October 31, 2008

Comentario:

Obama: El que persevera alcanza

Por Humberto Caspa, Ph.D

Dijeron que nunca lo lograría. Que era afroamericano, la población blanca no votaría por un candidato presidencial de color, ni mucho menos por una persona cuyo segundo nombre estaba estigmatizado por el radicalismo musulmán. La mayoría se equivocó, pocos le dieron oportunidad, pero al final Barack Obama nuevamente demostró que el que persevera alcanza.

El camino a la gloria empezó con la Convención Demócrata de 2004, cuando Obama enmudeció a los delegados de su partido y los hizo vibrar con su oratoria prodigiosa. En uno de sus momentos más celebrados enfatizó: “Aquí no hay una América liberal o una América conservadora, aquí lo que tenemos es los Estados Unidos de América”.

Luego, cuatro años más tarde, en el estado de Iowa, Barack Obama obtuvo una de las victorias más sorprendentes sobre Hillary Clinton, candidata preferida de su partido.

Durante las primarias de los demócratas, los comentarios raciales no se escuchaban a plena luz del día, pero el temor por el liderazgo de un afroamericano ya se sentía en las comunidades norteamericanas. No era sorprendente encontrar, por ejemplo, a personas que decían, e incluso juraban, que no tenían ningún tipo de prejuicios sociales, pero a la hora de la verdad, esas mismas personas no estaban dispuestas a votar por un negro.

Obama siempre fue muy directo en torno al racismo latente que existe en nuestra sociedad. Después de su victoria en el caucus de Iowa dijo: “En esta noche de enero, en este momento definitivo de la historia, ustedes han hecho lo que los cínicos decían que no se podía”. Fueron palabras proféticas y al mismo tiempo puso en tela de juicio aquellos racimos de prejuicios raciales que todavía están incrustados en el seno de nuestra estructura social.

Los problemas de Obama nunca desaparecieron. Por el contrario, a medida que fue demostrando que su candidatura era más tangible, sus mismos colegas demócratas se encargaron de sembrar un ambiente tenebroso a través de los medios de comunicación.

Así, se filtró información sobre los comentarios del evangelista afroamericano, Jeremiah Wright, quién fue amigo y mentor religioso de Obama. “El gobierno de Estados Unidos apoya el terrorismo en Palestina y en algunos países de Africa”, dijo en uno de sus sermones controversiales. Asimismo, Wright hizo entrever que el ataque terrorista contra las torres gemelas había sido un intento de sabotaje del mismo gobierno norteamericano.

La carrera política de Obama parecía estar en la antesala de su extinción después de los comentarios de Wright. Su futuro, sin embargo, no terminó de esa manera. En marzo de este año, en plenas elecciones primarias y ante una Hillary Clinton que presionaba la propaganda negativa, Obama reunió a todos los medios de comunicación y deliberó, tal vez, el discurso más elocuente sobre la diversidad y el tema de la raza después que Rev. Martín Luther King lo hizo en los años 60s.

Con esa exposición, Obama terminó con los entredichos de Wright y logró reemprender una campaña política renovada, haciendo a un lado el tema de la raza. Recientemente, John McCain y especialmente Sarah Palin trataron de reiniciar la controversia de Wright. Empero, el país estaba más interesado en los estragos que estaba ocasionando la bolsa de valores de New York que los comentarios vacuos del evangelista afroamericano.

Otro momento histórico fue el primer debate con McCain. En este encuentro, el electorado nacional pudo darse cuenta de los polos opuestos que ofrecían los dos candidatos. Obama prometía inteligencia, diversidad e integración; mientras que McCain, como el candidato demócrata expuso a lo largo de su campaña, nos va a dar “lo mismo que el presidente George. W. Bush nos dio a lo largo de ochos años”.

Hoy, Obama nuevamente retomó su discurso de cambio. Su victoria es una muestra clara del que persevera alcanza.

Dr. Humberto Caspa es profesor universitario. E-mail: hcletters@yahoo.com

Letters to the Editor Return to the Frontpage