May 9, 2008

El Documental El Aliento del Diablo Trata de Migrantes Mexicanos Muertos en el Incendio de Harris

Por Mariana Martínez

 

El Aliento del Diablo es como los indígenas americanos le llaman a los vientos de Santa Ana, una condición climática que lleva una extrema resequedad en el ambiente que mezclada con un clima cálido causa incendios forestales que se propagan rápidamente.

Es exactamente el aliento del diablo el que arrasó por el Condado de San Diego en octubre pasado, quitándole la vida de 14 personas, la mayoría de ellas migrantes mexicanos quienes intentaban cruzar la frontera cuando fueron devorados por las llamas.


A fire-damaged sign warns of the dangers of the desert region. Credit: Angeles Del Disierto/The Desert Angels

La historia de estos hombres y mujeres no ha sido contada, hasta ahora, que un documental de media hora de la televisión universitaria UCSD-TV hace semblanzas póstumas de cuatro de los siete migrantes indocumentados que murieron en el incendio de Harris, el 21 de octubre del 2007.

El programa será transmitido el 19 de mayo a las 8 de la noche por los canales de UCSD-TV, narrando la vida de las víctimas a través de las voces de aquellos que los acompañaron en el viaje donde murieron; sus doctores, familiares en duelo, llamadas al servicio de emergencia 911 y con visitas a los lugares donde respiraron su último aliento, donde quedó su esperanza de llegar a los Estados Unidos.

Titulada “El Aliento del Diablo” (The Devils Breath) el documental es producido por la galardonada periodista Laura Castañeda, quien cubre temas fronterizos desde 1990 y asegura que este trabajo ha tocado su vida de manera muy profunda.

“Espero que la gente de todas las razas, edades, creencias políticas y en ambos lados de la reja del debate de emigración vean este trabajo y puedan ver más allá de la política, hasta llegar a los rostros de las víctimas y sus familias”, dijo Castañeda.

Castañeda y su equipo pasaron meses ganándose la confianza de los familiares de los fallecidos, debido al profundo miedo que tenían las familias de contar su historia al público, ya que tuvieron experiencias negativas y de engaños por parte de otros periodistas.

El Aliento del Diablo nos habla de Juan Carlos Bautista, un trabajador de la construcción que se dirigía de su natal Chiapas a su trabajo en San Marcos, pero cuyo cuerpo fue localizado 10 dias después del incendio por el grupo de rescatistas voluntarios, Ángeles del Desierto.

Además se narra la vida de Maria Guadalupe Beltran, residente de Vista y madre de cuatro hijos que había regresado a México junto con su hermano, para asistir al funeral de su padre. Ambos hermanos sufrieron quemaduras graves y María murió tras 20 días en estado de coma.

La última historia narra la vida de Areli Peralta y su marido, Ruben Santos Ramirez, cuyos cuerpos fueron encontrados en una cueva calcinada y permanecieron en la morgue por meses antes de que a través de una prueba de DNA se confirmara su identidad.

“No he tenido experiencias parecidas a las que narro en este trabajo, pero tengo a un hijo de un año de edad, soy una madre igual que María Beltrán,” dijo Castañeda. “He pasado noches en vela pensando en que estarían pensando estas personas antes de morir, su fuerza, sus hijos…”

El documental también aborda problemas que han surgido tras la tragedia, como la respuesta de los trabajadores de emergencias ante las llamadas de ayuda de los migrantes; la barrera del lenguaje y la tardanza en la recuperación e identificación de los cadáveres encontrados en la zona rural de San Diego, así como el alto costo de tratamiento para las víctimas sin seguro médico.

En la visión de Castañeda, la respuesta de las operadoras de emergencia del 911 no fue la adecuada, debido a no preguntar lo suficiente y a que las barreras del lenguaje resultaron en terribles malentendidos.

“El segmento de las llamadas al 911 muestra como los sobrevivientes hicieron múltiples llamadas a este servicio y una y otra vez eran transferidos o tratados de manera hostil, no todas las operadoras fueron así, pero creo que el público debe juzgar si quisiera que así le contestaran a su hija o a su padre”, dijo Castañeda.

El trabajo también habla con representantes de la oficina del Alguacil, Aduanas y Protección Fronteriza, La Morgue y el Comité Binacional de Emergencias Médicas.

La zona rural de Harris está bajo la jurisdicción del departamento del alguacil y las entrevistas con los sobrevivientes muestran discrepancia entre la versión oficial de los hechos y lo narrado por las víctimas.

Sobre todo, Castañeda espera que luego de ver su trabajo, “no se me tache como una activista, sino que se vea mi trabajo como el de una narradora, que busca que se comprenda el rostro de la emigración”.

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