May 30, 2008

México del Norte
Por Jorge Mújica Murias

Hijos de Dios…

No hay que ser mago ni adivino para saber que el voto latino va a jugar un papel importante en los comicios federales del próximo noviembre en Estados Unidos. Bajo la teoría de que un bloque consolidado de de 10 millones de votos, tamaño de la comunidad latina registrada para votar y con intención de hacerlo el 4 de noviembre, podría cargar el resultado hacia un lado o el otro, el aspirante republicano a la presidencia, John McCain, acaba de declarar que los inmigrantes somos “hijos de Dios”.

Es un avance, puesto que por lo menos ya nos pone en el paisaje, en vez de ignorarnos consistentemente, pero no sabemos todavía a qué nivel nos pone, porque hay muchos argumentos a favor de los animales, que también son criaturas del Señor. Bien podría haber dicho el senador del estado que encabeza la avanzada en contra de los inmigrantes, con y sin papeles, Arizona, que somos “seres humanos”; eso nos hubiera dado una mejor idea de cómo pretende tratarnos este Senador.

Pero a renglón seguido, McCain se encargó de despejar al menos parte de la duda: en caso de llegar a la Casa Blanca, sellará la frontera. En Phoenix, capital de su estado, McCain habló ante un grupo de latinos y fue más claro que el agua: “Creo que la mayoría de los hispanos comparte nuestro punto de vista de que la frontera debe asegurarse primero”.

Quién sabe de qué mayoría hable McCain, o qué le reportaron sus asesores, porque según las encuestas (que todas son manipuladas, ya lo sabemos), la mayoría de los estadounidenses estuvieron de acuerdo, en algún momento hace algunos años, en que había que sellar la frontera. Pero después de las marchas inmigrantes de 2006, los gringos cambiaron su punto de vista y ganamos su opinión mayoritaria en el sentido de que hay que legalizar a los indocumentados independientemente de la seguridad nacional, por la simple razón de que nosotros no representamos un peligro.

Insiste un colaborador de McCain, Elías Maldonado, en que el senador “a mí me dio su palabra que de llegar a la presidencia promoverá una reforma migratoria”. Pero la nueva posición de que primero hay que sellar la frontera nos deja dudas respecto a qué se refiere con “reforma migratoria”. Si incluye “primero es asegurar la frontera”, pues es un paso de cangrejo para John, pionero junto con el Demócrata Edward Kennedy, en promover una reforma migratoria para legalizar a los indocumentados.

De remate, Maldonado dice que McCain impulsaría “una reforma migratoria que se traduciría en un programa de trabajo temporal legal, el llamado plan de trabajadores huéspedes, que propuso el presidente George Bush”.

Hijos de…

Y a la mejor la bronca no está en McCain sino, efectivamente, en sus asesores.

De pronto y como Fénix resurgido de sus cenizas, McCain se agenció a quien “le permitirá reconciliarse con la comunidad latina y recuperar su apoyo perdido en las presidenciales de noviembre próximo”. Su nombre es ampliamente conocido en la comunidad de México del Norte, y asociado con unas tales “cajitas felices”, paquetes de sobreviviencia estilo boy-scout que se repartieron en la frontera hace algunos años y que incluían condones para prevenir a los indocumentados contra el VIH/SIDA.

Es Juan Hernández, ex encargado (y despedido) de la Oficina de los Mexicanos en el Exterior de Vicente Fox, y ex encargado del Señor de las Botas para juntarle dinero ilegalmente en Estados Unidos a nombre de los Amigos de Fox.

Pero Juanito no las tiene todas consigo. Del lado gringo, Hernández es considerado o bien un “traidor” o bien un “agente al servicio de México”. De hecho, McCain no lo deja aparecerse públicamente en la campaña, sino que lo tiene mandando montones de e-mails, desde el correo electrónico de un bufete de abogados en Texas, invitando a los mexicanos a celebrar, por ejemplo, el 5 de mayo en el cuartel general de McCain en Arlington, Virgina, y a ponerse con una lanita para el aspirante Republicano, mil dólares por pareja o hasta 9 mil 200 dólares individualmente.

Y a la mejor Juanito es el que convenció a McCain de que “la mayoría de los hispanos están de acuerdo” con sellar la frontera, y quien le dijo que soltara la frasecita de que los inmigrantes somos “hijos de Dios”, bajo la idea de que los latinos, católicos por excelencia, podrían sentir que ya somos iguales a los gringos.

Pero con asesorías de ésas, McCain está peor que nunca y tiene más chances de perder que de ganar el apoyo latino. A final de cuentas, hay que acordarse de que al “hijo de Dios” que bajó a la tierra, terminaron por crucificarlo…

Contacto Jorge Mújica Murias at mexicodelnorte@yahoo.com.mx

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