October 31, 2008

México del Norte
Por Jorge Mújica Murias

Frontera Inteligente

Con bombo y platillo, más de 50 socios, empresarios todos, unos de México y otros de Estados Unidos, lanzaron hace unos días una novedosa iniciativa. La llaman la “frontera inteligente”, y entrará en funcionamiento dentro de unos dos años.

Se trata, dice la nota más adelante, de reducir los cruces fronterizos de las actuales dos horas y media a solamente 15 minutos.

Así de pronto, al comenzar a leer la nota, me entró la esperanza. A la mejor se trataba de eliminar el muro en la frontera, las partes de barda que ya están construidas, y de ponerle puentes al Río Bravo cada kilómetro. Eso ahorraría cantidades enormes de tiempo, porque no habría que desviarse hasta los lugares en donde no hay barda o hacia los vados del Bravo.

O a la mejor, finalmente el nombrecito de “frontera inteligente” echa a volar la imaginación, se trataba de eliminar los engorrosos trámites para engañar a los gringos con una visa de turista en algún aeropuerto, haciéndose pasar como turista que viene a Disneylandia, cuando en realidad viene uno para quedarse. O capaz, se trata nomás de simplemente eliminar la necesidad de visas para los mexicanos, para que puedan entrar y salir de gringolandia como lo hacen los cuates de otros 40 países, a los que la semana pasada se agregaron Letonia , Lituania, Estonia, Hungría, la República Checa, Eslovaquia y Corea del Sur.

O ya de perdida, pensé yo, a la mejor se trata de cambiar a los funcionarios que, bajo pretexto del terrorismo, han convertido la frontera en una estupidez. En seguida me di cuenta de que no podría tratarse de este último tipo de programa, porque los idiotas que complicaron la frontera, Chertoff, Bush, Rice y otros Republicanos, ya se van en enero.

Eso me sugirió otra cosa: a la mejor se trataba de un proyecto para la nueva administración, la que va a entrar en enero y que va a estar activa en el 2010. Posiblemente sería un plan para influir en el nombramiento de gente inteligente que esté a cargo de la frontera. A fin de cuentas, no hay ninguna garantía por ningún lado, ni con Obama ni con McCain, de que la situación vaya a mejorar para nada en la cuestión fronteriza.


Frontera millonaria

Pero nada de eso. El famoso proyecto de la “frontera inteligente” es una iniciativa más comercial que nada, para dejar de perder dólares por lo tardado del cruce, unos 8 mil 580 millones de dólares al año, según reportan los organizadores.

Esa es la lana que la actual frontera (frontera “tarada” la llamaría yo, para contraponerla con la “frontera inteligente”), cuesta en tiempo de espera. Más tiempo esperando en la línea es, automáticamente, menos tiempo para hacer “shopping” y negocios de los dos lados de la raya. Como dice el dicho, “el tiempo vale oro”.

Dicen que nomás en el cruce de Tijuana-San Diego, la pérdida anual es de 5 mil 100 millones de dólares, y en Mexicali-Condado Imperial es de 3 mil 300 millones.

La triste realidad es que la “frontera inteligente” es un puro proyecto comercial. Para ser “socio” de la futura frontera abusada, cada quien le tiene que entrar con 50 mil dólares o más, y ya hay varios estados, condados y municipios que le entraron. Otro tipo de socios, tal vez menos adinerados pero más inteligentes, son compañías y personas que evalúan programas para acortar los tiempos de espera, y cada uno tiene que ponerse con 25 mil dólares por año para opinar.

Los últimos socios son compañías con intereses financieros o inmobiliarios en los dos lados de la frontera que cabildean y gestionan ante los gobiernos federales de los dos lados. En realidad, estos son los de los pesos (¡y dólares!) pesados. Ya tienen programada una inversión anual de 6 mil dólares, que recuperarían desarrollando e implementando medidas para reducir los tiempos de espera en la frontera.

Parte de la lana recaudada entre los socios será finalmente usada para ingeniería y diseño de una triple caseta de inspección en cada puerta de entrada, carriles de pago en efectivo para cruce rápido, y para “programas para concientizar a la comunidad sobre la crisis que viven los cruces fronterizos” y para “educar y enseñar a la comunidad las ventajas económicas de tener un cruce rápido y un intercambio comercial expedito entre ambos estados”.

Ahí la puerca volvió a torcer el rabo. La comunidad, obviamente, ya sabe la bronca de cruzar la frontera y lo idiota que es el sistema. Ojalá que el proyecto, repito, fuera para cambiar el sistema que considera la frontera como un “punto débil para la seguridad” de Estados Unidos, en vez de simplemente una rayita imaginaria con una comunidad que vive a los lados de la rayita y que necesita cruzarla todos los días simplemente para vivir con normalidad.

Contacto Jorge Mújica Murias at mexicodelnorte@yahoo.com.mx

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