January 23, 2009

Comentario:

Éste no es un país de leyes

Por Jorge A. Bustamante Fernández

Una encuesta realizada por Reforma entre el 20 y 21 de diciembre, en la que 522 migrantes fueron entrevistados en diferentes puntos de la frontera norte, confirmó que no hay tal éxodo masivo de migrantes de retorno desde Estados Unidos. Esta creencia partió de cierta lógica. Si nuestros migrantes se fueron a buscar empleo y éste se está reduciendo dramáticamente en Estados Unidos, es lógico que se tengan que regresar. Sin embargo, en la realidad no es así.

Lo que desafía esa lógica se puede resumir en cinco hechos: 1) los que se quedan allá lo hacen a partir de estar dispuestos a reducir a un mínimo sus pretensiones salariales, de lo cual se aprovechan los pocos patrones que aún sostienen una demanda de la fuerza laboral de los migrantes, misma que no desaparece del todo a pesar de la crisis; 2) al mismo tiempo que busca empleo, todo inmigrante busca apoyos en cuanto entra al país de su inmigración. Estos apoyos entran en la noción de redes o contactos que, por lo general, todo migrante tiene en mente desde que toma la decisión de emigrar con el mismo espíritu de sobrevivencia que lo llevó a tomar esa decisión, independientemente de que esos contactos resulten inexistentes; 3) el costo de la emigración y los sacrificios que tuvo que hacer el migrante para llegar a su destino en Estados Unidos son tales, que el migrante dejará la idea de regresar hasta después de haber agotado todas las posibilidades de quedarse; 4) en estas posibilidades entra en juego la solidaridad y la generosidad con la que otros migrantes estarán dispuestos a compartir sus recursos para ayudar a los más desvalidos y; 5) en toda decisión de emigrar estuvo implícita una evaluación de que, lo que se deja es menor que lo que se espera encontrar en el lugar de destino. Esta evaluación opera en contra de la opción de retorno sobre todo cuando el migrante compara las condiciones y oportunidades de éxito que encontraría al regresar, con las de su experiencia en el lugar de destino de su inmigración.

Desde luego que en toda experiencia migratoria intervienen el azar y la fe cuyas circunstancias son imponderables.

Algo que hace sostenible la creencia en el retorno masivo de los que se fueron es el hecho de que algunos están regresando. Esto tiene que ver con el hecho de que, con crisis o sin crisis, todos los años hay retornos. Así lo demuestran las encuestas anuales que realiza El Colegio de la Frontera Norte en varias ciudades de cruce fronterizo con base en muestreos sistemáticos al azar de los flujos migratorios de ida y de regreso, los hallazgos de los últimos cinco años (de la población de 15 años o más que nacieron en México y residen en Estados Unidos) muestran un ligero decremento de los retornos en los datos de 2006 respecto de los del año anterior, sin que éstos sean tan altos como los del año 2003, los datos correspondientes a 2007-2008 estarán disponibles el mes próximo.

Cambiando de tema no puedo dejar de comentar las palabras presidenciales ante el cuerpo diplomático acreditado en México antes quienes afirmó nuevamente que México es un país en el que las leyes se cumplen como corresponde a un Estado de Derecho. Yo no sé si el Presidente es engañado por sus asesores o si él sabe que eso no es cierto y pretende engañar a sus interlocutores. Alguien debería mostrarle una nota escrita por Sam Dillon del diario New York Times publicada en su edición del 5 de enero pasado, en la que se da cuenta de una práctica en el estado de Zacatecas que se ha convertido en un patrón de secuestros de familiares de migrantes, de quienes se sabe que se encuentran en Estados Unidos, a quienes se pide que paguen el rescate de los secuestrados. Según la investigación de este periodista, ese patrón de secuestros está provocando una huida masiva hacia Estados Unidos de zacatecanos con familiares en aquel país, bajo la amenaza expresa o temida de ser secuestrados. A la luz de los datos que yo he publicado en este espacio respecto de los secuestros de migrantes centroamericanos practicados en Chiapas, quienes son secuestrados y torturados para extraerles información sobre sus familiares en sus países de origen por agentes de la policía judicial federal, en demanda de rescates.

Los datos sobre estas prácticas de secuestros son información pública por lo que es de suponer que son del conocimiento del presidente Calderón quien se está arriesgando como Presidente y está arriesgando a México como país, al ridículo ante la comunidad internacional que tiene acceso a esos datos frente a los cuales no se puede afirmar que México sea un país de leyes sin estar diciendo mentiras, sobre todo frente a la impunidad rampante con la que se cometen esos crímenes en prácticas reiteradas que conforman patrones de criminalidad en nuestro país. Una cosa es decir que se están combatiendo y otra es que no existan.

Jorge A. Bustamante Fernández es relator especial de la Organización de las Naciones Unidas para los derechos humanos de los migrantes e investigador distinguido de El Colegio de la Frontera Norte

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