March 13, 2009

Comentario:

El futuro

Por José R Uzal

Dentro de la cacofonía del diálogo nacional hay frase que resaltan por ser obviamente usadas para propaganda. Durante la administración de Clinton oíamos una y otra vez que EE.UU. estaba hipotecando el futuro de nuestros hijos. La deuda era tan grande que el pagarla sería obligación de nuestros hijos. Súbitamente, Clinton redujo el déficit y le dejó a Bush un superávit. Nuestros nietos ya no tendrían que preocuparse de la deuda nacional.

La administración de Bush, por primera vez en la historia de Estados Unidos, redujo los impuestos y comenzó dos guerras. Por 6 de los 8 años del mandato de Bush el país estuvo bajo el control total de un solo partido. Los conservadores/neo conservadores/republicanos dominaban las tres ramas del gobierno.

La política fiscal del presidente Bush era totalmente opuesta a los principios conservadores. El déficit presupuestario volvió a los niveles que Clinton había heredado de Bush padre. Lo interesante es que la frase “la nación estaba hipotecando el futuro de nuestros hijos” nunca se usó.

El 11 de septiembre causó que la nación le otorgara a Bush poder absoluto para hacer y gastar lo que fuese necesario para mantener la seguridad nacional y la tranquilidad doméstica. Esto desató una orgía de gastos nunca antes experimentados. Las guerras se condujeron usando contratistas, el tamaño del gobierno aumentó, la supervisión de los sistemas financieros desapareció, el departamento de justicia permitió que las empresas crecieran hasta llegar al punto que su fracaso causaría una hecatombe nacional. Osama Bin Laden se gastó $500,000 organizando y perpetrando el 11 de septiembre. Eligió el distrito financiero porque su intención era tratar de destruir el sistema capitalista. Osama nunca fue apresado pero la forma en que se reaccionó al ataque causó que el país llegara a tener un déficit presupuestario de $3 trillones y una deuda nacional de más de $78 trillones. La frase “la nación estaba hipo-tecando el futuro de nuestros hijos” nunca se usó.

El pueblo no es tonto y se dio cuenta de lo que sucedía. Poniendo a un lado sus prejuicios, eligió una nueva administración con ideas diametralmente opuestas. Con menos de dos meses en el poder los mercaderes de mitos y mentiras en los medios han resucitado la frase “la nación está hipotecando el futuro de nuestros hijos”.

La nación no está hipotecando el futuro de nuestros hijos. La nación está tratando de que nuestros hijos tengan por lo menos, los mismos Estados Unidos que nosotros hemos tenido.

Los remedios ofrecidos hasta el momento son para curar los síntomas y no la enfermedad. La nueva administración en Washington ha respondido a la situación que se encontró, siguiendo una política similar a la del presidente Bush. Dinero sin salvaguardas para mitigar los síntomas sin enfrentarse al problema que nos trajo a este punto. Estamos en quiebra pero continuamos usando la tarjeta de crédito nacional. No podemos salir del hueco si seguimos excavando.

Para encontrar la solución tenemos que sacar a la luz del día las causas de esta debacle, castigar a los culpables, reformar el sistema y regular los mercados. Para poder hacer esto es imprescindible que el nuevo Secretario del Tesoro y el Administrador de la Reserva Federal renuncien. Ambos han estado demasiado involucrados en el problema y no pueden ni deben ser parte de la solución. El presidente Obama no causó esta situación pero lo elegimos para que la resolviera.

José R. Uzal (uzal@msn.com) escribe para el Latino Semanal., West Palm Beach FL, sobre temas de interés para los hispanos parlantes.

Letters to the Editor Return to the Frontpage