May 22, 2009

The Mercado Report:

Incertidumbre de los nuevos profesionales

Por Humberto Caspa

Las universidades están en un periodo de graduaciones. Muchos familiares muestran el beneplácito de ver a sus hijos, hermanas y amigos recibir un pergamino que tiene validez moral y económico en la sociedad. Después de todo un título universitario es un indicativo de muchos sacrificios, de entrenamiento y de preparación para confrontar las peripecias del mercado laboral.

La Primera Dama, Michelle Obama, estuvo en la Universidad de California en Merced aplaudiendo la tenacidad y la perseverancia de los estudiantes. “Necesitamos tus ideas. Necesitamos tus recursos [intelectuales]… Sueña en grande… Y por favor retribuyan a la comunidad”, dijo.

Mientras tanto, el Presidente Barack Obama fue a la Universidad de Notre Dame, donde muchos católicos fundamentalistas protestaron su posición de Pro-Choice en torno al aborto. Inicialmente el Presidente se dedicó a suavizar a sus críticos y luego invitó a los nuevos profesionales a que busquen oportunidades en el mercado laboral, aunque les advirtió que actualmente la situación no es tan promisoria. “Ahora, ustedes, generación 2009, están a punto de entrar en la próxima fase de sus vidas en un momento de incertidumbre”, subrayó.

La mayoría de los nuevos profesionales se insertarán en el mercado laboral presentando un resume (hoja de vida o curriculum vitae), que ahora in-cluye un pergamino de licenciatura, maestría o doctorado. Los más destacados y aquellos –especialmente de las universidades elitistas— que tienen una conexión directa con magnates, dueños de empresas, políticos, probablemente no tendrán ningún problema en conseguir un trabajo con una buena remuneración económica.

En tanto, la mayoría de los nuevos profesionales retornará a su casa con la cabeza cohibida y desilusionados por no encontrar un trabajo. Entonces alguno que otro cuestionará si la inversión de cuatro años –diez o doce en el caso de un Ph.D.— y la energía que depositaron durante muchos años para lograr una carrera profesional haya sido digno de su esfuerzo.

Encima, el nuevo profesional debe preocuparse en sus deudas universitarias. El promedio de deuda de estudiantes de licenciatura de la generación 2006 (universidad pública y privada) fue de $19,976. En 2007, la deuda media en una universidad pública fue de $19,400, en una privada fue de $25,700. De acuerdo a un reporte de la Asociación del Colegios de Médicos (AAMC), el promedio de deuda en 2008 de un nuevo doctor de medicina (universidad pública y privada) fue de $141,751. A todo esto hay que añadir, un interés de aproximadamente 6% de la deuda principal.

Al final, la cuota se hace estratosférica, difícil de pagar. La situación empeora si el trabajo sólo renumera para solventar los gastos necesarios de la casa y no logra un excedente para pagar las deudas y los intereses.

Sin embargo, con todas las deudas que significa el proceso de educación, es mucho mejor tener un título profesional y especializarse en una rama específica que depender de la fuerza bruta como instrumento de trabajo.

La situación económica agobia a los nuevos profesionales, pero eso no implica a que debemos disuadir a las nuevas generaciones a que no se preparen. Eso si, el sistema universitario tiene que mejorar sus ramas de enseñanza y buscar formas modernas y más acordes a los nuevas reglas del mercado.

Dr. Humberto Caspa es profesor universitario. E-mail: hcletters@yahoo.com

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