May 15, 2009

México del Norte
Por Jorge Mújica Murias

El Dinero es el Dinero

Es sentido común, y más en tiempo de crisis, tratar de hacer los menores gastos posibles y ahorrarse unos centavos a como de lugar. Será por eso que en dos estados de gringolandia, controlados ni más ni menos que por el Partido Republicano, se están suavizando las medidas en contra de los inmigrantes sin papeles.

No quiero decir que sea sentido común, porque parece que este partido siempre ha carecido de esa cualidad en cuanto al tema de la inmigración, sino a lo de los ahorros.

El primero es Califas, donde esta semana surgió la propuesta de liberar a los presos no peligrosos y deportar a miles de inmigrantes indocumentados. Dirá el lector que Mújica ya se volvió loco (lo cual puede ser cierto pero no tiene que ver con el tema), y que cómo va a ser más suave deportar miles de compas, pero la respuesta es simple: son cuates que están encarcelados por delitos menores.

Sucede que el gobierno de California se quiere ahorrar una lana, y el director estatal de finanzas, Mike Genest, calcula que se podrían ahorrar varios millones de dólares si sueltan a sus presos no peligrosos y le transfieren a la Migra a varios miles de mojarras que purgan sus últimos seis meses de condena. De cualquier manera, estos presos serían deportados al cumplir su sentencia.

El plan es simple: en vez de que Califas pague por mantenerlos presos, que pague la Migra o que los saque del país de una vez. Genest piensa que, en total, se ahorrarían 182 millones de dólares.

Cabe aclarar, que la Migra paga renta a diversas cárceles, a razón de 95 dólares por día por preso, y los 10 mil indocumentados de Califas le saldrían en casi un millón de dólares al día.

Los otros que “entraron en razón” fueron los Republicanos de Tennessee, donde se apoderaron de la legislatura en noviembre, bajo la promesa de ponerse duros con los inmigrantes sin papeles.

El Representante Tony Shipley (quien alguna vez advirtió a los votantes del peligro de que “los trabajadores alemanes podrían tratar de entrar por el Atlántico para invadir Chattanooga”, pese a que su ciudad queda a más de 200 millas del puerto más cercano), retiró su propia propuesta de ley anti inmigrante porque se dio cuenta de que le costaría 11 millones de dólares al estado y hubiera puesto en peligro los 217 millones que reciben del gobierno federal para servicios de salud y alimentación infantil.

Otra parte del sentido común es una encuesta de la universidad Estatal de Tennessee que muestra que el tema de los indocumentados es la última preocupación de la población del estado, en el lugar 14, y la economía es el primero. El director de la encuesta, Robert Wyatt, dice que “la inmigración ilegal nunca toma un lugar relevante”, y que “hemos encontrado que la actitud hacia el tema ha cambiado y la mayoría acepta que los indocumentados deben tener acceso a la ciudadanía”.

El Sentido Común es Raro

La encuesta de Tennessee refleja una nacional, en que el 61 por ciento del público estadounidense apoya darle a los indocumentados “el derecho de vivir aquí legalmente si pagan sus impuestos y cumplen otros requisitos”.

Y si hasta los Republicanos están entrando en razón, la pregunta obligada es por qué la Casa Blanca no.

En la propuesta de presupuesto que Barack Obama está impulsando, se consideran 27 mil millones de dólares para seguridad fronteriza, más un 30 por ciento de aumento al preograma de “Comunidades Seguras”, pomposo nombre de una acción de la Polimigra para identificar “criminales peligrosos”, que hace dos meses recibió tremendas críticas al revelarse que tuvo más éxito deteniendo niñeras indocumentadas que otra cosa.

Por su parte el programa E-Verify, que permite checar inmediatamente los papeles de un solicitante de trabajo, recibiría 112 millones de dólares, con todo y los millones de errores que tiene en sus bases de datos.

Por lo menos, aunque con muchos menos millones de dólares, a Obama le entró el sentido común en otros renglones: aumenta el presupuesto de USCIS, la oficina de Servicios de Inmigración y Ciudadanía, para que se puedan bajar las cuotas exhorbitantes que actualmente se cobran, y le dedica otros centavos a una nueva oficina de “integración de inmigrantes”, que regará dinero federal entre organizaciones que proporcionen servicios de ciudadanía y clases de inglés.

Y tampoco es mucho, pero tiene fondos para crear 28 plazas de jueces de inmigración, con la intención de reducir los larguísimos tiempos de espera actuales en los casos judiciales.

Quienes aún admiran a Obama, piensan que estos son “pasos positivos” para avanzar hacia una reforma migratoria. Los escépticos pensamos que este nomás es como un curita, caro, pero a fin de cuentas nada más que un curita. La solución es la legalización y punto.

Es más, de a mil dólares de multa por inmigrante para sus trámites de legalización, Estados Unidos recibiría, de perdida, 12 mil millones de dólares de un trancazo. Si no se impone el sentido común, debía por lo menos imponerse la importancia de la lana...

Contacto Jorge Mújica Murias at mexicodelnorte@yahoo.com.mx

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