January 2, 2009

Comentario:

Fin de año

Por José R Uzal

Los hispanos, tienen el doble de la probabilidad de haber financiado la compra de su vivienda usando hipotecas caras y sub-éstandar. Por lo tanto un alto porcentaje de las ejecuciones hipotecarias es contra propietarios hispanos. Los hispanos fueron los últimos en llegar a ser dueños de sus casa y están en peligro de ser los primeros en perderlas.

Durante el verano del 2008 la burbuja hipotecaria estaba en su plenitud. Las propiedades incrementaban su valor diariamente, al punto que la fuerza laboral no encontraba vivienda. Los policías, los maestros, las enfermeras, los gerentes y los trabajadores no podían comprar casas por los costos prohibitivos. Los alquileres estaban en las nubes. Se estimaba que solo el 5% de la población podía calificar para comprar una vivienda. El mercado respondió bajando los intereses y las calificaciones. Al final del verano del 2008 solo hacia falta estar vivo para obtener una hipoteca.

Lo importante era crear hipotecas, buenas y malas, que se empaquetaran y se fraccionaran en miles de acciones para venderlas en el mercado mundial. Dichas acciones se garantizaban con pólizas de seguros a los que no se les llamaba pólizas de seguro para no incurrir en el escrutinio de los reguladores de seguros. Se llamaban Cambios por Desfalco de Crédito. Si había ejecuciones bancarias en alguna del a hipotecas en el paquete se cambiaban por otras. Wall Street demandaba globalizar la venta de instrumentos financieros y la falta de supervision bancaria lo permitió. Todavía hay un “cuatrillón” de estos instrumentos pendientes. Si amigo lector no un billón, ni un trillón. Lo que esta pendiente es un”cuatrillón”.

El Congreso, por ser la entidad que de acuerdo a la Constitución controla el dinero en Estados Unidos, acepto los planes presentados por el Departamento del Tesoro y la Reserva Federal para salvar a los prestamistas y a los compradores internacionales de hipotecas sub-estándar. La profundidad del problema que las hipotecas sub-estándar están causando en los mercados de valores mundiales y en la economía de EE.UU. es evidente. El Congreso le dio a los bancos y a compañías de seguros en el giro 700 billones para resolver el problema. Ni un solo centavo ha ido a los dueños de propiedades. Es mas, los bancos se niegan a explicar que han hecho con el dinero.

Lo que no se ha discutido es donde fue el dinero de los ventas de los paquetes de hipotecas fraccionados y los llamados instrumentos de Cambios por Desfalco de Crédito. Alguien vendió un “cuatrillón de dolares” se los guardo y ahora tenemos nosotros, los contribuyentes, que cubrir los desfalcos.

Los hispanos por estar en el fondo de la pirámide económica vamos a perder las casas, los autos, las tarjetas de crédito y los trabajos. El Congreso sigue dando dinero y socializando la economía.

Este el caso típico de “el banco pierde y se ríe. El punto pierde y se va.”. Este fin de año tenemos un negro porvenir y solo podemos poner nuestra fe en el negro por venir.

José R. Uzal (uzal@msn.com) escribe para el Latino Semanal., West Palm Beach FL, sobre temas de interés para los hispanos parlantes.

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