September 26, 2008

Comentario:

700.000 millones

Por Humberto Caspa, Ph.D

El rescate de los grupos financieros de Wall Street es un hecho. Lo único que falta definir ahora es cómo, cuándo, en qué forma y a quiénes va a favorecer el paquete voluminoso de 700.000 millones de dólares.

Así como lo presentó el Secretario del Tesoro, Henry Paulson, el plan “estabilizador” estaría financiando a los que tienen, a sus empresas, y no a los que tienen poco o nada.

En este sentido, sólo los ricachones de Wall Street estarían subiéndose a bordo de su “barco” de rescate. Confundidos entre esta gente están los delincuentes de cuello blanco que estafaron en el sector de bienes raíces y en la bolsa de valores.

Lo paradójico del plan de rescate del gobierno de Bush es que no sólo ayudaría a amortizar las cuentas bancarias de estos delincuentes, sino que el fisco (los taxpayers) estaría preparándoles jugosos paquetes económicos por su “gran” desempeño económico. Es decir, cuando deberían darles años de cárceles se les premiaría con más dinero. Así de pésimo es el gobierno de Bush.

De momento, pongamos a un lado la crítica y analicemos el entorno del paquete económico.

La ayuda del gobierno federal es su-mamente importante para frenar la crisis financiera. Si el paquete no es aprobado, yo creo que estaríamos en el umbral de una crisis similar a aquella que desmoronó la bolsa de valores en 1929.

Sin embargo, lo anterior no implica que el Congreso deba aprobar y entregar un cheque en blanco al Secretario del Tesoro. Por el contrario, nuestros representantes deberán exigir la inclusión de mecanismos de control y la instalación de dispositivos legales que limiten a Paulson a utilizar el dinero a su antojo.

Asimismo, el Congreso deberá asignar un porcentaje mínimo de los 700.000 millones –por lo menos unos 150 millones— para investigar y sancionar a los delincuentes de cuello blanco. La impunidad no debe tolerarse. Si gente poderosa cometió delitos, la ley debe sancionarlos con años de cárcel y no concederles regalías económicas por sus acciones delictivas.

Por otra parte, algunas empresas y agentes intermediarios inescrupulosos, utilizando la premisa de que las casas siempre suben de precio, lograron vender inmuebles a precios exagerados y con intereses que fluctúan de acuerdo a las peripecias del mercado. Los nuevos dueños fueron las primeras víctimas de la crisis económica. Muchos de ellos perdieron sus casas, incluyendo los enganches o las cuotas base, los pagos mensuales y una serie de inversiones que implica amueblar la vivienda.

Estas personas deberían ser las primeras en subir al “barco” de rescate de Paulson. Esto no quiere decir que el gobierno recupere las casas de quienes la perdieron y haga los pagos pertinentes por ellos. Tampoco significa que el fisco subsidie las cuentas pendientes de aquellos que todavía mantienen sus inmuebles.

No, en el caso del segundo grupo, esto quiere decir que el gobierno debería acceder a dar intereses ventajosos, como intereses fijos. Y en el caso del primero, el gobierno debería asistirles con préstamos a bajos intereses.

El rescate financiero que preparó la Administración Bush, es la más grande de nuestra historia. Como los trabajadores son el pulmón del sistema económico, lo más lógico es que una parte del dinero sea distribuida entre esta población porque nosotros somos los afectados directos de la crisis.

Dr. Humberto Caspa es profesor universitario. Autor del libro: “Terror en el barrio latino: La llegada de la nueva derecha al gobierno municipal.” E-mail: hcletters@yahoo.com

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