February 27, 2009

Comentario:

El Inminente Desastre Fiscal

Por Israel Ortega

Antes de comprar un automóvil o una nueva casa, la mayoría de nosotros revisaríamos nuestras finanzas antes de hacer la compra. Aquí en Washington las cosas son al revés.

El Presidente acaba de convertir en ley uno de los más caros proyectos de ley en la historia de nuestro país. Y ahora el Congreso tiene que aprobar la medida de gastos para el año fiscal 2009, o en inglés: FY2009 Omnibus Spending bill. En tan solo un mes de ser electo, el Presidente acumulará más de $1 trillón de dólares en deuda. Así que es hora de revisar nuestras finanzas y presupuesto.

Una de nuestras preocupaciones inmediatas debería ser qué hacer con el gasto a causa de tres programas federales: El Seguro Social, Medicare y Medicaid. Todos teniendo que ser reformados.

Con la etiqueta de casi $800 billones de dólares, el plan de estímulo no puede ser olvidado como uno más en la larga lista de gastos del Congreso. Es más, si ese proyecto de ley fuera un país, sería una de las más grandes economías del mundo — casi del tamaño de Australia. Y la cifra de $787 billones ni considera el interés que se tendrá que repagar. Así que es muy probable que nuestros hijos y hasta nietos seguirán pagando de regreso esta cuenta.

Pero hay otro problema grave. Según la Oficina de Presupuesto, el gasto para pagar el Seguro Social, Medicare y Medicaid en el año 2007 fue $1.14 trillones de dólares. El problema no es tanto el precio sino el problema que la demografía de nuestro país está cambiando en tal manera que no podrá sostener el actual esquema del sistema. Actualmente abarcando casi el 8.4 por ciento de nuestra taza anual, economistas están pronosticando que para el tiempo que nuestros reciénnacidos empiecen la universidad, el pagar para estos programas abarcará el casi 15 por ciento de nuestra taza anual.

Esto se debe a varios factores pero no obstante es la realidad que simplemente tenemos menos trabajadores entregando al sistema, y más retirando del sistema. Es decir, en el año 1950, había 5 trabajadores por cada uno retirado. Para el año 2008, había tres por cada uno y para el año 2030 solo habrá dos para cada uno.

Gracias a los avances en medicina, aquellos jubilados están viviendo más años y colectando más beneficios del seguro social. Aunque esto es algo claramente bueno – el Congreso ha simplemente ignorado estos cambios demográficos.

Si los pronósticos reservados se convierten en realidad, estos programas federales, abarcarán casi el15 por ciento de nuestra taza anual en menos de dos décadas, y el Congreso será forzado en hacer concesiones presu-puestales a nuestro riesgo. Con menos dinero para gastar, fondos para nuestro ejército podrían ser eliminados. Y en estos tiempos peligrosos, queda claro que no podemos recortar dinero para proteger a nuestro país.

La verdad es que el Congreso no puede seguir demorando el tomar acción con este tema por miedo de las consecuencias políticas. Claro que los políticos preferirían estar hablando en como nos van entregar dinero, y no en posibles recortes o reconfiguraciones de fórmulas en cómo se garantizan beneficios. Pero con esta crisis creciendo, no podemos ignorar la realidad.

Si el Congreso no está listo en hacer cambios inmediatamente, una posible idea sería el crear una comisión bipartidista que se encargue en hacer recomendaciones para asegurar la solvencia de estos programas. Es más, el Republicano Frank Wolf del estado de Virginia y el Demócrata Jim Cooper del estado de Tennessee ambos apoyan esta idea acertando que ambos partidos reconocen el peligro inminente.

No cabe ninguna duda que estamos viviendo tiempos difíciles, como virtualmente todos nosotros, haciendo recortes necesarios en nuestros presupuestos. Esperemos que el Congreso siga nuestros pasos.

Israel Ortega es un Asociado de Prensa y el Portavoz Oficial para la prensa Hispana para la Fundación Heritage en Washington, D.C. Puede aprender más acerca de la fundación haciendo clic aquí: www.heritage.org

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