May 16, 2008

Violencia y marginalidad en Cuba

Por Víctor Manuel Domínguez.

Los niveles de violencia y marginalidad generados en Cuba a partir de 1959 son manipulados de forma sistemática durante la celebración de eventos donde se debaten “temáticas y esferas prácticamente olvidadas o ignoradas por la historiografía cubana”.

La realización de jornadas nacionales sobre Sociedad, Violencia y Marginalidad, así como la apertura de espacios radiales y televisivos educacionales, entre otros diseñados para abordar este conflicto social, pasan por alto o tergiversan una realidad a la vista de todos.

Informar que la batalla contra la marginalidad efectuada por la revolución cubana desde su arribo al poder hasta el 1961 erradicó del panorama nacional barrios marginales como Las Yaguas en la capital, y otros asentamientos con similares características en Santiago de Cuba y Bayazo, sin mencionar las denominadas eufemísticamente “comunidades de tránsito (albergues), y los “llega y pon” diseminados por todo el país en actualidad, no es más que un nuevo acto manipulador para confundir a la opinión pública y extranjera sin acceso a estos lugares.

Sitios como las comunidades de tránsito “Vista Alegre”, ubicada en el barrio capitalino de Lawton; “La fraternidad”, en Arroyo Naranjo; “La esperanza”, en la zona franca de El Wajay, por sólo citar algunas, son un ejemplo de que la erradicación de la marginalidad en Cuba es sólo propaganda oficial.

En estos lugares, donde se ubica a las personas que no tienen hogar por una u otra razón, las condiciones de penuria extrema por las que atraviesan sus moradores provocan una elevada tasa de deserción escolar, trastornos de conducta, prostitución, actividades delictivas, violencia, así como el desarrollo de patologías que comprenden el alcoholismo, la drogadicción, la pediculosis y la desnutrición, entre otras señales del grado de indigencia de sus habitantes.

Por otra parte, en la ciudad de Bayazo, donde según informes oficiales existían antes del 59 diez barrios de indigentes, con un 69 por ciento de viviendas en estado inhabitable, existen los actuales “llega y pon” conocidos por “Guapea”, “El Resplandor” y “El Meneo”, entre otros.

Estos barrios marginales, enclavados en tres puntos diferentes del cinturón de pobreza que rodea a esta ciudad oriental, toman su nombre del gracejo popular, que los bautiza de acuerdo a la actitud de quienes viven en ellos, o por las características de las construcciones.

“Guapea”, ubicado en el espacio existente entre una orilla del río Bayazo y un barranco que impide ser visto desde la Avenida Francisco V. Aguilera, debe su nombre a que fue construido a la fuerza por sus moradores, a pesar de las amenazas, desalojos y otras medidas intimidatorias y represivas de la policía local.

Sin alcantarillados ni otro tipo de instalaciones sanitarias o eléctricas, “Guapea” se alimenta de mendigos, orates, alcohólicos, delincuentes comunes y toda persona que quiera ocultar su rostro de las luces de la ciudad.

Asimismo, los demás barrios marginales como “El Resplandor” y “El Meneo”, presentan iguales características de insalubridad, delincuentismo, y hacinamiento de un estamento poblacional trasgresor de toda urbanidad, dada la sistemática marginalidad a que han estado sometidos en los últimos 20 años.

Esta realidad, soslayada en los debates entre académicos de Ciencias Médicas, Ciencias Sociales y otras especialidades encargadas de monitorear los niveles de vida existentes en la sociedad cubana, se levantan a la orilla de un río como un mentís rotundo a las transformaciones sociales para todos, y como un reto a profundizar en acciones sobre una problemática que, pese a declaraciones oficiales, no ha sido erradicada.

Letters to the Editor Return to the Frontpage