January 23, 2009

México del Norte
Por Jorge Mújica Murias

La Última Mentada

Ya de salida, después de 8 de los más nefastos años de presidencia en Estados Unidos, George W. Bush se lamentó de que “su partido ahuyente a los inmigrantes”. Así dice el texto de una última entrevista, pero yo más bien digo que de salida Bush se la mentó a la comunidad latina, especialmente la mexicana, y justificó completamente la idea de que su partido ahuyenta a los inmigrantes.

De salida, como último acto de gobierno, Bush conmutó la sentencia de dos agentes de la Patrulla Fronteriza que le dispararon por la espalda a un indocumentado que corría, con las manos en alto, de regreso a México después de ser descubierto del lado gringo.

Los Migras Ignacio Ramos y José Compeán reportaron que el 17 de febrero de 2005 dispararon contra “un sospechoso” que “hizo un gesto como de disparar un arma”. Inicialmente, el caso se presentó a los medios de comunicación como la valiente acción de dos agentes fronterizos en contra del Narco y en Defensa de la Patria, y cuando se investigó el incidente y Rush Limbaugh y Lou Dobbs los declararon víctimas de un gobierno Traidor a la Patria.

Pero la versión era tan chafa que unos días después la Fiscalía del Distrito Oeste de Texas declaró que “los agentes serán procesados porque dispararon contra una persona que se rindió, puso las manos en alto, y corrió cuando el agente Compeán trató de golpearlo con la culata de su escopeta. Los agentes dispararon por lo menos 15 veces contra el sospechoso (Osvaldo Aldrete Dávila), hiriéndolo una vez”.

Después de herirlo, los Migras encontraron mariguana en la camioneta de Aldrete, pero esto no lo sabían cuando dispararon. Lo peor del caso (fuera del mal tino de los Migras), es que trataron de esconder su crimen. Con la evidencia encontrada, el jurado los encontró culpables de “sin lugar a duda” de once de las doce acusaciones en su contra, incluyendo asalto con una arma peligrosa, asalto con daño agravado, descarga de arma de fuego durante la comisión de un crimen violento, obstrucción de la justicia por destruir la escena del crimen, mentir sobre el incidente, omitir la verdad y violar los derechos constitucionales de Aldrete, y el juez los condenó a 12 y 11 años de cárcel.

Y la Penúltima

Ramos y Compeán quedarán libres en marzo, ocho años antes de terminar de cumplir sus sentencias.

Y Bush se echó otra despedida a los inmigrantes, unos días antes. Por medio de su Procurador Michael Mukasey, decretó que los indocumentados no tienen derecho a defensa gratuita si esto le cuesta un solo centavo al país.

Desde hace muchos años, por decisión de la Suprema Corte, los inmigrantes en casos de deportación son tratados como no-ciudadanos, y sus derechos constitucionales están limitados. Entre otras cosas, esto significa que no tienen derecho a defensores de oficio, derecho que si tiene cualquier ratero mediocre que se deje agarrar, o el mayor Narco del planeta que enfrente un juicio criminal. Pero el “ilegal” no tiene ese derecho porque los casos de inmigración son casos civiles, y no criminales.

De paso, Mukasey decidió que los marcianos no tienen derecho a apelar las decisiones en su contra por los errores que cometan sus abogados, terminando con una práctica de hace 15 años que permitía un nuevo juicio por esta causa. Pero pa’ que no se piense que es tan gacho, Mukasey acepta que se revisen algunos casos “por gracia del Departamento de Justicia”.

La decisión de Mukasey, emitida en calidad de orden ejecutiva, ni es ley, ni reglamento ni nada, sino nomás decisión por sus pantalones, es obligatoria para las 53 Cortes de Inmigración del país. La decisión es tan personal que dice, literalmente, que “Yo decido, basado en las conclusiones de varias Cortes, que la Constitución no confiere derecho a la representación efectiva en procedimientos de deportación”.

La Unión Americana de Libertades Civiles, el Centro Nacional de Justicia a los Inmigrantes y otros grupos ya están listos para pelear en contra de la decisión, aunque yo digo que Barack Obama podría, si quisiera, haber borrado la decisión de Mukasey desde la tarde del 20 de enero.

Bush se va (¡al fin!) lamentándose de la mala imagen de su partido con los inmigrantes. La neta, yo me pregunto cómo habrá llegado Bush a esa brillante conclusión. Le recomienda a sus partidarios que “nuestro partido” sea “humanitario y de mente abierta”, y “asegurarnos que nuestro mensaje sea de amplia base y humanitario, que tenemos interés por las vidas de las personas y que tenemos un plan para ayudarles a mejorar sus vidas”.

Yo digo que ya ni se preocupe. Ya no podrá echar a andar más “planes para ayudarnos”. Ni a nosotros ni al mundo.

¡¡¡¡¡¡¡Adiós!!!!!!!!

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