June 5, 2009

Comentario:

Una Pérez cualquiera

Por José R.Uzal

No hay experiencia que defina más al hombre que cambiar de cultura. Nadie abandona su tierra natal a menos que encuentre motivaciones básicas y poderosas como querer comer o no querer morir. Raramente son más del 10% de cualquier sociedad los que se van. El 90% se queda y se enfrenta al hambre y la muerte antes que abandonar su patria. No es cuestión de ser mejor o peor, es ser diferente. Es estar dispuesto a pagar el precio del destierro. El emigrante abandona sus prerro-gativas generacionales, sus amigos de la infancia, sus costumbres, sus comidas típicas y su familia. Cambian todo por la esperanza de una vida mejor o simplemente para sobrevivir.

Estados Unidos se jacta erróneamente de ser un país de inmigrantes, la realidad es que es un país para inmigrantes. Nuestra sociedad ha dependido de la inmigración desde su comienzo. Los descendientes, de las grandes oleadas de emigrantes europeos en el siglo antepasado, son los que hoy gobiernan esta gran nación. La primera generación trabajaba, callaba y moría. Los hispanos rompieron ese patrón y llegaron a la clase gubernamental en la primera generación, hecho que ha causado parte de la presente crisis migratoria. Las poderosas esferas que tienen el poder deducen, correc-tamente, que siguiendo este nuevo patrón podemos esperar que una Pérez cualquiera llegue a la presidencia de Estados Unidos en este siglo. En camino a eso estamos cuando estamos a punto de tener una Hispana en la Corte Suprema.

Cuando una Pérez llegue a la presidencia sucederá lo mismo. Porque la Pérez que llegue a la presidencia hablará un “poquito de español” y habrá sido educada en las mejores universidades de la nación, no tendrá acento y estará totalmente imbuida del credo americano.

La nominada a la Corte Suprema tiene todas esas cualidades además de una gran ex-periencia y una historia personal que ejemplifica el sueño americano.

En este caso fueron los padres de la nominada los que tuvieron que abandonar su tierra, sus prerrogativas generacionales, sus amigos de la infancia, sus costumbres, sus comidas típicas y su familia. Sus padres fueron los que sufrieron el cambio de cultura. Fueron ellos los que cambiaron todo por la esperanza de una vida mejor o simplemente para sobrevivir. El padre murió, la madre continuó luchando pero nunca se imagino que su hija llegaría a estar en la antesala de la Corte Suprema.

Los detractores de la nominación están usando en su contra una parte de un discurso en el cual la nominada declaró que una mujer Hispana puede llegar a mejores decisiones que un hombre blanco. Estados Unidos ha cambiado. Los hombres blancos que tenían el poder lo malgastaron y dejaron el país en una ruina moral, política y económica casi total. Ellos fueron los arquitectos del racismo y la discriminación, armas que usaron para controlar y aumentar sus riquezas. Muchos de ellos son los hombres blancos que ocupan escaños en el Senado y que decidirán si aprobar la nominación o rechazarla. La nominada ya ha probado que una mujer Hispana puede llegar a mejores decisiones que un hombre blanco con su trayectoria profesional, al aceptar la nominación por el primer presidente negro y por su valentía de presentarse frente al Senado.

José R. Uzal (uzal@msn.com) escribe desde West Palm Beach FL, sobre temas de interés para los hispanos parlantes.

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