April 24, 2009

Comentario:

Sin embargo

Por José R. Uzal

El Presidente Obama ha cambiado la dinámica de las relaciones entre Cuba y EE.UU. Con un plumazo acabó con todas las limitaciones impuestas en los últimos 50 años por diferentes administraciones.

Días antes que el Presidente eliminara las restricciones contra Cuba, una delegación de congresistas afro-americanos visitó la isla. Llegaron a entrevistarse con el propio Castro y regresaron hablando maravillas del gobierno Cubano. No hay evidencia de que este grupo nada tuvo que ver con las acciones de Obama pero es interesante analizar la percepción de los congresistas afro-americanos y la realidad racial en la Cuba de Castro.

Cuba, como engendro del colonialismo Español, era un país dividido por líneas raciales. Si era cierto que blancos, negros y mulatos habitaban juntos en armonía, también era cierto que los blancos tenían el poder social, político y económico. Este hecho no ha cambiado.

Castro pertenecía a la casta privilegiada de los blancos. Se educó en la escuela Jesuita que tenía a su cargo la formación de la élite social. Sus acciones en materia racial, desde que tomó el poder, indican un racismo profundo que no demanda explicación. Entre 1959 y 1965 Castro expulsó de la isla a 3 millones de gente blanca. La población que quedó en Cuba era en su mayoría negros y mulatos. No obstante este hecho demográfico, los miembros de la cúpula del gobierno cubano son y han sido siempre en su mayoría blancos.

Si los blancos se fueron a raíz de la revolución y los que han salido después son también blancos en su mayoría, es fácil deducir que son pocos los afro-cubanos que tienen familia en el exterior y por lo tanto no se van a beneficiar de las remesas de dinero ni de los viajes de los familiares. Esto es algo que los congresistas afro-americanos no tomaron en cuenta cuando le pidieron al Presidente Obama que eliminara las sanciones contra Cuba. Estoy seguro de que Obama tampoco consideró la ironía de que los afro-cubanos no están entre los que se benefician por sus acciones.

Raul Castro le envió un mensaje a Obama estipulando que todo estaba sobre el tapete para ser negociado. Lo primero que debe negociar Obama es la desigualdad racial en Cuba. Cuando se habla del sufrimiento del pueblo cubano, son pocos los Cubanos, de aquí y de allá, que se dan cuenta que el pueblo que está sufriendo es el pueblo negro y mulato que se quedó. Ese pueblo que no está incluido en la cúpula gubernamental, que no tiene hospitales de primera clase porque esos están reservados para los blancos que pueden costear el turismo médico. Que no pueden entrar en los hoteles y las playas frecuentadas por los blancos europeos. Ese pueblo al que no dejan trabajar en la industria turística ya estos trabajos están reservados para los blancos que quedaron en la isla.

Sin embargo, el Presidente y los congresistas afro-americanos aparentemente no tienen conocimiento de las realidades raciales en la isla. Obama puede eliminar las sanciones por su cuenta pero el Embargo requiere el Congreso. Antes de terminar el Embargo hay que tomar en cuenta a los presos politicos, la realidad racial y los derechos humanos de los cubanos.

José R. Uzal (uzal@msn.com) escribe para el Latino Semanal., en West Palm Beach FL, sobre temas de interés para los hispanos parlantes.

Letters to the Editor Return to the Frontpage