January 30, 2009

Comentario:

Castro y el Super Tazón

Por José R. Uzal

Lo único que queda por reportar sobre la vida de Castro es su funeral. Al declarar la causa de su inhabilidad de gobernar un secreto de estado, Castro nos otorgó carta blanca para escribir todo tipo de conjetura sobre cómo, cuándo y por qué será su final.

Sabemos que a los 80 años es muy difícil que, si todavía está vivo, vuelva a sus menesteres dictatoriales. También es evidente que el funeral de Castro será el primer acto de carácter internacional del nuevo gobierno.

Las cortinas de humo que hemos venido observando en la prensa están diseñadas para mantener vigente la imagen del longevo dictador y darle tiempo a la cúpula del gobierno cubano a elegir un líder y un gobierno civil, ya que el ejército seguirá en las hábiles manos del buenomalo hermanísimo, Raúl.

Si Castro está vivo, muerto o atado a una máquina que mantiene sus sistemas vitales básicos funcionando, no tiene consecuencia alguna. Ya nos acercamos al último párrafo del último capítulo. Solo queda escribir sobre su funeral.

Castro siempre ha tenido mucha suerte y estos tiempos no son diferentes para él. A pesar de estar en la antesala de la muerte se puede ir con la seguridad de que los presidentes de Latinoamérica, en su mayoría izquierdista, se darán cita en La Habana para su funeral. España, naturalmente enviará a su primer ministro y muchos de los ministros europeos, viejos comunistas, acudirán a Cuba para participar en, lo se espera sea, el evento más importante de la izquierda en la primera década del siglo 21.

Es fácil imaginar la presión bajo la que se encuentra el nuevo gobierno cubano. Los miembros del incipiente gobierno asumirán garantizar la seguridad de cientos de dignatarios provenientes de todo el mundo. Tendrán que controlar contingentes de periodistas de todo el globo. Se verán obligados a mantener el orden entre miles de cubanos demandando desfilar ante el féretro para asegurarse que Castro en realidad murió y tirarse al mar rumbo a Miami.

No hay que ser adivino para describir el caos en el aeropuerto coordinando la llegada de los participantes al entierro. La seguridad paralizará la ciudad para asegurar que los dignatarios presentes no entren en contacto con la disidencia cubana. En La Habana no quedarán autos de alquiler, habitaciones en los hoteles o comida en los restaurantes turísticos. Las plantas de suministro eléctrico, los teléfonos y los centros de comunicaciones externas no podrán ser interrumpidos durante el funeral a pesar de que esto ocurre a diario en el paraíso castrista.

El nuevo gobierno necesita un acontecimiento que saque el anuncio de la muerte de Castro de la primera plana. Necesitan un evento de impacto internacional que cause un desequilibrio total en el reportaje de tan esperado acaecimiento.

Febrero 2, 2008 (agencias) El gobierno cubano anunció hoy la muerte del mandatario Fidel Castro Ruz. Un vocero del gobierno cubano declará que la causa de su muerte no será revelada y que los planes para un funeral de estado no han sido concretados.

Miami estallará de júbilo la víspera del Súper Tazón. La ciudad quedará paralizada, las agencias informativas se verán forzadas a dividir sus activos y personal para mantener sus cometidos contractuales con la Liga de Fútbol y simultáneamente informar al mundo de la situación en Miami. La Guardia Costera Estadounidense, la cual cuidó a Castro por años, contra los ataques de los patriotas anticastristas, no podrá ver ganar a los Patriotas ya que serán puestos en alerta máxima para evitar otro éxodo marítimo de cubanos. El anuncio de la muerte de Castro perderá vigencia al tener que compartir la palestra mundial con el Súper Tazón dándole un respiro al gobierno cubano. El fallecido dictador hubiera saboreado impactar el Súper Tazón ya que él, a pesar de no gustarles los Americanos, era un gran fanático de los Yanquis y la Serie Mundial.

José R. Uzal (uzal@msn.com) escribe para el Latino Semanal., en West Palm Beach FL, sobre temas de interés para los hispanos parlantes.

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