March 7, 2008

México del Norte
Por Jorge Mújica Murias

La Lana Propia…

Como dice el viejo chiste, cuando se habla de las remesas que mandamos los mexicanos en el exterior a nuestras familias, hay noticias buenas y noticias malas.

Las malas, para seguir con la costumbre del chiste de echar por delante las malas y luego aliviarlas con las buenas, son que el ritmo al que habían estado creciendo las remesas en los años anteriores ya bajó. En lenguaje común y corriente, quiere decir que antes el número de gente que mandaba lana a Mexico había ido creciendo cada año, o que los que mandaban estaba mandando cada vez más lana, y este crecimiento ya se acabó.

En lenguaje de números, hasta el año 2006, el aumento anual de remesas era de más del diez por ciento cada año, y en particular en 2006 el aumento fue del 17 por ciento. En cambio, en el 2007 las remasas solamente aumentaron un miserable 1 por ciento con respecto al año anterior, según los datos que publica el Banco de México.

Las razones para que las remesas ya no hayan crecido son muchas, y nadie sabe exactamente cuáles, pero entre ellas está la crisis en gringolandia de la industria de la construcción, y por consecuencia el desempleo de un par de millones de macuarros. En general, toda la economía gringa está medio desinflada, y además este país ha estado haciéndole la guerra a los inmigrantes desde hace un año con las famosas cartas No Match del Seguro Social, desplazando de sus trabajos a decenas de miles de personas que antes estaban ganando salarios más o menos decentes, y que ahora apenas sobreviven con los salarios mínimos que consiguen en las compañías de trabajo temporal.

Otra razón, por demás obvia, es la cada vez mayor vigilancia en la frontera, que posiblemente ha impedido el cruce de mucha gente, aunque entre la gente se dice que simplemente la gente dejó de venir porque todo el mundo sabe que “ya no hay jale” en Estados Unidos.

La noticia buena, es que los mexicanos del Norte nos las arreglamos el año pasado para mandar a México del Sur ni más ni menos que 23 mil 979 millones de dólares, según el Banco de México. Cada remesa es, en promedio, de 349 dólares, y en 2007 hubo casi 69 millones de envíos. Esta lana equivale a una vez y media las ganancias de las ventas de petróleo mexicano en el extranjero.

La Lana de Otros…

Por el lado de la economía tenemos un aumento, aparentemente fabuloso, en eso que se llama inversión extranjera. En concreto, la lana que oros países invierten en México creció en un 20.8 por ciento en 2007.

En palabras del tipo que estos días funciona como secretario de Economía del gabinete espurio, Eduardo Sojo, “la cifra es la segunda más alta en la historia del país, lo cual demuestra la confianza de los inversionistas en la administración del presidente Felipe Calderón”.

Francamente, lo dudamos mucho. Los inversionistas invierten porque les sale más barato producir en México y mandar sus prontos a Estados Unidos, que producirlos de este lado. En todo caso, tendrán confianza de que Calderón va a mantener los salarios mexicanos por los suelos, así que seguirán teniendo ganancias extraordinarias por cada dólar que metan al país como inversión.

Y ahí es donde la puerca tuerce el rabo. Con todo y todo, las famosas inversiones extranjeras en México durante todo el 2007 fueron de 23 mil 230 millones de dólares. El año que más inversiones extranjeras han entrado a México fue el 2001, cuando Citigroup compró Banamex, y la inversión llegó a 29 mil 500 millones de dólares. En corto, Estados Unidos, Holanda, Francia y España, cuatro de las más importantes economías del mundo, metieron a México 740 millones de dólares menos que los mexicanos en el extranjero.

Y pior, los inversionistas sacan sus ganancias de México, y lo único que dejan allá son los pincherrísimos salarios mínimos mexicanos que pagaron en sus maquiladoras o industrias. Además, solamente un 43 por ciento de esta tal inversión extranjera fue nuevo. El resto, el 56.2 por ciento, fue más bien reinversión. Los datos, para variar, no son míos, sino de José Antonio Cerro Castiglione, del Departamento de Estudios Empresariales de la Universidad Iberoamericana del DeFe, y de Arturo Elízaga Martínez, director general del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología.

En otras palabras, la inversión extranjera solamente metió unos 10 mil millones de dólares nuevos a México el año pasado. Lo que los economistas no mencionan es cuántos dólares sacaron…

En conclusión, que lo único seguro en este mundo para que sigan entrando dólares a México somos nosotros. Aunque ya no entren más compas, aunque haya redadas, crisis de la construcción y vivienda, cartas No Match y demás, seguimos sosteniendo a México. Y no sacamos ni un centavo. Todo es de aquí para allá, sin viaje redondo de dólares…

Contacto Jorge Mújica Murias at mexicodelnorte@yahoo.com.mx

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