April 01, 2005

Desayuno en honor de César E. Chávez en Southwestern College

Por Luis Alonso Pérez

Para César E. Chávez el derecho a la educación era una de las principales causas de su lucha. Su meta era una educación que impulsara a las nuevas generaciones a tener iniciativa, creatividad y criterio, que les permita pensar, actuar por ellos mismos, pero siempre pensando en el progreso y prosperidad de nuestra comunidad. “El fin de cualquier tipo de educación siempre debe ser el servicio a los demás” solía decir.

Para honrar su legado y continuar con su causa, la Coalición de Chicanos y Latinos de Southwestern College (ChLC) ha decidido apoyar a estudiantes destacados con becas educativas. Para ayudar a reunir los fondos necesarios para otorgar becas, el pasado miércoles 30 de marzo, se organizó un desayuno en honor a Chávez. Más de 200 miembros de la comunidad y estudiantes de Southwestern College (SWC) se reunieron a disfrutar de un desayuno, presenciar la entrega de becas a estudiantes y a escuchar sobre la vida y legado de una de las figuras más importantes de la historia de Estados Unidos.

El evento comenzó con un bufete de desayuno mexicano. El arpa de Miguel López amenizaba el ambiente mientras fotografías de la historia y lucha de César Chávez eran proyectadas sobre dos pantallas.

La bienvenida e introducción al evento fue llevada a cabo por Jaime Salazar y Debbie Trujillo, miembros directivos de la Coalición de Chicanos y Latinos de Southwestern College, institución dedicada al apoyo académico y laboral de los estudiantes, académicos y staff Chicanos o Latinos de SWC.

Después de la bienvenida Salazar y Trujillo hicieron entrega de las cuatro becas a los alumnos Raquel Escalada, Christian Curiel, Gladys Munguia y Enrique Unzueta.

David Valladolid fue el orador invitado al evento, en su participación habló sobre el gran espíritu de lucha de César Chávez, sobre cómo un hombre que durante décadas trabajó de la mano con su pueblo, para lograr un cambio social que ha quedado marcado en la historia de su país. Sin embargo, era un hombre como cualquier otro. Un trabajador del campo, hijo de padres inmigrantes que no pudo estudiar más que ocho años de escuela.

Valladolid habló sobre la ejemplar vida de Chávez ante los estudiantes y miembros de la comunidad, además los invitó a formar una parte activa de la comunidad y terminó su mensaje con unas palabras del líder de trabajadores del campo:

“Ya que el cambio social ha comenzado, no puede ser revertido, no le puedes quitar el conocimiento a alguien que ha leído, no puedes humillar a una persona que siente orgullo, no puedes oprimir a una persona que ha dejado de sentir miedo”

Para cerrar el evento Norma Hernández –Superintendente/Presidenta de SWC– compartió una anécdota sobre un viaje, en el que tuvo la oportunidad de celebrar el cumpleaños de Chávez en el pueblo donde vivía y la tremenda admiración que le provocó ver a César Chávez compartiendo café con pan dulce después de misa con los campesinos del pueblo, el respeto que sintió hacia él al ver que los saludaba y hablaba por su nombre con el resto de la comunidad.

Su historia dio fin al evento, pero lo más importante fue que hizo evidente una vez más, la calidad humana y amor que sentía hacia su gente César E. Chávez.

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