May 16, 2008

Comentario:

Un negro porvenir

Por José Uzal

La historia de Estados Unidos ha sido una historia de excesos y correcciones. Los fundadores de esta gran nación crearon un documento de solo 7,000 palabras que cambió al mundo y estableció un sistema de gobierno basado el balance de los poderes del estado. Desde 1776 ese balance se ha movido de acuerdo a los eventos que han afectado al país a través de los siglos. El “negocio de EE.UU es hacer negocios”, comentó el presidente Coolidge describiendo brevemente la identidad nacional. Son los negocios y no la población los que afectan el balance gubernamental.

Durante el mandato del Presidente Bush el poder ejecutivo reconquistó el poder que la presidencia había perdido en el periodo que comenzó después de la guerra de Vietman. Como consecuencia se debilitaron los poderes legislativos y judiciales. En los últimos días de la presente administración estamos sufriendo los problemas causados por el desbalance de poderes.

Los políticos, en nuestra forma de gobierno, sirven a los grandes intereses. Los grandes negocios eligen, alimentan y explotan a los políticos. Al tener el ejecutivo un poder excesivo le es fácil el no controlar las actividades de las grandes corporaciones internacionales, los bancos, la Reserva Federal, la administración de la justicia y las relaciones con el resto del mundo.

El poder legislativo durante el mismo periodo abdicó sus poderes y sigue sirviendo los intereses de las grandes empresas e ignora las necesidades de la nación. El poder judicial ha sido reconstituido con ideólogos el lugar de constitucionalistas. Las agendas privadas son más importantes que la Constitución.

La guerra, el debacle hipotecario, el aumento exorbitante en el precio del combustible, el tamaño de la deuda nacional y la perdida de derechos civiles en ara de la seguridad nacional son excesos que piden a gritos correcciones.

En noviembre Estados Unidos tendrá un nuevo líder. Esta vez, sea quien sea el nuevo presidente, se habrán eliminado excesos de prejuicios por raza, edad o género. El proceso que estamos presenciando está estableciendo las bases para eliminar esos factores como elementos decisivos en la futura elección del liderazgo nacional.

El nuevo presidente, no importa su partido político, tendrá que enfrentar serios problemas. El primero será el restablecer el balance entre las ramas gubernamentales. Esto requeriría el abdicar muchos de los poderes adquiridos por la presidencia en los ultimo años. El nuevo presidente tendrá que enfrentarse a las grandes corporaciones internacionales las cuales tienen los cofres repletos por la guerra y el petróleo. Restablecer el balance no sera fácil.

La presidencia de Estados Unidos tiene un negro porvenir.

José R. Uzal (uzal@msn.com) escribe para el Latino Semanal, en West Palm Beach FL, sobre temas de interés para los hispanos parlantes.

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