March 7, 2008

El hip hop busca un nuevo espacio en Tijuana

Por Luis Alonso Pérez

Es un frío viernes por la noche en el centro de Tijuana.

Un grupo de adolescentes vestidos con playeras de básquetbol y pantalones holgados acompañados de jovencitas con blusas de tirantes y pantalones a la cadera se amontona en la entrada de un viejo edificio de tres pisos.


Lourdes Cervantes demuestra condones y distribuye material de educación sexual a gente que estaba acudiendo al evento musical de rap en el lugar conocido como "El Espacio" en Tijuana. Foto - David Maung

Todos quieren entrar al show de rap en el “Espacio Tijuana”, un centro cultural y foro independiente para la cultura hip hop, que cada dos semanas presenta a las futuras estrellas del micrófono, las tornamesas, el graffiti y el breakdance.

A un poco más de un año de abrir sus puertas el Centro de Arte Urbano, mejor conocido como “El Espacio”, ha sido el único lugar en la ciudad dedicado a la cultura hip hop y los jóvenes se han encargado de mantenerlo lleno de vida.

Pero para cuando este periódico haya llegado a sus manos, el Espacio ya habrá cerrado sus puertas por falta de recursos económicos para cubrir la renta y los servicios.

Ahora Carmelo Álvarez, promotor cultural y fundador del Espacio, tendrá que encontrar un nuevo lugar para continuar con su misión de vida: mostrar un camino positivo a la juventud a través de la cultura urbana del hip hop.

Pero en lugar de considerarlo como una derrota, Álvarez, considera el cierre del Espacio como una nueva oportunidad, ya que los años le han enseñado que de algo malo siempre sale algo bueno.

“Esto es una batalla, pero estoy seguro que se va a convertir en algo mejor.”

Por más de dos décadas Carmelo ha encabezado proyectos juveniles comunitarios de promoción del arte y cultura hip hop en el área de Los Angeles, logrando un impacto positivo en las vidas de cientos de adolescentes, que con el paso de los años lograron establecerse como artistas o empresarios de renombre en la escena global del hip hop.


El Rapero Manuel "DE NV" del grupo "Tijuana Rap" canta durante un evento musical de rap en Tijuana. Foto - David Maung

En los 80’s fundó el legendario “Youth Break Centrer”, mejor conocido como “Radiotron”, en el parque Mac Arthur de Los Angeles.

Más que un centro cultural, Radiotron se convirtió en un santuario para que la juventud canalizara su energía y creatividad en la música, las rimas, el graffiti o la danza, alejándolos de los peligros y la negatividad de las violentas calles angelinas.

En 1994 creó el Centro de Paz y Justicia, donde continuaba con la misión comunitaria que había comenzado con Radiotron, al mismo tiempo que impulsaba proyectos musicales como Ozomatli, Quetzal y Blues Experiment.

Su amplia experiencia le brinda la tranquilidad necesaria para saber que el cierre del Espacio no es el fin del proyecto, y que pronto logrará echar a andar un nuevo Espacio de la misma forma que a su llegada a Tijuana en el 2000 logró conectarse con la comunidad hiphopera local e iniciar un proyecto desde cero.

Con un gran orgullo Carmelo enuncia los triunfos logrados a través del Espacio, como el preparar a un grupo de breakdancers para su participación en “¿Quién Tiene Estrella?”, un programa televisivo de concurso de baile en el que lograron obtener un segundo lugar.

Pero sin lugar a duda el mayor triunfo para el promotor cultural es haber encausado de forma positiva las vidas de un gran número de adolescentes tijuanenses, y brindar un espacio para la libre expresión del arte urbano, tal como lo hizo con dos generaciones de jóvenes angelinos.

Sin embargo no deja de lamentar la falta de apoyo de la comunidad a proyectos comunitarios independientes como el Espacio que alejan a los jóvenes de las pandillas, la violencia, la drogadicción y el vandalismo.

Para Carmelo el hip hop es la mejor forma de prevenir que la juventud sea víctima de estos vicios sociales, y si el gobierno y la comunidad le dan la espalda a proyectos artísticos de este tipo están condenando a las nuevas generaciones a buscar refugio en las calles.

Ahora espera lograr el apoyo de las autoridades municipales de Tijuana, en particular del Instituto Municipal de Arte y Cultura, para obtener un espacio prestado para que sus muchachos puedan seguir practicando las cuatro disciplinas del hip hop: El breakdance, el rap, el graffiti y el manejo de las tornamesas.

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