May 2, 2008

La Población Está Aterrorizada

Por Mariana Martinez

15 muertos, cuatro detenidos y seis heridos no es el unico saldo de la llamada “narco-matanza” ocurrida el sábado pasado en Tijuana.

Además está el cierre parcial del hospital general de la ciudad, lugar donde se atiende a los más pobres: el resguardo de edificios del gobierno federal y estatal y ante todo, un terrible olor a miedo, las plazas públicas y restaurantes vacios: el terror otra vez en boca de todos.

Como respuesta a las balaceras que tuvieron lugar en al menos 3 puntos de la ciudad el sábado 26 de abril, el gobierno federal envió este martes a Baja California 100 militares que se suman a los 600 elementos militares que están ya combatiendo el crimen y el narcotráfico en la frontera.

Para recibir los refuerzos enviados por el presidente Calderón, estuvieron juntos el Coronel Sergio Aponte Polito, encargado de la lucha contra el narcotráfico en el estado y el Procurador de Justicia del Estado, Rommel Moreno Manjarrez, mostrando unidad luego de haber sido protagonistas de un pleito público, a través de los medios.

La “narco-matanza” sucedido apenas días después de que el Coronel Aponte Polito hicera pública una lista de 41 autoridades de todos los niveles, involucradas directamente en el crimen y la corrupción en Tijuana.

La carta, que detalla actos de extorsión, corrupción, asesinatos y secuestros, es la respuesta del Coronel a una declaración de Moreno para que el Coronel, “pruebe la corrupcion de la que habla”.

En el acto de llegada de los refuerzos, donde estuvieron cientos de policias y agentes de todas las corporaciones, el gobernador José Guadalupe Osuna Millán pidió a la Procuraduría General de la República (PGR) agilizar las investigaciones sobre la matanza y calificó de “urgente” reestructuración y depuración de la Procuraduría del Estado.

Pero ningun discurso energico o muestra de poderío policiaco opaca los hechos.

El Coronel Aponte Polito puso el dedo en la llaga, como prueba el hecho de que la Procuraduría del Estado confirmó la participación en la balacera de agentes policiacos pertenecientes a la policía ministerial y un policía municipal, que falleció en lo que se presume fue un enfrentamiento entre grupos de narcotraficantes.

Los Ministeriales,—que ahora son profugos de la justicia—, son Eduardo Logan Rojas y José Valentín García Topete, quienes tenían de pertenecer a la Procuraduría 6 y 13 años respectivamente.

El policía municipal muerto es Sergio Leonardo Jiménez Domínguez, de 22 años, quien tenía al menos un año de pertenecer a la corporación policiaca.

Además, las armas que fueron decomisadas resultaron haber participado en ocho delitos graves que han sacudido al estado: Se les vincula con el asesinato de dos policias municipales en Tijuana; la reciente balacera a las instalaciones de la delegación Centenario; ataques contra dos agentes del Grupo Beta; contra la Secretaría de Seguridad Pública en Playas de Rosarito y en el restaurante Mi Chante, en la colonia Libertad; así como el robo al camión de valores que desembocó en un enfrentamiento armado sobre la Vía Rápida Poniente.

Las armas también fueron vinculadas con el aparatoso rescate del cuerpo de un hombre que falleció tras un accidente en helicoptero en la conocida carrera Baja 1000.

Se presume que el cuerpo, que fue robado de la SEMEFO de Ensenada el 16 de noviembre pasado era de un prominente miembro del cartel de los Arellano Felix o incluso un miembro de la familia.

En su huida, los cerca de 40 hombres viajando a bordo de 11 vehículos acribillaron a dos policías municipales que intentaron seguirlos.

En lo que va del año las autoridades en Tijuana han contado 190 asesinatos violentos vinculados con el crimen organizado y los últimos hechos violentos se suman ya a una larga lista “Ya estamos cansados”, dijo Jimena, dueña de un restaurant japonés que pidio omitir su apellido, “peor aun cuando sale que los propios policias están involucrados: es una rabia y un miedo terribles”.

Además de la tranquilidad, los empresarios en Tijuana, sobre todo los de servicio y turismo han sentido el miedo de la gente en sus propios bolsillos.

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