May 2, 2008

Comentario:

La historia de Juan: Indocumentado pero no An-Americano

Por Sally Kohn

La primera cosa que noté de Juan cuando lo conocí fué su presencia. Para un hombre joven, recién graduado de la escuela secundaria, ese período cuando la mayoría de nosotros eramos vergonzosos y torpes, Juan es confidente y vocal, el tipo de persona con potencial para ser líder en cualquier campo que él elija.

La segunda cosa que usted nota de Juan es la tristeza en sus ojos. Su país, el único hogar que él ha conocido, decide que su potencial es irrelevante, que no importa la cantidad de talento, pasión, visión y motivación que pueda tener para superar el hecho de que él y su familia una vez cruzaron las fronteras de nuestra nación sin permiso. Es como que Juan la persona no existe sin Juan el papeleo. En nuestro país, él es tratado como un número, uno que debe ser reducido ó temido.

El miedo es una de las fuerzas dominantes de motivación y manipulación en la política de hoy en día. Algunos han tratado de convencernos que debemos tener miedo de los inmigrantes, explotando nuestro temor acerca de nuestros trabajos, cuidado de salud y la economía, mientras que señalamos nuestros dedos a los inmigrantes diciendo que ellos son la causa de nuestros problemas. Estos son problemas que han existido por años, profundos defectos en la distribución de riqueza y oportunidad en nuestra sociedad, y los inmigrantes indocumentados son los últimos chivos expiatorios. El miedo es usado para distraernos mientras los problemas reales siguen creciendo.

La otra fuerza motivadora es usualmente la lástima. Pero esa no es la respuesta tampoco. La lástima es partes iguales de compasión y aislación, algo así como gracias a dios que no soy yo en sus zapatos. Tenerle lástima a Juan le robaría su dignidad y poder, y nos absolveríamos de la responsabilidad.

¿Qué más entonces? La emociones más respetadas mutualmente, donde su destino es entrelazado con el de otro, donde usted no puede estar realmente seguro si ellos están en peligro, verdaderamente libres si ellos estan prisioneros, realmente felices si ellos son infelices, nosotros llamamos a eso amor. No me refiero solamente al amor romántico. Me refiero al moral, tambien amor spiritual, un sentimiento de conección con otros seres humanos, y sus luchas son nuestras luchas, su dolor nuestro dolor, y que la felicidad ó seguridad ó esperanzas para el futuro pueden ponerse ciertamente por encima del de uno mismo. Asi como los intereses de billionarios no deben ponerse frente a la gente que está hambrienta ó perdiendo sus hogares, la reclamación del sueño Americano de una persona no debe ponerse sobre el de otra persona simplemente por la virtud del lugar geográfico de nacimiento.

¿En qué momento cerramos las fronteras al sueño Americano? El ideal de América nunca ha sido perfecto en la práctica, nuestro presente todavía está manchado por el pasado, la exterminación de los Nativos Americanos, la esclavitud y el sexismo. Y siempre hemos marchado hacia la inclusión, a veces despacio a veces con desgano, pero siempre doblando el arco de nuestra nación hacia la justicia, como el Dr. Martin Luther King, Jr. observó. ¿Cuándo empezó el arco a ponerse plano? ¿Hemos decidido que hemos repartido suficiente amor y justicia ó que no hay suficiente para repartir? ¿En una nación fundada en la idea de que la libertad e igualidad y oportunidad son recursos renovables y que más es mejor. hemos alcanzado la cima del amor y hemos terminado?

El escritor CS Lewis escribió, “Amamos saber que no estamos solos”. Y nosotros no estamos solos. Y como nación, estamos bendecidos por la generosidad de generación sobre generación de inmigrantes que han venido a nuestras fronteras y nuestros puertos para hacer una vida mejor para ellos y mientras tanto hacer un país mejor para todos nosotros. Es la nación que, a pesar de sus hipos y dolores de crecimiento en el camino hacia la justicia, es uno de los que debemos estar orgullosos de amar. Y Juan, como millones esperando en las puertas del sueño Americano, ama a su país y pide a cambio nuestro amor.

Kohn es una stratega ejecutiva de campañas para el Centro del Cambio de la Comunidad

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