April 3, 2009

Comentario:

Fin del libre mercado

Por Humberto Caspa, Ph.D

¿Por qué [el gobierno] no imprime más dinero para resolver el problema económico que tiene el país? Esta pregunta me la hizo mi niña de 12 años y es muy probable que mucha gente –chicos y grandes— también han tenido la curiosidad de saber si este mecanismo nos sacaría de la crisis o nos llevaría a otro calvario económico.

Las nuevas políticas económicas hacen suponer que el actual gobierno de Barack Obama va a imprimir muchos billetes. ¿Será que esta estrategia producirá inflación o generará fuentes de trabajo?

Una recesión ocurre cuando existe escasez de circulante (dinero) en el mercado y hay una variedad de artículos –comida, ropa, cuadernos, artículos suntuarios, casas, etc.— que los empresarios, negociantes, etc. no pueden vender debido a que la gente simplemente no tiene dinero suficiente para gastar. Muchos han perdido sus trabajos, a otros les disminuyeron las horas de empleo.

Ante tal situación lo más obvio sería que el gobierno imprimiera dinero y lo distribuyera en el mercado para acelerar la economía. Eso es precisamente lo que hizo el ex presidente George W. Bush el año pasado con su proyecto de estimulación económica. La mayoría de los contribuyentes recibieron un regalo en dólares por parte del gobierno, más o menos entre $500 y 1,500 dólares, de acuerdo a los ingresos anuales del año previo.

El gobierno de Bush pensó que ese dinero iba a incitar a la gente al gasto y de esa manera estimular la compra de artículos en el mercado. Por mi parte yo compré una computadora portable. Otros por lo menos utilizaron ese dinero para ir a un buen restaurante.

Sin embargo, una gran parte lo utilizó para pagar sus deudas y sus tarjetas de crédito. Al final, y como todos sabemos, el estímulo de Bush sirvió muy poco para acelerar la economía. En realidad, lo único que hizo fue simplemente detener la recesión que se avecinaba.

Es más, el plan de Bush no tuvo ningún sentido económico. Fue como si una persona le hubiera entregando una limosna a un indigente que mendiga en la calle. Muy probable ese dinero desapareció de sus manos al convertirse en un pedazo de pan, un taco o una hamburguesa. En el peor de los casos, el indigente se compraría una caja de cigarrillos o una botella del peor licor. Ese dinero no lo sacará de su situación económica. Lo que realmente necesita es un trabajo por el cual el indigente no solamente pueda salir de su letargo económico sino convertirse en una persona productiva.

En este sentido, el plan del actual gobierno de Barack Obama intenta, como el ex presidente Bush, incrementar el circulante en el mercado. Empero, en vez de regalar dinero, Obama pretende utilizar el circulante en obras gigantes, hacer mancuerna con el sector productivo, invertir en educación, construir carreteras, fomentar la industria y darle un sacudón al sector de salubridad.

Es probable que las medidas de Obama crearán inflación, pero está claro que su proyecto enfatiza hacia la creación de trabajos a través del gobierno.

La economía está siendo revolucionada desde la Casa Blanca hasta el último rincón del mercado norteamericano. La teoría de mercado y monetarista entró en crisis y está de vuelta la estrategia que emprendió el ilustra economista inglés John Maynard Keynes, quien se destacó por acelerar la economía a través de la intervención del estado. Esa es precisamente la estrategia de Obama.

Dr. Humberto Caspa es profesor universitario. E-mail: hcletters@yahoo.com

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