November 14, 2008

México del Norte
Por Jorge Mújica Murias

De Postville a Nueva York

Postville, Iowa, tiene su capital en Nueva York. No, no el pueblo en sí, que es tan chiquito que no creo que alcance a tener capital geográfica en ningún lado, sino su capital de dinero.

Es ese pequeño pueblo, de apenas 2,273 habitantes, según el Censo del año 2000, que en mayo de este año pasó a tener menos de mil 800, cortesía de la Migra y eso que los medios de comunicación llamaron “la redada más grande en la historia de Estados Unidos”. Los casi 400 faltantes son los trabajadores indocumentados de una planta procesadora de alimentos que se llevó la Migra.

Postville vivió por décadas de dos grandes fuentes de trabajo: la procesadora Iowa Turkey Products, que desgraciadamente se quemó en diciembre de 2004, y AgriProcessors, una planta de comida Kosher, comida judía o con estándares judíos, que compraba 100 millones de dólares al año de ganado en la región.

Esa, AgriProcessors, fue la planta diezmada por la Migra el 12 de mayo. Y esa, la ahora única gran fuente de trabajo en Postville, es la que tiene su capital en Nueva York.

La historia de la redada donde un centenar de chamacos se quedaron huérfanos de padre o madre es ya sabida, igual que las injustas sentencias a cárcel, en vez de deportaciones, porque los agentes de la Migra espantaron a la gente y los hicieron declararse culpables de tener identificaciones falsas, delito federal que conlleva meses de cárcel antes de ser deportados.

La historia poco sabida, es que AgriProcessors estaba en medio de una campaña sindical para organizar a los trabajadores. Y tampoco se sabe que en Nueva York, donde está el cuartel general de la empresa, hay una demanda que ya llegó a la Suprema Corte: AgriProcessors pidió a la corte que anule la votación de sus trabajadores para sindicalizarse… porque son indocumentados.

Y de Nueva York al hoyo…

La mayoría de los trabajadores en Nueva York, apenas 21, son mexicanos y votaron por el sindicato para conseguir mejores salarios, que les paguen su tiempo extra, les den días festivos y les pongan seguro de salud. Según AgriProcessors, 17 de sus trabajadores son “ilegales”. Según la misma Suprema Corte, desde 1984, esto vale gorro. Todos tienen derecho de unirse a un sindicato, y AgriProcessors ya perdió dos demandas locales al respecto, pero eso le permite pedir a la Suprema Corte que revise la situación. Alegan que si un trabajador no tiene derechos a trabajar, por no tener papeles, y por “haber mentido o cometido fraude al ser contratado presentando papeles falsos”, entonces no debe poder sindicalizarse.

Pero el tercer acto de esta tragicomedia es que esta semana AgriProcessors se declaró en bancarrota. Alega que las acusaciones criminales en su contra, más las multas por un montón de violaciones a las leyes laborales y la baja en compradores de sus productos les hacen la vida de cuadritos.

Es cierto, afirman todos entre los supermercados, que la producción ha bajado en general, pero AgriProcessors reportaba ganancias anuales de 300 millones de dólares, y ahora reporta deudas de entre 50 y 100 millones.

Lo cierto es que AgriProcessors (¡qué sorpresa!) parece haber hecho su fortuna precisamente explotando inmigrantes indocumentados. De hecho, su ahora ex Jefe Ejecutivo acaba de salir de la cárcel bajo fianza de un millón de dólares, luego de ser acusado de “albergar indocumentados”.

Un abogado de la familia dueña de AgriProcessors, los Sholom, dice que “la bancarrota es para fortalecer la empresa”, pero se rumora fuertemente que la realidad es que se fueron al hoyo por la campaña, entre la comunidad judía, de boicot a la empresa. Esta medida se acompaña de otra, el sello “Hekhsher Tzedek”, que los productos kosher deberán tener cuando se compruebe que cumplen no solamente con los estándares “kosher” religiosos y de salud, sino también con estándares éticos que AgriProcessors no tiene.

Y ahí es donde la vaca tuerce el rabo (vaca, porque no puede haber puercas kosher). Serán muy Hekhsher Tzedek, pero hecha la ley hecha la trampa. Todos los trabajadores, y más los indocumentados, de por sí cuentan con pocos derechos para defenderse. Y los sindicatos son uno de esos pocos derechos, y muchas veces incluso salen bastante chuecos, pero son al menos un arma de defensa.

Con y sin sello kosher y Hekhsher Tzedek, si la Suprema Corte dice que los indocumentados no pueden sindicalizarse, ahí sí que vamos a estar fritos.

Contacto Jorge Mújica Murias at mexicodelnorte@yahoo.com.mx

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