June 5, 2009

Comentario:

Nueva estrategia gay

Por Humberto Caspa, Ph.D

Fue un martes colorido para unos y un martes en tinieblas para otros. Mientras los latinos festejábamos la nominación de Sonia Sotomayor a la Suprema Corte de Justicia, la comunidad gay se acongojaba por un fallo inverosímil en el máximo circuito jurídico del estado de California.

Los jueces californianos reconocieron la viabilidad legal de los matrimonios gays que se llevaron a cabo recientemente, aunque paradójicamente aceptaron la prohibición matrimonial de personas del mismo sexo bajo la Propuesta 8. Quisieron matar dos pájaros con un tiro, pero no lo lograron. Lo único que hicieron fue poner más leña al fuego, empañar el panorama social y convulsionar aún más la situación política de California.

Sin embargo, a pesar de que dicho dictámen fue muy doloroso para los gays, por lo menos ahora saben que los jueces responden al resultado de los plebiscitos. Por consiguiente, sus dirigentes necesitan volver a ponerse la indumentaria de batalla, tienen que volver a inspirar a los suyos, recolectar más dinero para otra confrontación larga y tendida con sus enemigos.

A diferencia de las elecciones del año pasado, en las elecciones de 2010, fecha en que se pretende incluir una propuesta que nulifique la Propuesta 8, los líderes de la comunidad gay tienen que adoptar una campaña política que incluya buscar el apoyo de la comunidad latina.

Recordemos que en las elecciones de 2008, más del 53% de los latinos que votaron lo hicieron por el “Si”. Muchos de esos votantes se hicieron convencer por una propaganda malintencionada transmitida por los medios de comunicación en español. Grupos fundamentalistas religiosos invirtieron millones de dólares en shots televisivos y spots radiales que no sólo demonizaron a los gays, sino también propagaron odio contra este grupo en una comunidad latina católica, socialmente conservadora y, consecuentemente, propensa a la demagogia religiosa.

En este sentido, la nueva estrategia de los dirigentes gays debe, por una parte, desmistificar la imagen intransigente, antisocial y “demónica” que propagaron el año pasado las organizaciones religiosas a través de los medios de comunicación.

Por otra parte, respetando las raíces culturales de los latinos y sus costumbres, sus líderes tienen que explicar que el matrimonio de una pareja del mismo sexo no es una cuestión privada ni mucho menos tiene que ser solucionado por las instituciones religiosas.

Remontándonos a la historia y analizando al matrimonio con objetividad, descubriremos que la unión de una mujer y un hombre, así como muchas cosas que se construyen en la tierra (una mesa de madera, las ideas, el lenguaje, las instituciones, la economía, el gobierno, etc.), tienen su origen en la sociedad. Es decir, el matrimonio es un reconocimiento recíproco de los hombres y mujeres que componemos una sociedad como la nuestra.

Faltan muchos meses para las elecciones de 2010. Empero, la dirigencia gay tiene que entender que la comunidad latina se ha convertido en un actor político determinante, especialmente en el estado de California.

Una estrategia política eficaz que busca romper nuevamente con aquellas leyes inclinadas a la discriminación y que pretende reponer la igualdad ciudadana debe forzosamente buscar el apoyo Latino.

Dr. Humberto Caspa es profesor uni-versitario. E-mail: hcletters@yahoo.com

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