May 16, 2008

México del Norte
Por Jorge Mújica Murias

Es la ley…

Al Cónsul de México en Chicago, Manuel Rodríguez, le parece que la ley hay que cumplirla porque es la ley y punto. Así lo expresó por radio hace unos días, cuando le preguntamos por qué se expedían las llamadas “Declaratorias de Nacionalidad Mexicana por Nacimiento”.

La controversia sobre el mentado papel, que se vende en los consulados y embajadas por la módica suma de 15 dólares, es un contrasentido burocrático establecido en las leyes General de Población, de Nacionalidad, y en el Reglamento de la Ley General de Población, chorizo de disposiciones burocráticas que sirven de marco para explotar inmigrantes y paisanos desprevenidos.

Empecemos por el principio. Hace un chorro de años la Constitución Mexicana establecía que la nacionalidad mexicana se perdía al adquirir otra nacionalidad. Guante años peleamos por una cosa que llamamos la doble nacionalidad, y logramos que se abriera un trámite llamado de “recuperación de la nacionalidad”, la cual había que solicitar en un plazo de 5 años que se cumplía el 20 de marzo de 2003, y que beneficiaría a unos 5 millones de mexicanos que se habían vuelto gringos, especialmente.

Ante la inacción oficial, la falta de promoción del plazo y demás, millones de paisanos estaban a punto de quedarse gringos pa’ siempre, y hubo que meter la cuchara nuevamente. Antes de cumplirse el plazo fatal, logramos la ampliación por cinco años más del plazo fatal.

Ya con calma, conseguimos una reforma constitucional que dejó el texto actualmente vigente, que dice: “Artículo 37. A) Ningún mexicano por nacimiento podrá ser privado de su nacionalidad”. A la mejor me estoy imaginando cosas, pero yo aquí entiendo que si algo no se pierde, tampoco se puede recuperar.

Sin embargo, la Ley de Nacionalidad dice, en su Artículo 40, que “ Los mexicanos que por cualquier causa hayan perdido su nacionalidad, para entrar al país o para seguir residiendo en él, deberán cumplir con lo que la Ley establece para los extranjeros”.

Ahí es donde entran los paisanos desprevenidos, que por falta de conocimiento terminan por tramitar un papel inútil, la tal “ Declaratorias de Nacionalidad Mexicana por Nacimiento”.

 

Es fraude…

Para mí no es la Ley, sino que es fraude; es vender un papel inútil. De hecho, el Reglamento de la Ley General de Población mismo, en su Artículo 103 dice que a “los mexicanos y mexicanas que se internen al país únicamente se les exigirá la comprobación de su nacionalidad”, y cita como documentos para hacerlo el Pasaporte, la Cédula de Identidad Ciudadana, una Copia certificada del acta de nacimiento, el Certificado de matrícula consular, o ya de perdida “cualquier otro documento idóneo”. Ni siquiera contempla la famosa Declaración bla, bla, bla.

Más aún: la Ley de Nacionalidad en su Artículo tercero que “Son documentos probatorios de la nacionalidad mexicana, cualquiera de los siguientes: I. El acta de nacimiento… II. El certificado de nacionalidad mexicana, el cual se expedirá a petición de parte, exclusivamente para los efectos de los artículos 16 y 17 de esta Ley; III. La carta de naturalización; IV. El pasaporte; V. La cédula de identidad ciudadana; y VI. La matrícula consular…”

Los artículos 16 y 17 dicen que “(16) Los mexicanos por nacimiento a los que otro Estado considere como sus nacionales, deberán presentar el certificado de nacionalidad mexicana, cuando pretendan acceder al ejercicio de algún cargo o función para el que se requiera ser mexicano por nacimiento y que no adquieran otra nacionalidad. Al efecto, las autoridades correspondientes deberán exigir a los interesados la presentación de dicho certificado. En el caso de que durante el desempeño del cargo o función adquieran otra nacionalidad, cesarán inmediatamente en sus funciones”, y (17) “Los mexicanos por nacimiento a los que otro Estado considere como sus nacionales, podrán solicitar a la Secretaría el certificado de nacionalidad mexicana, únicamente para los efectos del artículo anterior”.

Todo lo anterior quiere decir que algunos cargos públicos, como la presidencia de la República, por ejemplo, están reservados a los mexicanos por nacimiento que no tengan otra nacionalidad, de manera que los paisanos que quieran ser presidentes si deben hacer el trámite. Fuera de ellos, nade necesitaría la tal Declaración.

De pilón, la Ley de Nacionalidad dice que el Certificado de nacionalidad es un “ Instrumento jurídico por el cual se reconoce la nacionalidad mexicana por nacimiento y que no se ha adquirido otra nacionalidad”. Entiéndase que quienes adquirieron otra nacionalidad no podrían obtenerlo.

En resumen, nadie debe andar vendiendo nada especial para acreditarle la nacionalidad a los nacidos en México. Hacerlo debe considerarse fraude y punto, aunque “sea la ley”…

Contacto Jorge Mújica Murias mexicodelnorte@yahoo.com.mx

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