágica muerte en un accidente aéreo del ídolo guamuchilteco Pedro Infante, aunque el nació en Mazatlán, Sin.

Mucho se ha escrito sobre la vida de Pedro Infante, pero creo que es imposible en un espacio tan pequeño escribir una reseña del historial cinematográfico del singular y único Pedro.

Excelente actor polifacético, cantante poseedor de un estilo único, sencillo, emotivo, de buen timbre y color vocal, versátil; en la voz de Pedro Infante todo lucía agradable, desde un bolero, vals, canción ranchera, corridos, canciones festivas, etc.

Su trabajo cinematográfico fue muy productivo: La Tercera Palabra, La Oveja Negra, Angelitos Negros, Nosotros los Pobres, Pepe el Toro, La Mujer que yo Perdí, Los Gavilanes, Tizoc, Escuela de Música, Escuela de Vagabundos, etc., etc., hablan del exclente trabajo actoral que desempeñó el ídolo en todas sus intervenciones en el cine.

En fecha posterior del mismo mes, para unos el 16 de abril de 1966, fallece de una complicación, después de una intervención quirúrgica el rey del bolero ranchero, Javier Solis.

Javier Solis, trabajó en el cine, participando en más de una veintena de filmes, pero el tesoro lo legó con la grabación de más de 320 canciones que dejó en el acetato, dentro de las que podemos citar: LLorarás, LLorarás, Payaso, Escríbeme, Clavel Sevillano, y cientos de canciones sobre todo boleros o temas con el calor y la emoción del bolero.

Cuando Javier Solis falleció, quedó un vació en el ámbito musical del país azteca, que llenó Vicente Fernández, voz de fuerte personalidad y destellos heróicos, que aún se conserva en un primer sitio de popularidad.

Para terminar con ésta nota mencionaremos el sensible fallecimiento del gran mimo mexicano, Mario Moreno “Cantinflas”, acaecida el 20 de abril de 1993, en la ciudad de México.

El famoso “Cantinflas” trabajó en el cine desde el año 1936, en ese año filmó la película “No te engañes corazón”, pero una de sus primeras cintas de grato sabor de boca, además de identificar plenamente al actor con su público fue sin duda alguna “Aguila o Sol” (1937), después filmó otras cintas, pero en 1940 filma “Ahí está el detalle”, cinta que lo consagró en el gusto del público, hasta considerarlo un verdadero ídolo, el más grande comediante de todos los tiempos en su género.

Mario Moreno, dejó a sus herederos una cuantiosa fortuna, la que ha sido objeto de pleitos legales, hechos lamentables que manchan la mácula en la vida del actor.

La Prensa San Diego, en ésta pequeña reseña honra la memoria de éstos ilustres artistas mexicanos. Descansen en Paz!

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