January 9, 2009

LA COLUMNA VERTEBRAL
El Soporte Informativo Para Millones de Hispanos
Por José López Zamorano

La Paradoja Racial

Es innegable que la nueva ola de crímenes por motivos raciales es una de las mayores paradojas sociales de estos tiempos, justo cuando la histórica victoria de Barack Obama como el primer presidente electo de origen afro americano aparecía en el horizonte nacional como una clara señal de la evolución positiva de las relaciones raciales en Estados Unidos.

Los asesinatos de los inmigrantes ecuatorianos, Marcelo Lucero en Long Island y el de José Sucuzhañay en Brooklyn, ambos por aparentes motivos de odio racial o étnico, resumen el drama humano que padece el país conforme pone en marcha una nueva era con un presidente negro, al tiempo que arrastra aún los más viles prejuicios raciales.

A lo largo de la vasta geografía estadounidense aún subsiste una fauna de grupos supremacistas y racistas, muchos de los cuales han convertido a los inmigrantes en blanco de sus desviaciones ideológicas. Los ataques contra Lucero y Sucuzhañay no son aislados. Se ha registrado un aumento de más de 60 por ciento en los crímenes por odio contra hispanos en los últimos cuatro años, de acuerdo con el FBI. No es casual que esto ocurra en momentos que los inmigrantes indocumentados hispanos han reclamado visibilidad a raíz del debate nacional de la reforma migratoria.

Más aún, El Centro Legal Sureño sobre la Pobreza, un monitor nacional de las organizaciones marginales, documentó un resurgimiento de grupos racistas como el Ku Klux Klan desde el triunfo de Barack Obama el 4 de noviembre. Alie Kamara, un joven afro americano, fue golpeado esa noche conforme sus atacantes mencionaban el nombre de Obama.

Las muertes de Marcelo Lucero y de José Sucuzhañay no deben ser en vano. Organizaciones como el Consejo Nacional de la Raza (NCLR) pidieron la promulgación de la iniciativa de Ley de Prevención de Crímenes Racial (LLEHCPA). Los consulados de países latinoamericanos en Nueva York han demandado por su parte mayor protección y un grupo independiente decidió presentar una queja ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la Organización de Estados Americanos (OEA).

Pero la respuesta nacional debe ir mucho más allá. Debe existir un pronunciamiento rotundo por parte del Congreso y especialmente del próximo presidente Barack Obama en el delicado tema de la violencia por motivos étnicos, raciales o de cualquier tipo. En otras épocas el silencio oficial se ha interpretado como desdén o tolerancia. Pero los líderes del país no deben dejar duda que el odio racial es inaceptable y condenable.

Amigo lector de La Columna Vertebral, si necesita información a servicios en su comunidad llame a la Línea de Ayuda de la Fundación Self Relance al 1-800-473-3003.

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