May 22, 2009

Comentario:

Sexo, sol y arena

Por José R. Uzal

Llegamos al capitulo final del castrismo en Cuba. Lo que le suceda, o lo que ya le ocurrió a Castro es irrelevante. Si está vivo, muerto o incapacitado no cambia el hecho de que su tiempo ha terminado.

El gobierno cubano, diestra y cautelosamente, se ha estado preparando para evitar una transición al salir Castro de la escena y asegurar una sucesión que mantenga el Partido Comunista en el poder. Ha eliminado oponentes potenciales y han asegurado que la figura de Castro todavía impacte el presente en Cuba algo que es esencial para la sucesión.

Desde la ultratumba política, Castro continua siendo usado por el Partido Comunista. Usándolo en un último vestigio de propaganda le adjudicaron un interesante pronunciamiento: “No me despido de ustedes. Deseo solo combatir como un soldado de las ideas. Seguiré escribiendo bajo el título ‘Reflexiones del compañero Fidel’. Será un arma más del arsenal con la cual se podrá contar. Tal vez mi voz se escuche. Seré cuidadoso.” Con estas declaraciones el Partido aseguró la conti-nuación, con semblanza de autenticidad, de las comunicaciones de ultratumba provenientes del “soldado de ideas” hasta que el Partido o la naturaleza decidan enterrarlo.

El gobierno cubano ha mantenido vigentes la idea de que Raúl, el vetusto luchador comunista y receptor del dedazo de poder, no es tan carismático como Fidel. Esto opaca el análisis del sucesor e indica como el Partido intenta explotar la relación de odio y admiración de los cubanos con Castro. No es tan popular odiar a Raúl porque no tiene el carisma de Fidel. Lenin, el carismático, murió y el comunismo continúo en Rusia con el crudo y cruel Stalin. El carismático Mao Tse Tung, murió y el comunismo continúo y mutó en China bajo Deng Xiaoping. Muchos pueden argüir que las condiciones son diferentes en Cuba pero la realidad es que la historia nos provee precedentes y los ignoramos a nuestro riesgo.

Por 47 años Castro ha sido el foco del odio de la diáspora cubana. Mientras nosotros nos concentrábamos en odiar a Castro, el se concentraba en cambiar el sistema desde sus raíces y en crear un gobierno que lo sobreviviese. Mientras nosotros esperábamos que el gobierno de Estados Unidos actuara, Castro preparó una sucesión. Mientras nosotros aprendíamos a participar en el proceso político de Estados Unidos, Castro indoctrinó a generaciones de cubanos en que no confiaran en los cubanos del exilio.

Los que esperan un cambio tendrán que tener mucha paciencia. El exilio cubano va a tener un papel que jugar en el futuro de Cuba. Va a ser el mismo rol que jugaron los chinos exiliados a través de Asia cuando Chou En-lai les ofreció participación en la apertura de China. Si los exiliados que han comprado las franquicias de McDonald, Burger King y Kentucky Fried Chicken para La Habana las quieren poner en marcha tendrán que lidiar con la nueva versión del gobierno cubano que surja de la sucesión.

Desafortunadamente el análisis, de cual podría ser el futuro de Cuba, indica que el Partido Comunista seguirá el modelo de China. Un sistema de gobierno dogmático con una economía de mercado que mejoraría la condición del pueblo cubano a cambio de seguir explotándolo. El Partido sabe que Estados Unidos ignora los crímenes y la represión en la China de hoy a cambio de poder comprar artículos de consumo a bajo precio; lo que le permite al pueblo americano mantener su nivel de vida sin que los salarios aumenten. El mismo modelo en Cuba produciría resultados similares.

Cuba tiene una excelente ubicación, millones de seres humanos que explotar y sexo, sol y arena para disfrutar a precios muy atractivos. El exilio ya comenzó a disfrutar a Cuba de nuevo. Los Estadounidenses van a tener que esperar la desaparición de Castro

José R. Uzal (uzal@msn.com) escribe desde West Palm Beach FL, sobre temas de interés para los hispanos parlantes.

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