October 24, 2008

México del Norte
Por Jorge Mújica Murias

Ni Tanto que Queme al Santo…

Con la novedad de que ahora los indocumentados tienen la culpa de la crisis económica de los Estados Unidos. En particular, tienen la culpa de la crisis bancaria en relación con las hipotecas y los bienes raíces.

Era de esperarse. Tradicionalmente, los inmigrantes (no solamente los latinos), han tenido la culpa de todo. Todavía me acuerdo de cuando algunos californianos despistados acusaron a los inmigrantes indocumentados de tener la culpa de los incendios forestales, porque cerca de un área incendiada encontraron los restos de un campamento con algunos pedazos de tortilla. La relación era obvia: tortillas, fogatas, incendio.

La ofensiva la comenzó Mark Krikorian, director del Centro de Estudios de Inmigración, changarro anti inmigrante hasta las cachas. “Estamos en un caos porque nuestras élites políticas pensaron que era una buena política social promover que los bancos otorgaran hipotecas a gente no sujeta de crédito”, dice.

Lo siguió Dave Gibson, quien se precia de ser analista político conservador, en una columna donde asegura que “años de extender créditos a inmigrantes indocumentados han contribuido a la crisis económica”.

Luego le entró al quite Michelle Malkin, columnista rabiosamente anti inmigrate, asegurando que “No es una coincidencia que las áreas más golpeadas por la ola de embargos hipotecarios sean también las principales áreas de concentración de indocumentados”.

De pilón, dice Malkin que Malkin “la mitad de las hipotecas de los latinos son “subprime” (el tipo de préstamos que se le hacen a la gente con los peores historiales de crédito). Una cuarta parte de todos los préstamos “subprime” han fallado y están en embargo (por falta de pago)”.

Estos argumentos llevan a otro anti, Dave Gibson, citando las publicaciones como periquito, sin verificar ninguna, que “Dada la naturaleza migratoria de los ilegales, es increíblemente irresponsable que se les den préstamos. Combinado con el hecho de que esa gente no tiene números de Seguro Social ni documentación que pruebe quiénes son o a dónde van, es muy simple irse de su casa cuando no la pueden pagar”.

Ni Tanto Que No Lo Alumbre

La verdad está, por supuesto, bastante lejos de los argumentos. Los anti inmigrantes acusan al gobierno gringo, como parte de su campaña de forzar aún más a la derecha las políticas antiinmigrantes del país, de haberle dado crédito a los indocumentados basados en su ITIN (Número de Identificación Personal Impositiva, código emitido por la Tesorería gringa a quienes no tienen números del Seguro Social), créditos para comprar casas “sin enganche” y “sin verificación de ingresos”.

Cierto, se extendieron muchos créditos de este tipo, pero no todo va junto con pegado. Miles de personas con número de Seguro obtuvieron de estos créditos sin enganche ni verificación de ingresos. Fue parte del frenesí de los corredores de bienes raíces y de los bancos.

De hecho, hasta donde hay números, en los últimos años se emitieron unas 375 mil hipotecas “subprime”, de alto riesgo, de las cuales 75 mil se dejaron de pagar y ayudaron a la crisis. Esta cantidad equivale a un 20 por ciento de las hipotecas de alto riesgo, o sea que el 80 por ciento se siguen pagando.

Otro número dice que la mitad de los latinos que consiguieron hipotecas fueron considerados “de alto riesgo”, pero “latinos” no necesariamente “indocumentados” ni de hipotecas con ITIN. Entre ellos hay ciudadanos nacidos aquí, naturalizados, residentes legales e indocumentados.

Dice Geoffrey Cooper, Director de Mercados Emergentes de la compañía MGIC Investment Corporation que “las hipotecas ITIN se dieron en 40 estados, y que aunque a primera vista parecen préstamos riesgosos, los resultados no deben ser descartados. Los compradores de hipoteca con números ITIN se comportan excepcionalmente bien, a nivel de clientes-A, los mejores”.

A esa buena opinión se agrega la del diario Charlotte Observer, de Carolina del Norte, que cita a la Asociación Nacional Hispana Hipotecaria, la cual afirma que “menos del 1 por ciento de los préstamos con ITIN están en proceso de embargo, comparado con el 1.2 por ciento de las hipotecas “prime” (de primera calidad), y el casi 11 por ciento de las hipotecas “subprime” que se le dieron a los clientes con mal historial de crédito”.

Digamos que para nosotros esa realidad era obvia, dijeran los anti inmigrantistas lo que dijeran. Era nomás cosa de educarse un poquito e investigar la verdad.

Lo terrible es un discurso oficial que repitió esos pésimos e ignorantes argumentos, el 22 de septiembre: “Buena parte de la pérdida en esta crisis hipotecaria, fue de parte de las comunidades mexicanas en los Estados Unidos, que hicieron una inversión para adquirir una vivienda y que, por falta de una cultura financiera, no pudieron salvaguardar su patrimonio”.

La autora, échese ese trompo a la uña, es la Secretaria de Educación Pública de México, Josefina Vázquez Mota. ¿De dónde sacará la señora su información?

Contacto Jorge Mújica Murias at mexicodelnorte@yahoo.com.mx

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