November 26, 2008

En riesgo estadounidenses debido a la violencia que experimenta México

Por Mariana Martinez

Hasta ahora, la violencia en Mexico ha sido vista por autoridades y ciudadanos norteamericanos como algo ajeno a la realidad inmediata, pero los recientes juicios, detenciones y decomisos de armas en la frontera entre México y Estados Unidos, ponen al descubierto un serio riesgo a la seguridad para autoridades norteamericanas, el verdadero poder de las pandillas en este país y la relación armasdroga que pocos parecen dispuestos asumir.

Según un informe publicado por la firma de seguridad internacional Stratfor, titulado “Señales preocupantes de decomisos fronterizos”, los carteles mexicanos tienen entre sus arsenales armas poderosas que no han usado en sus batallas urbanas, pero que potencialmente pueden ser usadas contra funcionarios gubernamentales, sus rivales en México o incluso agentes norteamericanos de la zona fronteriza de Estados Unidos.

“Armados con pequeñas y poderosas como la P90 [mata policías] los sicarios de los carteles repre-sentan una seria amenaza para cualquier autoridad que pretenda detenerlos” advierte el documento.

Según los analistas, la única medida salvadora para autoridades norteamericanas, es el hecho de que los sicarios están muchas veces intoxicados con alcohol o drogas y tienden a ser impetuosos y descuidados.

“A pesar de que la mayoría de los sicarios de los cárteles están mejor entrenados que las autoridades Mexicanas, su entrenamiento no llega al nivel del que tienen la mayoría de las autoridades estadounidenses”.

El informe asegura que se han documentado varios casos en los que agentes de la Patrulla Fronteriza y otros agentes de la ley en Estados Unidos, “han sido atacados a tiros, desde México”.

Un ejemplo preocupante el reciente arresto de Jaime “El Hummer” González Duran, presunto miembro de los Zetas, se encontraron lanza cohetes y lanza granadas, así como una pequeña cantidad de explosivos y siete rifles calibre .50 de la marca Barrett.

“Tenemos información fidedigna de que los carteles buscan mucho este tipo de rifles calibre.50 de Barrett y otras compañías norteamericanas” dice el documento, “ pero no se ha tenido ni un solo incidente donde estas armas hayan sido utilizadas en contra de miembros de un cartel rival o autoridades mexicanas...lo cual es un hecho sorprendente”.

Los analistas atribuyen el no usar estas armas al hecho de que la mayoría de las batallas entre carteles, ocurridas principalmente en Tijuana, Ciudad Juárez y Nuevo Laredo son lugares densamente poblados donde es difícil maniobrar estas armas con eficacia.

Pero lo que no analiza el documento de Stratfor es la responsabilidad de proveer armas de alto calibre a los grupos criminales mexicanos. Este flujo obviamente proviene directamente de los Estados Unidos.

Este hecho poco discutido en las políticas públicas de Estados Unidos, por miedo a pisar callos en el tema del derecho de portación de armas.

José María Ramos investigador de seguridad nacional y estudios fronterizos en el Colegio de la Frontera Norte, considera que es importante reorientar la política fronteriza de incluir el trafico de armas en el debate de la seguridad binacional.

“Paralelamente al reforzamiento policiaco, estos planes como la Iniciativa Mérida, tiene que ir acompañados de programas de prevención y cooperación binacional, si no, por más ayuda que se le dé a México, esto no va a funcionar” agregó el investigador.

Los alcances del crimen transnacional

Apenas el pasado 3 de noviembre fueron juzgados unos pandilleros en El Paso, Texas, acusados de ser los líderes de una pandilla de la cárcel llamada Barrio Azteca (BA) que ha puesto en evidencia otra fuente de peligro para Estados Unidos.

Los seis acusados en el caso enfrentan cargos de tráfico y distribución de drogas, extorsión, lavado de dinero y asesinatos y su juicio ha quedado en evidencia que el grupo tiene operaciones en tres estados del país, incluyendo el este de Texas, Nuevo Mexico y Arizona.

Durante el juicio se han hecho públicas una serie de relaciones entre las pandillas callejeras y de la cárcel en Estados Unidos y grandes cárteles de droga en México.

Así, mientras la droga llega al Norte, a las manos y narices de ávidos usuarios norteamericanos, las armas y el dinero fluyen al Sur para alimentar la guerra de los narcotraficantes contra el gobierno y sus rivales en el negocio.

Además de Barrio Azteca, se conocen muchas otras pandillas vinculadas con los cárteles de la droga: Hermanos de Pistoleros Latinos, Latin Kings, Mexican Mafia y “Texas Syndicate”.

Según un análisis de Stratfor, “las pandillas son altamente territoriales y generalmente trabajan en un área restringida, por lo que un mismo cártel mexicano puede estar aliado con cuatro o cinco pandillas”.

Muchos de estos miembros de pandillas de la cárcel, son primero miembros de pandillas callejeras, lo que significa un foco rojo para las familias latinas que muchas veces toleran que sus hijos adolescentes vistan o se involucren con la cultura de las pandillas, sin medir las consecuencias para su familia y para la estabilidad nacional.

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