May 9, 2008

México del Norte
Por Jorge Mújica Murias

Centavos si…

Ser inmigrante indocumentado en México (del Sur), cuesta una lana. No nos referimos a lo que cuesta pagar un pollero o las tortas en el camino de atravesar la República Mexicana para llegar a Estados Unidos, sino a las multas que el gobierno puede cobrar simplemente por ser indocumentado y estar en México.

Las multas son cortesía de la Cámara de Diputados, que hace unos días aprobó por 393 votos a favor, cero en contra y ninguna abstención (y por favor que nadie pegunte en dónde estaban los otros 107 diputados, porque hay 500 en la Cámara), una reforma a tres artículos de la Ley General de Población en vigor desde 1974 (pre-TLC, pues), y la derogación de otros seis. Más rápido que de boleto, el Senado aprobó también por unanimidad la misma reforma.

Las multas aprobadas por los H. congresistas para que el gobierno las cobre de ahora en adelante van más o menos así: de 100 a 500 días de salario mínimo (entre 496 y 2,760 dólares), al mexicano que se matrimonie “con extranjero solo con el objetivo de que éste pueda radicar en el país”. Al revés volteado, el extranjero que se matrimonie con mexicano nomás para agarrar los papeles deberá pagar una bonita multa de entre 20 días de salario mínimo (como 99 dólares) y hasta 100 días, (poco menos de 500 dólares).

Cualquier abogado balín podría argumentar que es injusto tratar al paisano peor que al extranjero, pero siempre habrá el argumento en contra de que el paisano puede estar haciendo un matrimonio fraudulento por lana, y el extranjero es la víctima.

Otra lanita pa’l gobierno saldrá del migrante que entre a México sin autorización después de haber sido previamente expulsado o deportado, o al que no confiese haber sido expulsado previamente y trate de conseguir un nuevo permiso para entrar. Lo mismo va para los que realicen actividades que no les están permitidas debido a su estado migratorio. En esta categoría caen, por obvia obviedad, todos los que se pongan a chambear siendo turistas, o sea que es una multa prácticamente exclusiva para los trabajadores indocumentados.

… cárcel no!

Pero he de confesar aquí que de manera bastante mañosa puse la noticia mala antes de la noticia buena. Y quise hacerlo así para darle una repasada al Partido Acción Nacional, nuestro desqueridos blanquiazules, porque ellos fueron los que metieron la parte de las multas en la Ley, a cambio de votar por la otra parte, la noticia buena.

Esa parte buena es que los artículos derogados de la Ley General de Población son los que establecían penas de cárcel para los migrantes sin papeles. Y de hecho, decir que ningún indocumentado debe ir a la cárcel por no tener papeles significa que la migración o inmigración indocumentada no es un crimen.

El establecer que solamente debe pagarse una multa sitúa el acto de estar en México sin papeles es solamente una falta administrativa.

Pa’ que nuestro público compare, la Ley General de Población establecía penas de cárcel de hasta 10 años por el “delito” de ser extranjero sin papeles en México, y también 10 años de cárcel a quienes entraban “ilegalmente al país”, la misma pena establecida para el extranjero que entraba otra vez sin papeles después de haber sido deportado.

Por supuesto que rara vez los encarcelamientos se cumplían, porque el sistema carcelario simplemente no alcanza para ello. Se calcula que por lo menos unos 300 mil centroamericanos cruzan cada año por territorio nacional para tratar de llegar a Estados Unidos, y simplemente no alcanzarían las cárceles para dejarlos ahí diez años. Para cuando la primera camada estuviera cumpliendo sus sentencias, ya se habían acumulado 3 millones de inmigrantes.

Pero las condenas de cárcel, el hecho de que la entrada, la estadía o el chambear en México sin papeles fuera un crimen, daba pie a la super-explotación de estos inmigrantes. Cualquier méndigo policía, desde el “caco” municipal hasta los federales del Instituto Mexicano de Migración, podía extorsionar “justificadamente” a cualquier indocumentado porque estaba cometiendo un crimen. De alguna manera, acabar legalmente con el delito equivaldrá a acabar con los criminales.

Ojalá que la medida se complementara con la necesaria información a los migrantes, para que sepan que no pueden ser extorsionados y que no están cometiendo un delito si entran a México sin papeles. Yo me inclinaría por un gran anuncio en las fronteras del sur que diga: “Bienvenido a México. No es delito entrar y estar sin papeles en nuestro país. Pase con tranquilidad. Su camino a Estados Unidos está seguro”.

Supongo que el PAN no lo permitirá.

Contacto Jorge Mújica Murias at mexicodelnorte@yahoo.com.mx

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