November 26, 2008

Vacas Flacas y Vacas Gordas

Por Javier Sierra

Al igual que en la Biblia, nuestro país ha tenido un sueño, más bien una pesadilla, en la que ha visto siete vacas flacas comerse a siete vacas gordas. La fábula bíblica que anuncia años de prosperidad bien podría sugerirnos que el final de la pesadilla ya tiene fecha, el 20 de enero de 2009.

Y a juzgar por el estado en el que se encuentra nuestro país, no podría llegar ni un minuto demasiado pronto. Miramos a nuestro alrededor y vemos las ruinas de lo que hace ocho años era una gran nación, próspera, orgullosa y lista para los retos de un nuevo siglo.

Pero en enero de 2001, las vacas gordas se comieron a las flacas; es decir, la administración Bush llegó al poder, iniciando un largo periodo de declive en todos los sentidos. Hoy las pérdidas de hogares, ahorros y empleos son las peores desde la Gran Depresión. Estamos enredados en dos guerras al parecer interminables. Una gran ciudad americana se ahogó en las aguas de Katrina. Nuestro prestigio mundial yace en el barro de la arena internacional. Y el medio ambiente está cercado.

Cuando los norteamericanos acudieron a las urnas el 4 de noviembre entendieron claramente que había que hacer un cambio de 180 grados. Y el electorado latino respondió más rotundamente que ningún otro grupo poblacional. El Presidente Electo Barack Obama debe su nuevo título no sólo a la mejor campaña presidencial quizá de la historia, sino también al voto hispano. Más de dos tercios votaron por Obama.

Pese a que la participación en general prácticamente igualó a la de 2004, la de los votantes latinos aumentó en un asombroso 25%, de 7.5 millones a 10 millones. Según Federico Peña, Codirector Nacional de la Campaña de Obama, “Sin el voto latino, no hubiéramos ganado” Colorado, Nevada, Nuevo México ni Florida. Y lo que es más preocupante para el Partido Republicano: los futuros votantes, los jóvenes latinos, apoyaron a Obama en un 80%.

La fuerza que más motivó a la comunidad hispana fue la desastrosa situación económica. Días antes de la votación la tasa de desempleo entre hispanos era del 8.8%, 2.3 puntos más que la de la población en general. Asimismo, las remesas que los hispanos enviaron a sus países de origen descendieron este año por primera vez desde que se mantienen registros.

Los votantes latinos han visto en el plan económico de Obama la luz al final del túnel. Y la clave de este plan se llama empleos verdes. El presidente electo se alista en este momento para poner en práctica el plan de renovación energética más ambicioso de la historia.

Obama proyecta invertir $150,000 millones en los próximos diez años en el desarrollo y despliegue de fuentes de energía limpia y renovable, como la solar, la de viento y la geotérmica. Esta transformación incluye la creación de al menos 5 millones de empleos verdes en industrias como la construcción y la manufactura que emplean a millones de latinos. La iniciativa también incluye instalar aislamiento térmico en un millón de hogares al año, una labor que requerirá de la contratación de decenas de miles de trabajadores en empleos que no se pueden exportar.

Estas medidas ayudarán a que para el año 2012 el 10% de la producción eléctrica provenga de fuentes renovables, y el 25% en el año 2025.

Pero no sólo de pan vive el hombre. También necesitamos aire limpio. Para el año 2015 se pondrán en las carreteras un millón de carros híbridos de abastecimiento eléctrico que rendirán hasta 150 millas por galón. Estas medidas nos permitirán eliminar todas las importaciones de petróleo procedentes del Golfo Pérsico. El plan también reducirá nuestras emisiones de calentamiento global en un 80% para el año 2050, la meta que los científicos nos dicen que debemos alcanzar para evitar los efectos más catastróficos del calentamiento global.

La administración Bush y sus aliados, sin embargo, nos quieren aguar la fiesta. Después de registrar las mayores ganancias de la historia corporativa de Estados Unidos —sólo ExxonMobil ganó casi $15,000 millones en el último trimestre— la industria petrolera anunció una campaña nacional multimillonaria para defender sus prebendas y regalías. Y la Casa Blanca en los últimos días ha debilitado aún más las leyes que protegen a las especies en extinción.

Pero algo me dice que después de la incontestable victoria de Obama, las que están en peligro de extinción son las vacas sagradas de Washington.

Javier Sierra es columnista del Sierra Club. Visite www.sierraclub.org/ecocentro

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