May 8, 2009

Comentario:

El signo de menos

Por José R. Uzal

En una emisora de radio, de las tantas que arengan a la población contra los inmigrantes, la agitadora-presentadora sugirió que debiéramos dejar de usar guiones para identificar nuestra procedencia, por ejemplo, cubano-americano, mexicano-americano, afro-americano etc. Estoy totalmente de acuerdo. El único problema es que en su ignorancia la presentadora, no sabia o no quería saber, que los guiones nos los confiere el gobierno.

El hacerse ciudadano de otro país no es un paso fácil. Entregamos todas las prerrogativas generacionales, abandonamos la fidelidad a nuestras raíces y le juramos lealtad al nuevo país. Tengo que confesar que en muchas ocasiones he pensado en demandar al gobierno americano por haber incumplido el contrato que hizo conmigo de hacerme americano y después otorgarme un guión el cual, además de ser un guión para separarme del resto, es también un signo de resta que me hace menos americano.

La misma agitadora-presentadora acusa a los hispanos en general y a los inmigrantes mexicanos en particular de que no querer ser Estadounidenses. Esta agitadora-presentadora y otros cientos de agitadores-presentadores a través de la nación, demandan que nos asimilemos (inmediatamente) a la cultura estadounidense. “Aculturarse”, para usar la palabra en moda, no es ponerse un nueva vestimenta; es un proceso arduo que tomó largo tiempo. Los agitadores-presentadores, exigen que los inmigrantes aprendan inglés, historia estadounidense y “hagan un esfuerzo para convertirse en parte de Estados Unidos”. A los abuelos de todos ellos les tom generaciones americanizarse pero nosotros tenemos que hacerlo inmediatamente. No se dan cuenta que el gobierno nos otorga un guión para identificarnos como ciudadanos “no nativos” y procedentes de…. No importa cuántos Hispanos nos hagamos ciudadanos, ya que todas las ciudadanías vienen con un guión y un acento. Aunque los hispanos quieran asimilarse, los Estados Unidos no está asimilando a nadie hoy en día. Apagaron el fogón del “melting pot”.

Los que a diario hablan en contra de los inmigrantes lo hacen para infundir el miedo en la población. El miedo de que los Hispanos estemos subrepticiamente invadiendo a EE.UU. Que estemos tratando de imponerle al pueblo Estadounidense nuestro idioma, nuestro credo y nuestras costumbres. El recelo que crea la xenofobia es el tema de muchos libros, artículos y comentarios. Las leyes migratorias y la opinión pública respecto a la inmigración están basadas únicamente en lo que sucede en la frontera sur, como si ésta fuera la única fuente de inmigrantes indocumentados.

Los que hablan contra nuestros vecinos más próximos y más antiguos, los mexicanos, deberían familiarizarse con los detalles del tratado de Guadalupe Hidalgo en 1848, a través del cual EE.UU. “asimiló” dos terceras partes del territorio mexicano incluyendo California. Dicho tratado estableció el Río Grande como la frontera con Estados Unidos, garantizó las propiedades y los derechos civiles de los mexicanos a lo largo de la frontera, prometió patrullar su lado de la frontera y resolver futuras disputas por un sistema de arbitraje. Cuando el Senado ratificó el tratado eliminó la protección de las propiedades y otros acuerdos. No los asimilamos y los olvidamos. No obstante el tratado de Guadalupe Hidalgo y la larga historia de abusos, explotación y discriminación, los mexicanos y sus descendientes son una parte integral de la sociedad norteamericana pero siguen llevando el guión. Como dice la canción “ellos no cruzaron la frontera. La frontera los cruzó”.

Las voces contra los hispanos quieren que nos asimilemos pero al mismo tiempo demandan que nos vayamos. No nos ayudan a asimilarnos negándonos licencias de conducir, ayuda médica, educación para nuestros hijos y respeto como seres humanos.

El inmigrante formó una familia americana, sus hijos se casaron bien y están orgullosos de los logros de sus padres pero él siempre será el primero con un guión ante sus futuras generaciones. El asimilarse toma tiempo y para la primera generación la asimilación no llega nunca.

José R. Uzal (uzal@msn.com) escribe desde West Palm Beach FL, sobre temas de interés para los hispanos parlantes.

Letters to the Editor Return to the Frontpage