September 5, 2008

Comentario:

NAFTA

Por José R. Uzal

La consolidación social, política y económica de Norteamérica continúa callada e inexorablemente. El Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (TLCAN) (NAFTA por sus siglas en Inglés) estableció en 1994, entre otras cosas, que los camiones mexicanos y estadounidenses podrían viajar libremente por el territorio de cualquiera de sus países miembros. Desde 1971, décadas antes del TLCAN, las leyes federales establecen que los conductores de vehículos comerciales deben leer y hablar en inglés “lo suficiente como para comprender las señales de tránsito de las carreteras y las indicaciones que se les den en inglés, y para responder a investigaciones oficiales”.

El TLCAN requiere que todas las carreteras de Estados Unidos, México y Canadá sean de libre circulación para los camioneros y vehículos de los tres países. Las empresas canadienses de camiones tienen acceso en Estados Unidos, pero los camiones mexicanos pueden viajar solamente en un radio de 20 millas de ciertos cruces fronterizos.

La llamada Cláusula de la Supremacía (Articulo VI, Cláusula 2 de la Constitución de Estados Unidos expresa: “Esta Constitución y las Leyes de los Estados Unidos deben ser hechas de acuerdo a estas y los Tratados hechos, que serán hechos, bajo la autoridad de los Estados Unidos, serán la Ley suprema de la nación, y los Jueces de todos los Estados serán regidos por dichas leyes, sin importar que haya nada en la Constitución o las leyes”. En palabras simples los Tratados, confirmados por el Senado, como lo fue TLCAN, tienen mas fuerza legal que la Constitución de Estados Unidos.

El 28 de junio de 2004, el presidente Fox destacó que se debería consolidar la integración de los sistemas financiero, energético, aduanal, de seguridad y de comunicaciones y transportes con Estados Unidos, así como la alineación de instituciones y leyes como parte de la conformación de un bloque económico. Esto incluía una política energética común. México expuso que el Tratado de Libre Comercio de América del Norte TLCAN, debía iniciar una nueva fase para integrar a los tres países en un sólo bloque estratégico que permita enfrentar la creciente competencia de Asia y la Comunidad Europea. Hoy son los camiones en el futuro la integración será completa.

Es obvio que Norteamérica necesita una política común de educación, desarrollo científico y tecnológico, así como mercados de capital comunes y un sistema legal uniforme que ofrezca seguridad a largo plazo a los inversionistas. La llamada “Comunidad Norteamericana” consiste en planes sectoriales (infraestructura y transporte), manejo de aduanas y reforzamiento de la seguridad en las fronteras y su perímetro. Prevé también explotar la existencia de reservas de gas y petróleo en Norteamérica. Conjuntamente, se plantea una política de coordinación macroeconómica, incluyendo la integración monetaria, lo que generaría un escenario propicio para la dolarización de México y Canadá.

Desde el 11 de septiembre de 2001, se han puesto en práctica nuevas medidas para enfrentar la amenaza del terrorismo y reforzar la seguridad de los habitantes de Norteamérica. Bajo este concepto, se estableció la Alianza para la Seguridad y la Prosperidad de América del Norte (ASPAN). Los tres países vecinos se comprometieron a mejorar la productividad en sus respectivas economías, impulsar una mayor cooperación en diversos sectores para los negocios, invertir en la educación superior para los ciudadanos, reducir el costo del comercio y facilitar el movimiento de los viajeros legítimos y del comercio a través de las fronteras nacionales.

La reforma migratoria volverá al tapete gracias al trabajo de integración de ASPAN. Nuestra seguridad y bienestar dependen de la integración de Norteamérica. Los mercaderes de mitos y mentiras en EE.UU. continuarán tratando de infundir el miedo en la población. Primero con los camioneros mexicanos, después que con la creación de un Mercado Común Norteamericano perderíamos nuestra soberanía. La realidad es que el triunfo social y económico de la Comunidad Europea no ha afectado la soberanía de ninguno de los países participantes. Un mercado común en Norteamérica tendrá el mismo resultado.

José R. Uzal (uzal@msn.com) escribe para el Latino Semanal., en West Palm Beach FL, sobre temas de interés para los hispanos parlantes.

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