April 3, 2009

Comentario:

El desequilibrio

Por José Uzal

La historia de Estados Unidos ha sido una historia de excesos y correcciones. Los fundadores de esta gran nación crearon un documento de sólo 7,000 palabras que cambió al mundo y estableció un sistema de gobierno basado en el balance de los poderes del estado. Desde 1776 ese balance se ha movido de acuerdo a los eventos que han afectado al país a través de los siglos.

Durante el mandato del Presidente Bush el poder ejecutivo reconquistó el poder que el poder ejecutivo había perdido en el periodo que comenzó después de la guerra de Vietman. Como consecuencia se debilitaron los poderes legislativos y judiciales.

Los políticos, en nuestra forma de gobierno, sirven a los grandes intereses. Los grandes negocios eligen, alimentan y explotan a los políticos. Al tener el ejecutivo un poder excesivo le es fácil ignorar el control sobre la actividades de las grandes corporaciones internacionales, los bancos, la Reserva Federal, la administraron de la justicia y las relaciones con el resto del mundo. Cuando el sistema favorece a una de las ramas del gobierno se crea un peligro moral.

En los primeros 6 años del gobierno de Bush Estados Unidos experimentó lo peligroso que es un gobierno mono partidista. Bajo el control de un solo partido el poder legislativo abdicó sus poderes y siguió la pauta del poder ejecutivo. El congreso sirvió los intereses de las grandes empresas e ignoró las necesidades de la nación. El poder judicial fue reconstituido con ideólogos en lugar de constitucionalístas. Las agendas privadas fueron más importantes que la Constitución.

  El resultado fueron las guerras, el debacle hipotecario, el aumento exorbitante en el precio del combustible, el tamaño de la deuda nacional, la crisis bancaria y la perdida de derechos civiles en ara de la seguridad nacional.

En noviembre, Estados Unidos eligió un nuevo líder. El nuevo presidente enfrenta serios problemas. Pero lo que hemos visto en los primeros 60 días de su mandato es el proceso de reafirmar el desequilibrio entre las ramas del gobierno como elemento decisivo en la conducción del liderazgo nacional.

La nueva administración no ha dado señales de tratar de restablecer el balance entre las ramas del gobierno. El congreso no ha demostrado interés alguno en recuperar el control que le otorga la Constitución. El poder judicial no ha tenido, hasta el momento, oportunidad de demostrar su independencia.

Los problemas que enfrenta la nación, no son nuevos y solo pueden resolverse retornando los principios básicos establecidos por los fundadores en la Constitución de 1776.

José R. Uzal (uzal@msn.com) escribe para el Latino Semanal., en West Palm Beach FL, sobre temas de interés para los hispanos parlantes.

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