February 27, 2009

La Biosciencia Para Ayudar a la Frontera y al Mundo

Mariana Martínez Esténs

Rodeado de caracoles y tiburones, el doctor Alexei Fedorovish Licea Navarro, trabaja arduamente, en la esperanza de poder desarrollar nuevos medicamentos contra los grandes males del mundo: la diabetes, tuberculosis y el cáncer de mama, además de mejores tratamientos contra la artritis, sobredosis de drogas y posibles ataques bioquímicos.

Licea es investigador titular del Departamento de Biotecnología Marina del Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (CICESE), y entre sus recientes triunfos está el hallazgo de una enzima encontrada en un caracol marino, la cual ataca las células de cáncer de mama.

Aunque pudiera parecer que esta investigación con toxinas es parecida a la desarrollada en Cuba con el escorpión azul, las investigaciones en el país caribeño se centran en fortalecer el sistema inmunológico, mientras que Licea plantea “neutralizar” las células causando poco daño al resto del organismo.


El doctor Alexei Fedorovish Licea Navarro rodeado de caracoles también experimenta con los anti-cuerpos de tiburón. Photo courtesy of Cicese.

Licea parte del conocimiento de que las células de cáncer tienen canales iónicos diferentes a las células normales y atacando esta caracteristica se puede atacar a las celulas de manera más eficiente, “[esta diferencia] es un buen blanco para atacar el cáncer: si atacas el canal matas la célula cancerosa, pero no las otras células. Sería un bombazo, y no contra las células normales….” explica entusiasmado.

Su hallazgo de la encima que ataca las células del cáncer de mama es un paso importante en la investigación mundial. Por ahora, sigue en fase de experimentación con ratones pero podría resultar en un fármaco en algunos años.

Actualmente, Licea también experimenta con los anti-cuerpos de tiburón, ya que podrían ser útiles para el tratamiento de enfermedades auto-inmunes como la artritis, psoriasis, trasplantes de córnea y afecciones oculares.

“Los anticuerpos de tiburón, son moléculas muy interesantes, sus anticuerpos son muy diferentes; termoestables, —los calientas y no se mueren—, entonces le das ventajas muy grandes para un medicamento porque no tiene que ser enfriado” explica el científico.

“Además son más chiquitos, pueden penetrar a lugares que no llegan anticuerpos de mamíferos, por lo que podrían ser usados para neutralizar la proteína de un proceso de inflamación”, agrega.

Los resultados de sus investigaciones con toxinas y anticuerpos pueden ayudar a abatir los efectos de intoxicaciones, como las que suceden a consecuencia del abuso de drogas o en casos de bio-terrorismo, para contrarrestar el envenenamiento por ántrax, botulismo y viruela.

Esto es de relevancia mundial, pero también local, ya que la región fronteriza de Baja California y California tiene un índice alto de prevalencia de tuberculosis.

Esto debido a ser un polo de atracción de migrantes de todo el mundo, quienes traen consigo toda clase de cepas resistentes que se combinan constantemente en versionas más y más resistentes a los fármacos y a los prolongados tratamientos convencionales.

“Nuestra búsqueda nos ha llevado a encontrar moléculas muy interesantes que destruyen a la bacteria, aun si es resistente a los fármacos” cuenta Licea.

Del laboratorio a la farmacia

En México el desarrollo de la ciencia enfrenta una serie de obstáculos que van desde la deficiente instrucción de la ciencia, la falta de estímulos a la educación, la falta de recursos para investigación, pero tambien, la poca relación e inversión en los centros de ciencia por parte de las empresas.

Pero las investigaciones de Licea han sido ya reconocidas a nivel mundial y son vistas como un potencial importante en la creación de fármacos, por eso se ha firmado ya un convenio de desarrollo con los laboratorios Silanes para el desarrollo de tecnología original.

La compañía farmacéutica mexicana, —fundada hace 65 años—, reforzará sus proyectos de investigación y desarrollo mediante el financiamiento de dos líneas de trabajo: la generación de una biblioteca de anticuerpos de tiburón y el estudio de toxinas de animales marinos.

“Estos procesos son muy lentos” explica Licea, “pero el proceso es fascinante y si se logra desarrollar un fármaco se puede contribuir de una manera enorme a la humanidad”.

Por ahora, Licea continuará rodeado de caracoles y tiburones, pero también de una docena de estudiantes que están compartiendo con él, el proceso de descubrimiento.

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