January 16, 2009

México del Norte
Por Jorge Mújica Murias

Nomás Diez Cositas

Hay compas dentro del movimiento migratorio que creen (confían, más bien), en que de aquí a noviembre va a haber algún tipo de reforma migratoria. No completa, en el sentido de que resuelva toda la problemática de todos los inmigrantes indocumentados (y los documentados, que también tienen broncas), pero si “algunas cosas” en vía a la reforma.

Nosotros, incrédulos hasta el más allá y pesimistas de oficio (dijo Jean Paul Sartre que ‘un pesimista es un optimista bien informado’), no creemos que se vaya a caminar muy lejos.

Y como noviembre está requetelejos, estamos acortando el período de espera. Queremos que Don Obama nos tire un lazo en los primeros 100 días de su gobierno, que por coincidental coincidencia terminan exactamente el Primero de Mayo.

O digamos que nos tire diez lazos, porque proponemos diez cositas que en realidad no tienen mucho que ver con una “reforma”, sino más bien que un alto a la guerra contra los inmigrantes.

Dicho de otra forma, que si no nos arregla, de perdida nos deje como estábamos.

La primera cosita es, todo el mundo está de acuerdo, que pare la campaña de redadas y las deportaciones que lanzó el régimen de Bush desde hace dos años. Eso se puede hacer con una orden ejecutiva como la que emitió Ronald Reagan hace 25 años.

Segunda, que resuelva la bronca de las licencias de manejo. Eso se hace suspendiendo el reglamento de la Ley Real ID que impide dar licencias sin tener papeles “reales”.

La tercera es que le pare al uso de las cartas No Match del Seguro Social para cosas de inmigración. En corto, que ordene que se le dejen de enviar a los patrones, que nomás las usan para despedir obreros inmigrantes y no resuelven nada del Seguro Social.

Junto con pegado viene la suspensión del programa E-Verify, también implementado por Bush y que ha ocasionado miles de despidos ilegales de trabajadores inmigrantes. Es un programa voluntario que Bush ha impulsado como si fuera ley, nomás creando confusión y discriminación, pero Obama lo puede parar.

Sin chance de Pretexto

Otro puntito es que Barack pare la Polimigra. Es también un programa que se puede suspender, de perdiz hasta que se revise si funciona o no (nosotros sabemos que no, pero en fin).

Luego sigue que pare las acusaciones de “robo de identidad”. Obviamente, un migrante que compra una mica chueca no le está robando la identidad a nadie, pero desde la macro-redada de Postville, a los indocumentados ya no se les acusa de no tener papeles sino del crimen federal de usar papeles chuecos.

Eso es causa de otra petición, la de dejar de encarcelar migrantes durante meses o años en vez de deportarlos. O sea, que hay que para el negociazo de las cárceles privatizadas, que reciben 95 dólares por día por cada inmigrante encarcelado.

Pero tampoco vale (y esta es otra petición), seguir usando las “Deportaciones Express” que se usan en la frontera, y que le impiden a los migrantes tener una audiencia con un juez. Este programa viola el proceso legal, y es otro invento de Bush que Obama puede cancelar.

La penúltima es que restaure la Junta de Apelaciones de Inmigración y designe 10 jueces calificados, porque Ashcroft la desapareció sin decir agua va, y desde entonces otros jueces federales que no saben nada de inmigración están a cargo de revisar los casos de inmigración.

La última, aunque aclaro que el orden no es necesariamente debido a la importancia de las demandas, es que le ordene a la Comisión de Igualdad en el Empleo aclare de una vez por todas qué derechos tienen los trabajadores sin papeles, porque desde aquella decisión llamada Hoffman de la Suprema Corte los patrones les han hecho ojo de hormiga todos sus derechos.

Y nótese con toda claridad que en todas las demandas digo “que pare”, “que ordene”, “que suspenda” y demás, porque todas estas demandas no tienen nada que ver con el Congreso, sino que se pueden resolverse por Orden Ejecutiva.

Ninguna tiene que ver con que “los Republicanos no quieren”, con que “no todos los Demócratas están de acuerdo”, ni con que “necesitamos 219 votos y nomás tenemos 40”.

Ninguna se tiene que cabildear con nadie más. El presidente, como encargado del Poder Ejecutivo, puede dar esas órdenes y firmarlas solito, sin pedirle permiso a nadie. De hecho, igual que las impuso Bush, Obama las puede “des-imponer”, revocando las Ordenes Ejecutivas del presidente que ya se va. No hay excusas.

Ninguna medida resuelve completamente la cuestión de la inmigración, pero todas y cada una le quitaría presión a la situación que la comunidad está viviendo.

Y todas y cada una de las diez son responsabilidad de Obama, personalmente.

Y olvídese de noviembre. Queremos todo esto en 100 días. El límite es el Primero de Mayo.

Contacto Jorge Mújica Murias at mexicodelnorte@yahoo.com.mx

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