May 23, 2008

Comentario:

Preferencia de los latinos

Por Humberto Caspa, Ph.D

Estamos a pocos meses de las elecciones presidenciales. Todavía no sabemos quién va a ser el contrincante del republicano John McCain, aunque es muy probable que Barack Obama esté levantando la bandera de los demócratas.

Históricamente el voto latino se inclinó por los demócratas. ¿Por qué existe esa preferencia? ¿Cuáles son los elementos que solidifican al votante latino con el partido de John F. Kennedy y no de Ronald Reagan?

Analicemos cómo los conservadores y liberales ven a la sociedad en su conjunto para que podamos tener una respuesta concreta en torno a esta disyuntiva.

Para los conservadores, la sociedad norteamericana se presenta como una entidad funcional y efectiva. Es decir, la sociedad funciona bien y no existe necesidad para cambiarla. A ellos les gusta “conservarla” tal como está.

En este sentido, los diversos grupos étnicos, de género, raza o nacionales que cohabitan en las esferas laborales y otros rubros sociales tienen una labor funcional positiva en el sistema. Todos desempeñan una tarea específica para el beneficio de la sociedad.

El conocido adagio “zapatero a tu zapato”, o el dicho deportivo en el soccer, “cada uno juega su posición para el bien del equipo”, ejemplifica la interpretación conservadora.

El que haya diversos oficios, según los conservadores, produce beneficios que permiten la funcionalidad correcta de la sociedad. El hecho de que un grupo étnico tenga mayor número de sus miembros en puestos de poder y jerarquía es por méritos propios. No un condicionante del sistema.

Por su parte, para los liberales, la sociedad norteamericana se presenta enfrascada dentro de una estructura heterogénea y polarizada. Unos están arriba y otros se encuentran abajo.

A diferencia de los conservadores, esa desigualdad en los lugares de trabajo, donde los grupos minoritarios obtienen los peores puestos, es consecuencia de una estructura insidiosa que beneficia ostensiblemente a los miembros de los grupos mayoritarios.

Lo anterior, según ellos, explica por qué las ciudades son tan distorsionadas étnica y racialmente. También explica por qué unos viven en lugares ricos como en Newport Beach y otros lo hacen en barrios pobres como en el Este de Los Ángeles. El hecho de que uno es pobre o rico no es tanto una elección individual, sino más bien es una imposición del sistema jerárquico.

Asimismo, el cambio a los conservadores les importa poco. La transformación social le importa poco. Creen que los movimientos bruscos desequilibran la funcionalidad del sistema.

Por el contrario, para los liberales la cultura del cambio y los movimientos sociales son muy importantes, especialmente para las poblaciones minoritarias.

En el plano de la práctica política, tanto conservadores como liberales ofrecen diversos programas de gobierno y planes económicos, sociales y militares.

Usualmente los conservadores proponen medidas austeras, menos gasto público, crecimiento económico basado en el sector privado; y en cuestiones de diplomacia, no al internacionalismo político.

Los liberales, por el contrario, favorecen medidas de bienestar social, un gobierno interventor en la economía, y la participación relevante de las Naciones Unidas en los problemas mundiales.

Por lo explicado anteriormente, uno se da cuenta por qué la mayoría de los latinos se suscriben dentro de la agenda liberal y no en la conservadora. ¿Será que lo harán por Barack Obama en las elecciones de noviembre? Eso está por verse.

Dr. Humberto Caspa es profesor adjunto en la Universidad de California, Irvine. Autor del libro: “Terror en el barrio latino: La llegada de la nueva derecha al gobierno municipal”. E-mail: hcletters@netzero.com

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