March 6, 2009

Una Medicina Llamada Esperanza

Por Javier Sierra

“Ojala vivas en tiempos interesantes”, dice la maldición china. Y estos tiempos nuestros se pueden llamar cualquier cosa menos aburridos.

La peor crisis económica en 80 años, el derretimiento de los mercados financieros y una recesión que asola los mercados laborales de todo el mundo nos han metido el miedo en el cuerpo. Hay que armarse de valor para recoger el periódico todas las mañanas y empezar a leer sus titulares.

Contra esta enfermedad llamada miedo, no obstante, existe un antídoto. Se llama esperanza, y en su discurso al Congreso el Presidente Obama nos dio a todos una enorme dosis de esta medicina.

El mandatario caminó con determinación y confianza sobre una cuerda floja — elevar el espíritu de una nación desmoralizada al tiempo que explicar la verdadera magnitud de nuestra crisis.

“Somos una nación que ha visto las promesas en medio del peligro, y que ha sabido extraer oportunidades de las crisis”, dijo el Presidente Obama. “Ahora tenemos que ser esa nación de nuevo”.

Y para salir de este agujero, delineó un detallado plan sustentado por tres pilares, incluyendo, por primera vez, una clara política de energía limpia y renovable que conduzca a Estados Unidos de nuevo al liderazgo mundial.

“Gracias a nuestro plan de recuperación económica, vamos a duplicar el suministro de energía renovable en los próximos tres años”, declaró el presidente. “Hemos hecho también la mayor inversión en investigaciones básicas en la historia de nuestro país — una inversión que generará nuevos descubrimientos no sólo en energía, sino también en medicina, ciencia y tecnología”.

La comunidad hispana será una importante beneficiaria de estas inversiones. De los $25,000 millones destinados a la eficacia energética, más de la mitad serán para hacer más eficientes un millón de hogares de familias de bajos ingresos. Otros $20,000 millones serán destinados a fomentar la energía procedente del sol, el viento y otras fuentes renovables.

Estas iniciativas ayudarán a crear millones de empleos en industrias de las que dependen los ingresos de una gran parte de los trabajadores latinos del país.

Pero el mandatario insistió en que para “transformar nuestra economía, proteger nuestra seguridad y salvar al planeta de la devastación del cambio climático”, la energía renovable tiene que ser rentable. Y para ello pidió al Congreso que le envíe legislación que ponga precio a las emisiones que causan el calentamiento global.

Es decir, los contaminadores ya no podrán ensuciar nuestro aire impunemente, tendrán que buscar otras alternativas, lo cual desatará un torrente de inversiones en energías limpias y renovables de caracteres históricos.

Estos son importantes pasos para que se cumplan dos de mis cuatro deseos al “Otro Santa Claus” que expresé en mi reciente columna: la reducción de los niveles de dióxido de carbono, el principal causante del calentamiento global; y un cambio hacia las fuentes de energía limpia y renovable.

Barack Obama ha cumplido plenamente otro de mis deseos. En enero, ordenó a la Agencia de Protección Medioambiental (EPA) revisar la concesión de una excepción de las leyes que regulan las emisiones de los carros para el estado de California que reducirán sus emisiones de calentamiento global en un 30% para el 2016.

Casi veinte estados desean seguir el ejemplo de California. Esto significa que cuando la EPA otorgue la excepción, algo que se da por seguro, más de la mitad del país —donde vive el 80% de los latinos— dará un gigantesco paso en el combate contra la adicción petrolera y el cambio climático.

Para el movimiento medioambiental, el primer mes y medio de la presidencia de Barack Obama ha significado mucho más que una carta a Santa Claus. El New York Times lo califica de “asombroso golpe de timón”.

En concreto, el diario se refiere a la labor de la nueva administradora de la EPA, Lisa Jackson, quien además de someter a revisión la excepción de California, ha anulado o revisado tres directrices de la administración Bush diseñadas para retrasar el combate contra el cambio climático.

Pero hay más. La administración Obama:

—Ha abierto el proceso para clasificar el dióxido de carbono como un peligro público que debe ser regulado.

—Ha ordenado reevaluar la decisión de su predecesor de expandir la exploración petrolera en las costas del país.

—Y ha cancelado los permisos de explotación petrolera cercanos a varios parques nacionales y estatales de Utah.

Sí, al mundo entero nos ha tocado vivir en tiempos interesantes. Pero desde el 20 de enero, todos contamos al menos con una medicina llamada esperanza.

Javier Sierra es columnista del Sierra Club. Visite www.sierraclub.org/ecocentro

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