June 20, 2008

México del Norte
Por Jorge Mújica Murias

Ya Encarrerado el Ratón…

Como si deveras creyeran que es posible deportar a todos los 10 ó 12 ó 15 millones de inmigrantes indocumentados antes del 20 de enero de 2009, cuando se termina (¡al fin!), el régimen de George W. Bush, el ICE anda agarrando gente a diestra y siniestra. Pero como todos sabemos, la prisa no es buena consejera.

La cosa es que la Migra no solamente anda deportando extranjeros… ¡sino ciudadanos!

En un extenso artículo aparecido en The Nation, la periodista Jacqueline Stevens reportó hace una semana los casos de media docena de ciudadanos deportados, digamos que “por error”. La bronca es que el error se está haciendo sistemático.

Según datos de la Migra misma, que por cierto demuestran la absoluta taradez de las deportaciones (por más “masivas” que sean), 276,912 personas fueron deportadas en 2007. Haciendo una cuenta rapidita, a ese ritmo les llevaría nomás 43 años deportar a los míticos 12 millones de indocumentados, sin contar a los nuevos que entren. Si los contamos, al ritmo de los supuesto 230 mil que entran al año les llevaría… pues para siempre, porque el balance real es de unos 40 mil por cada doce meses.

Posiblemente esto hace a la Migra empezar a deportar “a quien caiga”. Entre los ciudadanos deportados recientemente está Peter Guzmán, nacido en Los Ángeles en 1977. Guzmán llamó a su familiares desde México el 11 de mayo de hace un año, para avisarles que estaba deportado, y se tardó tres meses en regresar. Dice la Migra que tiene firmada una forma de “partida voluntaria” de Guzmán, lo cual debe valer gorro, porque no sería válida en el caso de un ciudadano.

La Congresista californiana Zoe Lofgren dice que este caso ilustra los muchos errores de la Migra, y la abogada Kara Hartzler de Arizona la complementa, diciendo que esto no sucede “cada mes ni cada semana, sino cada día”. Según ella, desde 2004 la Migra ha detenido entre 3 mil 500 y 10 mil ciudadanos gringos y “deportado casi a la mitad”. Es poco comparado con el millón de deportados en estos cuatro años, pero de hecho la cifra debe ser “0”. No se puede deportar ciudadanos y punto.

Pero la periodista Stevens consiguió por lo menos 31 casos documentados en Los Ángeles, solamente entre 15 abogado de inmigración. Ocho fueron detenidos como “aliens”, catorce fueron deportados y cuando escribió su artículo había cinco todavía detenidos.

El Papa como papá

Hay el caso de “Roberto”, encarcelado cinco años y deportado a Tijuana dos veces como “criminal alien” porque la Migra no le creyó que era ciudadano. Lo sacaron en el 2002 y su cuñada lo regresó al otro día, y el siguiente año lo volvieron a agarrar y le dijeron que apelar y demostrar su ciudadanía llevaría 9 meses en la cárcel, así que prefirió que lo deportaran otra vez. El agente que lo arrestó lo acusó de fraude por argumentar que era ciudadano y por entrar ilegalmente por la frontera. Hasta 2006 le reconocieron su ciudadanía, que data de 1983.

Según las reglas, la Migra debe tener una “sospecha razonable” de que una persona no es ciudadana antes de arrestarla, y no hablar inglés, no ser blanco, tener el pelo negro, apellido en español y traer un nopal en la frente no cuentan como “razonables”. Ni, de hecho, haber nacido en otro país, porque hay millones de inmigrantes naturalizados. Para el caso, se podría deportar, por ejemplo, a John McCain, nacido… ¡en Panamá!

También hay el caso de “Anna”, quien al ser detenida dijo que “había nacido en París”. Al investigarla, resultó que tenía dos pasaportes (en uno constaba como nacida en Irán), dos números de Seguro Social y ocho nombres. Estuvo detenida por la Migra nueve meses, y se salvó de la deportación porque Francia se negó a aceptarla porque no es francesa. A los nueve meses un juez se fijó en que Anna está diagnosticada como “paranoica esquizofrénica”, y que declaró, una vez, que John F. Kennedy era su papá y otra vez que el Papa era su papá.

Por cierto, el juez que dictó su orden de deportación, O’Leary, es hoy el encargado de la Corte de Inmigración en Tucson, Arizona…

Cerremos con el caso de René Saldivar, enjaulado por meses. La reportera de The Nation encontró archivos de su papá, Isidoro Saldivar, que datan de 1947, Seguro Social, comprobantes de sueldo y jubilación, probando que el señor estaba aquí cuando nació su hijo, y que solamente gracias a esos hallazgos se salvó de la deportación. La Migra decía que “no tenía permiso de residencia en Estados Unidos”.

El caso, cierra diciendo Stevens y coincidimos completamente, es que ser “residente indocumentado es una infracción civil menor que permite la libertad mientras se resuelve el caso, y no es un crimen. Pero que la Migra encarcele falsamente a un ciudadano estadounidense y a otros residentes si es un crimen, y serio”.

Pero parece que a los Migras “les vale”. Parecen policías chafas con cuota de multas por día, y “quien caiga es bueno”…

Contacto Jorge Mújica Murias at mexicodelnorte@yahoo.com.mx

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