March 6, 2009

Recordando las Raíces del Día Internacional de la Mujer

Por Gracia Molina de Pick

El 8 de marzo es un día de fiesta para las mujeres obreras y empleadas de todo el mundo excepto para las mujeres de los Estados Unidos. Es una ironía que la raíz verdadera de este día no se conozca en el país en que se originó. Su historia se remonta  a los esfuerzos de las mujeres por organizarse en sindicatos para obtener justicia.

Es en la ciudad de Chicago entre  1880 y 1890 donde Lucia Gonzalez Parsons la organizadora de las costureras que trabajaban en sus humildes casas, desprovistas de buena luz y en durísimas condiciones y a quienes se les pagaba a destajo, es decir por cada pieza  perfectamente terminada, las invita a unirse a la causa anarquísta que luchaba por una jornada de 8 horas diarias,con pago justo creando una ley de salario mínimo a nivel nacional, a que les indemnizara por accidentes de trabajo, la semana laboral de cinco días. con vacaciones y seguro de salud y a que se prohibiera el trabajo de menores de 16 años, y a que también se estableciera un pago igual por trabajo igual, ya que a las mujeres se les pagaba menos por el hecho de ser mujeres. A todo esto iban encaminados los esfuerzos de Lucia.

No fue sino hasta 1900 y 1905  superando enormes dificultades, cuando por primera vez las mujeres costureras  crearon  la Unión  Internacional de la Industria del Vestido para  protegerse y luchar en contra de su  brutal explotación ya que les pagaban salarios miserables y con frecuencia se les pedía que ellas proporcionaran  su  propio hilo, agujas y tijeras.

Pero estas luchas hubieran pasado desapercibidas si no hubiese sido por un acontecimiento funesto que ocurrió el 25 de marzo de 1911 en la fábrica de camisas de mujer más grande de la ciudad de Nueva York. Las costureras de esta fábrica habían tratado de sindicalizarse y habían hecho una  breve huelga de protesta por las condiciones y salarios en contra de la empresa para la que trabajaban pero sin éxito.

Era un sábado por la tarde cerca de la hora de cerrar y día de pago semanal en  la fábrica Triangle Shirtwaist Factory-Fábrica de Camisas Triángulo  por el trabajo  que consistía en seis días con jornadas de nueve horas diarias. Los dos dueños de la fábrica y sus familias, se encontraban en las oficinas ejecutivas del décimo piso. Debajo, en los pisos 8 y 9 se encontraban sus empleadas, chicas jóvenes entre los 13 y 23 años, recién inmigradas de la Europa del Este y de Italia, judías y católicas que aun no dominaban el inglés. Cosían las blusas para dama al estilo de las de los varones que estaban de moda entonces. A todas se les pagaba a destajo, es decir por cada pieza terminada.

La Fábrica Triángulo ocupaba desde 1906 los tres últimos pisos del Edificio Asch  moderno y con elevador. En los pisos 8 y 9 se cortaban y producían las prendas y en el 10, se planchaban, empaquetaban y se enviaban a su destino. Tambien en este piso se encontraba la central telefónica, los escaparates exhibiendo las camisas y las oficinas ejecutivas.

Aunque estaba prohibido fumar, los pocos hombres que trabajaban como cortadores en el piso ocho y a quienes se pagaba y trataba mejor que a las costureras, con frecuencia tenían el cigarro en la boca. En el noveno piso trabajaban 240 mujeres apretadas como sardinas entre sí y rodeadas de hilachos y barriles llenos de deshechos textiles. Había una sola puerta de salida que conducía a las escaleras que llevaban a la calle. Esta puerta permanecía cerrada pues los patrones vigilaban la salida y abrían las bolsas y esculcaban a las empleadas para que no robasen mercancia. La única salida era una estrecha puerta que conducía a una también estrecha escalera que llevaba al techo.

Cuando se oyó el grito de FUEGO, las empleadas se dirigieron a la puerta de salida encontrándola cerrada. En medio del pánico, trataron el elevador pero éste solamente subió al décimo piso  dos veces para recoger a los patrones y sus familias y no se detuvo en ningún otro piso antes de ser inutilizable.

La estrecha escalera hacia la azotea fue la única salvación para quienes alcanzaron a usarla antes de que derrumbase. Muchas de las jóvenes atrapadas se tiraron por las ventanas prefiriendo morir instantáneamente así y no quemadas. Ciento cuarenta y seis mujeres murieron en este incendio, uno de los peores registrados en la historia de la ciudad de Nueva York.

A nivel mundial se levantó una ola de protesta de trabajadores y civiles  en contra de una sociedad moderna y democrática donde pudiera ocurrir tal tragedia. La explotación de las trabajadoras de las maquilas fue expuesta a nivel mundial y las protestas de los obreros de todo el mundo se virtieron en marchas de protesta exigiendo justicia, un paro a las horribles condiciones de trabajo existentes y responsabilización de los patrones de la Fábrica Triángulo. Aun cuando se hizo un juicio acusando a los patrones de homicidio por la muerte de sus empleadas se les declaró inocentes dando la corte la excusa de que nadie les había visto cerrar la puerta de salida a la calle. Las familias de 23 jóvenes muertas, hicieron un juicio civl que duró tres años y finalmente en 1914, la compañía de seguros de la fábrica les pagó un total de $75 dólares por cada vida.

Al mismo tiempo, las uniones internacionalmente pidieron se proclamara un Día Internacional de la Mujer en el que se  recordara el sacrificio de estas trabajadoras y se acordó que fuese el 8 de marzo y que además, se diera día libre y con pago a todas las trabajadoras y empleadas. Yo recuerdo cuando era niña que en México durante la presidencia de Lázaro Cárdenas se celebraba esta fecha y se me quedó tan grabada la razón de este día que aun hoy, siempre lo recuerdo con lágrimas en los ojos cuando pienso en ellas.

  La Organización de las Naciones Unidas en 1975 proclamó oficialmente el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer.

Les pido a quienes lean este artículo que reflexionen sobre las luchas que han sufrido las mujeres y que continuan hasta hoy.

Pongan su granito de arena y siempre recuerden que la historia oficial de este país ha negado su presencia a estas heroinas.

El martirio de estas jóvenes no fue en balde. La legislatura de Nueva York formó una Comisión Investigadora en 1911 encabezada por el líder Samuel Gompers, presidente de la Federación Americana del Trabajo y en los siguientes tres años se pasaron todas las leyes de reglamento para la prevención de incendios, se reformaron las estaciones de bomberos para que educaran a sus comunidades sobre cómo prevenir incendios y que incluyesen a las escuelas. Se prohibió que se cerraran las puertas de salida cuando había personas en el lugar, que se establecieran extinguidores contra incendio  y sprinklers en hogares y edificios y que los inspectores de construcción se cercioraran de que se seguía el código de prevención de incendios a nivel local, estatal y nacional y en fin  que en todos los casos se garantizara la vida, salud y seguridad para los trabajadores en las fábricas y en nuestros hogares. Todo esto se lo debemos a las que perecieron en ese fuego. Las mujeres de hoy debemos no solo recordarlas sino renovar con ánimo nuestras luchas de hoy por la justicia, la equidad de género en los salarios y liderazgos que constituyen derechos humanos básicos para todos.

Return to the Frontpage