March 21, 2008

México del Norte
Por Jorge Mújica Murias

Democracia sin Voto

Ahorita que andamos en un “break” de la cadena de elecciones primarias (la siguiente importante es hasta la tercera semana de abril), vale la pena analizar un poco el sistema electoral de este país.

Comencemos con establecer que este sistema es lo que se supone que es el modelo de la democracia en el mundo, tan fregón que Estados Unidos le puede declarar la guerra a cualquier país que no tenga elecciones como las de aquí nomás para irles a imponer la “democracia”.

Claro que hay excepciones, como Arabia Saudita, país que sigue siendo reino y no tiene elecciones, pero que es cuate y tiene petróleo, dos condiciones esenciales que combinadas hacen que valga gorro ese pequeño detalle de la “democracia”.

El caso es que después del famoso “Supermartes” electoral de Texas y Ohio, quedó más claro que nunca que en Estados Unidos los que no ganan nunca son los votantes. En su columna de opinión, la conductora del programa Democracy Now Amy Goodman resaltaba que el hecho de que este año hayan ido millones de personas a depositar su voto en las urnas realmente no significa que haya “democracia”.

Para empezar, señala Goodman, millones de personas están legalmente impedidas de votar. No por nada, pero estos millones son precisamente de las poblaciones minoritarias del país. Se refiere a todos los que han pasado por las prisiones del sistema.

Quitar el voto por la comisión de un delito es una práctica estatal. No hay una ley federal que lo estipule, pero generalmente se entiende que los presos y delincuentes que atentan contra la sociedad no deben tener derecho a elegir representantes. Y que conste, no importa si un sentenciado ya cumplió su condena.

En Virginia y Kentucky, por ejemplo, los condenados por cualquier delito mayor no pueden votar jamás, aunque su condena no necesariamente los meta en la cárcel. Otros ocho estados (Alabama, Arizona, Delaware, Florida, Mississippi, Nevada, Tennessee y Wyoming) quitan el voto por delitos mayores pero bajo algunas condiciones permiten volver a ejercerlo. En el resto de estados, excepto Maine y Vermont, no se puede volver a votar. Maine y Vermont son la excepción que confirma la regla: se puede votar incluso desde la prisión.

Esto tiene grandes consecuencias. ¿Se acuerda de Florida en el año 2000? Bush “ganó” ahí la presidencia. Pero en Florida hay más de un millón 100 mil habitantes condenados por delitos mayores, que no pueden votar.


Voto Sin Democracia

Son en su mayoría, latinos y afroamericanos, y como dijo la abogada y ex presa política Angela Davis, “si hubieran votado Bush no estaría en la Casa Blanca”.

Nacionalmente, 5 millones 300 mil ciudadanos gringos no tienen derecho al voto. Parece poco, pero 2 millones son afroamericanos, y un millón 400 millones son hombres de este grupo étnico, es decir, el 13 por ciento del total de afroamericanos en el país.

Ahí nomás ya no parece tan poco, y se va a poner peor, porque según las tendencias actuales de encarcelamiento, 3 de cada 10 jóvenes latinos y afroamericanos de la próxima generación, los jóvenes quinceañeros de hoy día, pasarán por algún tipo de proceso judicial por acusaciones de drogadicción, vagancia, o por el simple delito de ser jóvenes de minorías, terrible ofensa que los hace sujetos de ser arrestados en cualquier momento.

En los estados que prohíben en definitiva el derecho al voto de todos los procesados judicialmente, hasta el 40 por ciento de los hombres jóvenes latinos y afroamericanos podrían no tener derecho al voto… para siempre. Son muchos más millones de los que se necesitarían para ganar cualquier votación.

Por alguna casualidad del destino, la mayoría de estos votantes que no tienen derecho a votar en las elecciones del país más democrático del mundo votarían igualito a como votan las mayorías de los afroamericanos y latinos, por el Partido Demócrata.

Y eso no es por casualidad. Las leyes de Estados Unidos, no se sienta nadie sorprendido por esto, han sido mayoritariamente aprobadas por los Republicanos en el Congreso. En las escasas ocasiones en que los Demócratas han tenido mayorías (como ahora), no han tenido pantalones o interés para votar muchas leyes fundamentales, o han enfrentado oposición dentro de sus propias filas (como ahora).

Ni siquiera a nivel estatal. Illinois, por ejemplo, fue Republicano durante 35 años, y es mayoritariamente Demócrata desde hace 6 años, pero no da licencias para inmigrantes indocumentados, y a la policía estatal le da de vez en cuando por llamar a la migra cuando los conductores no traen licencias de manejo.

En conclusión, quienes están en el poder no están interesados en que haya cambios y tienen leyes para impedirlos, y cuando cambian unos por otros… tampoco hay interés para que haya cambios, a pesar de que los votantes lo pidan en las urnas, quieran, lo exijan o lo demanden. Esa es la “democracia”, a la gringa…

Contacto Jorge Mújica Murias at mexicodelnorte@yahoo.com.mx

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