April 17, 2009

La Cooperación Fronteriza son malas noticias para los criminales

Mariana Martinez

La tarde del martes, agentes de la Patrulla Fronteriza contactaron a autoridades estatales en Tijuana para que ayudaran a detener a un hombre que había secuestrado a un niño de 2 años de edad y parecía dirigirse hacia México.

Elementos de la Policía Estatal Preventiva detuvieron a Glenn Allen Blake, de 47 años de edad, cuando éste intentaba ingresar a México, jaloneando al menor norteamericano de origen hispano, de 2 años de edad, que había sido secuestrado hacía tres días de su hogar en Los Ángeles y por el cual pedía un rescate de 200 mil dólares.

El niño, desnutrido y sucio, pero sano fue entregado a sus padres y Blake enfrenta su posible extradición, pues además del posible delito de secuestro y cargos por delitos relacionados con el narcotráfico.

Al día siguiente fue detenido en San Diego un hombre originario de Florida, acusado de haber prostituido a una menor de 17 años de edad, ofreciendo los servicios de la menor en la página “Craigslist” y su foto fue distribuida a los medios binacionales en busca de más víctimas en ambos lados de la frontera.

Estos casos, así como la presencia de oficiales de la marina mexicana en la Puerta México son señales claras de un nuevo rumbo en políticas en esta frontera: la cooperación de autoridades y la mayor vigilancia de viajeros provenientes del norte.

Hasta hace muy poco, la patrulla fronteriza simplemente no llamaba a las autoridades en Baja California, ni las autoridades mexicanas solicitaban información en Estados Unidos, creando un vacío aprovechado al máximo por organizaciones criminales quienes tienen colaboraciones estrechas en todo el mundo.

“Enfrentamos a diario organizaciones criminales con alcance internacional” explicó recientemente el Procurador de Justicia de Baja California, Rommel Moreno Manjarrez, “es lógico que estrechemos nuestros lazos de cooperación para enfrentarlos”.

Pero para que funcione, esta colaboración tiene que ser a todos los niveles, por lo que resulta de vital importancia la visita del presidente Barack Obama a México.

En ella, se espera que los máximos mandatarios de ambos países vayan acotando los temas urgentes de seguridad, migración y narcotráfico, ahora, con el tema del trafico de armas, también en cuestión de seguridad de la frontera para México.

El millón de cruces diarios en la frontera entre México y Estados Unidos muestra la intensidad y complejidad de la relación entre los dos países, así como su relación de comercio internacional y la democracia.

“En el mundo no hay dos países con tantas asimetrías y creciente interdependencia que compartan una tan extensa y dinámica frontera, como lo son México y Estados Unidos”, según explicó el doctor en Economía Alejandro Díaz Bautista, catedrático de universidades en California e investigador de El Colegio de la Frontera Norte

“La complejidad de la relación y los problemas comunes se concentran en este momento en la frontera norte” explica Diaz Bautista, “en especial en ciudades como Tijuana, San Diego, Ciudad Juárez y El Paso, al ser consideradas como grandes laboratorios sociales donde se muestra lo que pasa en la brecha entre los dos países”.

De ser así, los recientes arrestos y colaboración binacional son un buen indicio para esta región y para ambos países.

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